Torreón
GABRIEL ACOSTA Lunes 8 de may 2017, 3:11pm ... Anterior 1 de 16 Siguiente ...

Un extraño en la ciudad

Antonio Castañeda Ortiz, (FOTOGRAFÍAS: MICHEL MORÁN)

TORREÓN, COAH.-

Antonio Castañeda se define a sí mismo como un tipo duro, rebelde e influenciado por el grunge. Su necesidad de expresarse y de descubrirse como artista lo ha llevado a vivir por temporadas en ciudades como Saltillo, Oaxaca, Ciudad de México y más recientemente Querétaro, donde reside actualmente . Ahí se gana la vida produciendo su obra además de acercar el arte a los sectores marginados por la sociedad.

La cueva de los punks

Uno de las recuerdos más claros que tiene Antonio sobre el arte en La Laguna es el de una galería/concierto en Torreón Jardín cuando tenía 13 años. Tiene grabada la imagen de ver a músicos y pintores en el mismo lugar, lo cual le pareció surreal. "Sobre todo por la ciudad y por la colonia en la que se daba. Yo pensaba que se podía dar para siempre. Mis amigos y yo lo veíamos con sorpresa".

Antonio es un tipo honesto y franco. Tiene un semblante callado pero sabe expresar muy bien sus ideas al hablar. Sin embargo, la mejor manera que tiene para decir lo que está en su mente no es mediante la palabra, sino a través de la creación.

"Fui un tipo bastante rebelde influenciado por el grunge. Yo no entendía de disciplina. En el arte encontré la única manera de expresarme y defenderme".

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Trabajo en Torreón

Antonio es originario de Torreón y dice sentirse orgullo de ser lagunero. En las ciudades en las que ha vivido su acento lo delata como foráneo y admite que le gusta. "Mi tono de voz suena norteña y se enteran rápido que no soy de allá. Me da mucho gusto que sepan que no lo soy, que mi acento siga perteneciendo a La Laguna es una raíz que me ata".

Cuando la región fue víctima de la inseguridad y Torreón fue considerada como una de las ciudades más violentas del mundo, Antonio se encontraba viviendo en Oaxaca. Encontró en la violencia una oportunidad para regresar e intentar reconstruir el tejido social mediante el arte.

"En ese entonces no produje obra. Fui funcionario público y desde ahí me las ingenié. Intenté crear un impacto mediante el graffiti. 'Escauteamos' a chavos como "El Bolsa", como Efraín Gaytán. Era increíble. Queríamos que el arte llegara a lo social. La única manera de poder sobrepasar ese trago de la violencia era que la sociedad se amarrara, que generara unión y que cada quién, desde su trinchera, aportara algo".

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Si bien el cambio que vio Antonio en los jóvenes no fue económico, considera que sí hubo un cambio en la mente. "Ahí es donde se gesta el cambio en la gente: en la mente. Si no tienes poder en la mente, no tienes poder en nada. La onda es que tú quieres cambiar. El arte no va a cambiar a nadie que no quiera".

¿Qué oportunidades encontraste en Querétaro como artista?

De entrada hay una producción más vasta. Hay artistas bastante comprometidos con el arte contemporáneo. Estar en un medio donde hay mucha producción de arte también implica que te tengas que poner las pilas y eso te hace sentir vivo.

La guerra por la tierra

En Querétaro, además de exponer su obra, Antonio colabora con asociaciones civiles para dar talleres a los barrios marginados de la ciudad.

"Yo soy el que se avienta el tiro. La guerra por la tierra de salir a las calles. 'Escauteaba' a los batos. Me sentaba a platicar con los mariguanos, con los que echaban caguama. Al final formamos un grupo de 12 chavos a los que no les interesaba el arte y que terminaron pintando".

Antonio ha recorrido distintos caminos en la búsqueda de desarrollarse como artista. El primero de ellos fuera de Torreón fue en Saltillo para estudiar en la escuela de Artes Plásticas donde experimentó y aprendió a hacer joyería y a trabajar la plata. Estudió Filosofía en Guanajuato y después Artes Visuales en Ciudad de México.

"Sales de la ciudad y ves otro paisaje, otra forma de vivir. Me fui a Oaxaca donde estuve cercano a Francisco Toledo. Conocí a grandes artistas como Demián Flores, Juan Alcázar y Alejandro Santiago. Tuve acceso al Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO)—el múseo/biblioteca de Toledo—que fue un acercamiento a la filosofía del arte como nunca lo había tenido".

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El mundo necesita del mundo

Uno de los compromisos que tiene Antonio como artista es la de romper con los estigmas de que el arte es elitista. Considera que una parte de la culpa reside en las instituciones y otra en la propia sociedad, la cual refleja un desinterés hacia la creación artística.

"Yo creo que la raza de a pie necesita agarrar el arte. Nos hemos dado cuenta de que las instituciones relacionadas siguen manteniendo esa idea de que el arte es sólo para algunos niveles. Si bien tienen algo de culpa, también la tenemos nosotros. Hay una apatía por el arte. La gente no visita el Museo Arocena que es el mejor de la ciudad. Hay ciudades que quisieran tener un museo de esa calidad".

Antonio tiene en cuenta su compromiso con la sociedad mediante el arte, el cual se ha ido nutriendo a través de los años. "Sí siento que tengo un compromiso; no sé de dónde o hasta dónde. No puede ser que alguien salga al mundo y no entienda que necesita de él. El mundo necesita del mundo. Quiero una sociedad más nutrida con arte, cultura y conocimiento. El conocimiento va a llevar a una sociedad más fuerte".

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Fuerza natural

La obra de Antonio está influenciada principalmente por la naturaleza. Ahí es donde más seguro se siente. "Es donde más en soledad puedo estar. En estas sociedades contemporáneas cada vez es más complicado encontrar naturaleza. Me gustan las formas que reproduce: perfectas, exactas".

Antonio toma un descanso en su vida en Querétaro para pasar unos días en la ciudad y visitar a su familia y recargar pilas. No obstante tiene el deseo de generar algo en tierras laguneras.

"Siempre llegar a la matriz es chingón. Me identifico mucho con el calor, me gusta el clima duro, así ha sido toda mi vida. No soy una perita en dulce, por eso me fui por la abstracción; soy rudo. Desde que llegué acá he estado con esa inquietud de buscar materiales y de reflexionar sobre mi entorno como si fuera un extraño. A final de cuentas soy un extraño en la ciudad".

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Un extraño en la ciudad

Antonio Castañeda Ortiz, (FOTOGRAFÍAS: MICHEL MORÁN)


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