Cómo la pandemia dañó la vida sexual

Doctor en casa - Sexualidad EL UNIVERSAL

Algunas parejas que antes estaban llenas de compromisos fuera de casa, descubrieron que el encierro obligado por la pandemia les dio un ‘respiro’ muy necesario.

Al principio, estar atrapados en casa les permitió bajar el ritmo y dedicar más tiempo a la intimidad.

Investigaciones realizadas Turquía, Italia, India y Estados Unidos en 2020 apuntan a un descenso de las prácticas sexuales, tanto en pareja como en solitario y es directamente atribuido al confinamiento.

“Gran parte de la razón es que mucha gente estaba demasiado estresada”, afirma Justin Lehmiller, psicólogo social e investigador del Instituto Kinsey, quien realizó el estudio.

Muchos experimentaron una ansiedad sin precedentes relacionada con la salud, inseguridad económica y otros cambios vitales importantes.

DOS FASES EN EL DESEO

Muchas parejas disfrutaron de un breve impulso en su vida sexual al principio del aislamiento.

Rhonda Balzarini, psicóloga social y profesora adjunta de la Universidad Estatal de Texas, describe este repunte inicial del deseo sexual como una fase de “luna de miel”, en la que las personas reaccionan de forma más constructiva al estrés.

“Pero con el tiempo, a medida que los recursos se vuelven más escasos, la gente se estresa más y la energía se agota, la desilusión y la depresión tienden a hacerse presentes. Cuando eso empieza a suceder, es cuando se puede empezar a ver que las parejas tienen problemas".

DEMASIADA CERCANÍA

Aunque Balzarini oyó hablar de parejas que se duchaban juntas durante el día o se bañaban a media tarde al principio de la pandemia, esas experiencias más sensuales de lo normal acabaron “perdiendo su atractivo”.

Se describe como el “efecto de sobre exposición”, que da lugar a que “los pequeños hábitos de tu pareja empiecen a ponerte de los nervios”.

Balzarini recuerda que alguien le contó que nunca se había dado cuenta de lo ruidosa que era la masticación de su pareja hasta que empezaron a compartir todas y cada una de las comidas durante el confinamiento.

La convivencia también puede mermar seriamente la excitación sexual.

¿PODEMOS RECUPERARNOS?

Los investigadores del Instituto Kinsey sugieren un comportamiento específico para mejorar la vida sexual de las parejas: agitar las cosas. Uno de cada cinco participantes en el estudio probó algo nuevo en la cama, y eso ayudó a reavivar el deseo y la intimidad.

Con más gente vacunándose, los negocios están reabriendo, y algunos trabajadores están volviendo a la oficina.

“La gente está empezando a volver a su antigua rutina”, relata Jamea. “Es posible que algunas de estas parejas, una vez que la pandemia esté controlada vuelvan a ser como antes”, dice Lehmiller. “Ese factor de estrés se ha eliminado y su vida sexual mejorará”.

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Incertidumbre, temor y rutina son algunos de los factores que la mermaron. (ARCHIVO)

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