Niños migrantes, menores invisibles en México

Torreón PERLA SÁNCHEZ

Mientras que miles de niños mexicanos esperan ansiosos cada 30 de abril para celebrar el Día del Niño, miles de menores extranjeros renuncian a este derecho debido a su condición de migrantes aunado a la situación precaria que enfrentan sus familias durante su tránsito por México. 

A pesar de que gran parte de los menores migrantes que atraviesan México lo hacen en compañía de sus familias, siempre se enfrentan a situaciones que ponen en riesgo su integridad, además, encima de ello, deben aprender a privarse de ciertos derechos. 

Niños y niñas migrantes se acostumbran a dejar de lado cualquier celebración por lo que el festejo del Día del Niño les pasa desapercibido.  Tal es el caso de tres menores que a lo largo de un año han viajado con sus padres, donde incluso uno de ellos no ha podido contar siquiera con el derecho al registro de nacimiento, lo que representa un gran riesgo para la familia.

Lesli Yadhira es una mujer hondureña, quien, por primera vez, abandonó su país de origen para viajar con dos de sus hijos por México y buscar un futuro mejor.

Durante su trayecto volvió a convertirse en madre, pues un hijo más nació de tránsito en Ciudad de México. Aunque Lesli es madre de cuatro hijos, uno de ellos de dos años, se encuentra al cuidado de la abuela de 52 años de edad en su ciudad natal con la finalidad de no exponerlo a los distintos peligros que hay en México. 

En abril de 2020, Yadhira decidió salir de la ciudad de Ceiba Atlántida en Honduras y al arribar a Ciudad de México, en medio de la pandemia por el COVID-19, dio a luz a un varón llamado Joel. Su bebé ya tiene ocho meses de edad y el resto de sus hijos tienen 14, 10 y 2 años. 

Fue durante ese tiempo que sus hijos no pudieron celebrar este festejo, pues por sus condiciones de migración quedó olvidado.

"Salí de mi país por mis viejitos, pues no hay trabajo. Somos personas de bajos recursos- Vivíamos en una casa, pero luego nos quitaron la casa por falta de recursos, pero a veces la gente emigra porque matan a sus papás o hermanos", dijo. Reconoció que viajar es un gran riesgo, sobre todo cuando se va a bordo del ferrocarril, donde el tren ha cobrado vidas y ha cercenado a varios migrantes.

SIN IDENTIDAD

Además de la falta de educación, del derecho a la salud y de poder contar con un entorno seguro, otro de los problemas más preocupantes que han atravesado sus hijos ha sido el de la identidad.  A pesar de que Joel es mexicano, se ha enfrentado a distintas carencias, la más destacable es la falta de documentación ante el Registro Civil. 

"Mi miedo es que puedan pensar que mi hijo es robado y me lo quieran retirar, no he arreglado mis papeles aquí, pero me apura que, en una detención, Migración me quiera quitar el niño", manifestó la mujer migrante. 

Relató que no confía en las personas e incluso en las instituciones debido a un atentado que tuvo con una mujer en Ciudad de México, quien conocía sus datos y quiso aprovecharse para quitarle a sus hijos. 

"Platiqué con Derechos Humanos y me dijo que fuera al Registro Civil, yo tengo el papel de cuando di a luz, pero no ando con él en la calle porque se puede perder o me lo roban", dijo.

Aunque hace 15 días arribaron a la Casa del Migrante, espera durar pocas semanas para así continuar y buscar una casa en Saltillo para poder registrar al menor cuanto antes posible.

FESTEJOS DEBEN ESPERAR

Debido a sus condiciones migratorias y que no cuentan con recursos económicos, los hijos de Yadhira se han quedado sin poder festejar sus cumpleaños, así como celebraciones como el Día del Niño.

Sus hijos no solo han carecido de la celebración de sus cumpleaños, jugar con sus amigos o volver a estudiar, sino del amor de sus abuelos, quienes se encuentran en su ciudad natal. Yadhira relató que en caso de que se le autorice el refugio, consideraría quedarse en México. "Si me ayudan a arreglar mis papeles, me quedaría en México, pues la gente me ha tratado bien aquí y a mis hijos", resaltó.

No obstante, aún espera que pueda traer a sus padres, así como a su otro hijo de dos años, pues sus padres no conocen a su cuarto hijo. Será en el mes de agosto que su hijo, que se encuentra en Centroamérica, cumpla años, por lo que no podrá celebrarlo con él. "Es bien feo y difícil que crezca lejos de mí, ya se acerca su cumpleaños, además el 30 de abril y los festejos deben de esperar?" resaltó.

"Cuando uno viaja con los menores, no tienes cómo comprarles cosas, sin embargo, por eso mismo salí de mi país porque también allá tenían muchas carencias como, por ejemplo, mi bebé no cuenta con todas las vacunas", manifestó.

‘EXTRAÑO A MIS ABUELOS, QUIERO VOLVER’

Aunque entre los derechos de los niños se encuentra vivir en familia, la hija mayor de Yadhira y sus hermanos no pueden acceder a este, pues desde su salida no han tenido contacto con sus abuelos, quienes los extrañan cada día más, por lo que han pedido a su madre volver con ellos.

La hija mayor de Yadhira, quien al igual que su mamá solo cuenta con la escolaridad similar al de la primaria, resaltó que su vida dio un gran giro, pues de jugar y estudiar con sus amigas a diario, tuvo que abandonar su país y atravesar por ciudades desconocidas.

"Tenía muchas amigas, yo estudié hasta sexto, pero jugaba con mis compañeras mucho y las extraño demasiado, así como mi casa", resaltó.Narró que, pese a que se encuentra fuera de su ciudad natal, no siente temor, pues viaja al lado de sus padres.

"He querido regresar con mis abuelitos, porque los extraño, pues ellos me atendían y me llevaban a la escuela", relató la menor y recordó que el festejo del Día del Niño en su país es similar al de México, sin embargo, aquí no es posible celebrarlo siempre.

"Festejan con piñatas, pastel, regalos, hacemos juegos, pero el año pasado no pudimos tener regalos", dijo Yadhira y añadió que durante su trayecto ha tenido la oportunidad de toparse con más familias que viajan con niños, los cuales sufren mucho, pues deben adaptarse a una vida en tránsito.

EN PROMEDIO, ARRIBAN A CASA DEL MIGRANTE 11 NIÑOS DIARIOS

La Casa del Migrante informó que, en promedio, arriban a la Casa del Migrante hasta 11 niños diariamente, los cuales vienen acompañados de cinco familias y buscan un lugar para permanecer al menos 15 días para continuar con su trayecto hacia Estados Unidos.

De acuerdo con Alberto Xicoténcatl, director del albergue, a diario llegan muchas familias, no obstante, solo se pueden aceptar a 70 personas, donde se les da prioridad a las vulnerables. En una ocasión tuvieron que aceptar hasta 120. 

Por otro lado, fue hace unos días que Javier Martínez, jurídico del albergue, informó que en los primeros tres meses de este año 2021, sumaron 120 solicitudes tanto de migrantes de El Salvador, Honduras, Nicaragua, Guatemala, Venezuela y algunas de Colombia.

La mayoría de estas solicitudes corresponden a familias enteras con niños y niñas.

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Lesli Yadhira es originaria de Honduras y al arribar a Ciudad de México dio a luz a su hijo, quien hoy tiene 8 meses. (EL SIGLO DE TORREÓN)

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