Dave Grohl intercambia historias de furgonetas con famosos en What Drives Us

Espectáculos AP

Dave Grohl pensó que estaba haciendo una película nostálgica sobre los comienzos de varios músicos famosos. Y entonces llegó la pandemia.        

En parte por designio y en parte por las circunstancias, What Drives Us se convirtió en un documental sorpresivamente emotivo sobre el poder de la música en vivo y el dolor de su ausencia.     

El líder de Foo Fighters se ha vuelto un eficaz narrador en cine; hizo el documental Sound City, sobre un emblemático estudio de grabación en California, y la serie de HBO Sonic Highways. Su más reciente filme está disponible en streaming desde el viernes, en el servicio por suscripción Coda Collection, y sin costo extra para los suscriptores de Amazon Prime Video fuera de Estados Unidos.   

Se centra en una experiencia común para la mayoría de los músicos, ciertamente para las bandas de rock. En algún momento dan un salto de fe y se suben a una camioneta con sus compañeros de banda para salir de gira en carretera.

“Tienes que subirte a una camioneta si quieres triunfar en este negocio”, dice Ringo Starr, quien cuenta que los Beatles se tuvieron que apilar uno encima del otro en la suya para mantenerse calientes luego que su parabrisas explotara una noche gélida.  

Grohl comenzó intercambiando historias de furgonetas con más de dos decenas de músicos. Pero las entrevistas se tornaron más profundas a medida que hablaban de porqué asumieron esas vidas, de ahí el doble significado del título What Drives Us, que puede traducirse como “Lo que nos conduce” o “Lo que nos impulsa”. Comenzó a editar las entrevistas después de que empezó la pandemia y se dio cuenta de que la necesidad de compartir música en el escenario era un tema común.  

“Era parte de la conversación”, dijo Grohl. “Pero a medida que pasaba el tiempo y que nos hacía falta, me di cuenta de que era la parte más importante de la conversación. Por eso lo hacemos. Ningún músico quiere quedarse en su sótano por el resto de su vida practicando acordes”.

Sus historias son divertidas y, a veces, conmovedoras. Flea de Red Hot Chili Peppers habla de la música como un escape de una infancia abusiva. “Aquí está tu boleto dorado para el reino de Oz: viaja en una camioneta y toca música con tus amigos”, dijo.

The Edge de U2 creció en un pequeño pueblo al norte de Dublín donde no había nada que hacer. “Por eso nos metimos en los explosivos”, dijo. Hasta que un día vio la película de los Beatles de 1964 A Hard Day’s Night (¡Yeah, Yeah, Yeah, Paul, John, George y Ringo!) y eso lo puso a él y sus amigos en un camino más productivo.    

St. Vincent, Lars Ulrich de Metallica y Brian Johnson de AC/DC son otros entrevistados particularmente elocuentes.

En una camioneta de gira, “tienes la oportunidad de estar muy, muy cerca de la gente, de una manera que la gente de un banco nunca podría conocer”, dijo St. Vincent.

Grohl incluso encuentra, y conduce, la camioneta roja que Foo Fighters usó en sus primeros días. Su hija de 15 años es una aspirante a música, y la película la entusiasmó más a seguir la profesión de su padre, dijo el rockero.

Grohl tiene una relación con sus colegas que un cineasta o periodista convencional no podría igualar. Han estado en los mismos zapatos, compartido experiencias similares.

“Los músicos tienen un tipo de percepción extrasensorial entre sí que generalmente comparten cuando los instrumentos están encendidos”, dijo. “He tenido grandes conversaciones con músicos en las que no hemos dicho una palabra. Simplemente tocamos instrumentos juntos, y a veces esas pueden ser las más reveladoras”.

También es sociable y de corazón abierto hasta cierto punto; es difícil no dejarse llevar por el entusiasmo de compositor de 52 años. Las actividades del exbaterista de Nirvana durante la pandemia han incluido competencias virtuales de batería con una niña británica de 10 años, Nandi Bushell, y escribir y grabar una canción con Mick Jagger. También está escribiendo un libro sobre algunas de sus aventuras y terminó de hacer una serie de televisión sobre estrellas de rock y sus madres con su propia mamá.

Desde sus días en la escena punk rock underground en Washington, la música siempre ha significado comunidad para él.

Recuerda estar tras bambalinas en festivales de música con todo tipo de artistas tocando una varidad de estilos.

“Iba de camerino en camerino, tocando la puerta con una botella de whisky en la mano y decía, ‘amigo, vamos a disfrutar, somos músicos’”, recordó. “Deberíamos pasarla bien. Eso es lo que hacemos”.

Ha perdido la cuenta de la cantidad de colegas con los que ha bebido whisky.

“Simplemente me encanta estar con músicos”, dijo. “Los músicos pueden ser muy divertidos. De alguna manera somos como extraterrestres. De alguna manera somos electricistas. Pero si nos juntas a todos somos como una convención de raritos. Amo estar en medio de eso”.

Si hay un tema que se repite en su trabajo cinematográfico, es humanizar una vida que podría parecer exótica o distante para quienes no la conocen. Es como si Grohl llamara a tu puerta, esencialmente.

La música en vivo está regresando, o al menos algunos destellos de ella. Grohl dice que la gente suele preguntarle en la calle cuándo estará completamente de vuelta, y a él mismo le encantaría saber. Sueña con hacerlo, subirse al escenario y recibir un montón de aplausos antes de tocar ese primer acorde.

Espera que sea una experiencia abrumadora.

“Puedes prender tu laptop e ir a YouTube a ver presentaciones de bandas en vivo”, dijo. “Puede ser entretenido, puede ser casi emocionante. Pero la experiencia comunal tangible de estar realmente ahí mientras está ocurriendo es otra cosa”.

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Dave Grohl pensó que estaba haciendo una película nostálgica sobre los comienzos de varios músicos famosos. Y entonces llegó la pandemia.  (ESPECIAL)

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