Marca pandemia a infancia de duranguenses

Durango CLAUDIA BARRIENTOS

Los más afectados por la pandemia de COVID-19 son los niños, niñas y adolescentes ya que en el tema de salud pero, sobre todo, en el ámbito emocional se enfrentan a situaciones que escapan a su control.

Además, en un entorno de adultos ocupados por resolver diversas problemáticas como la falta de dinero, en muchos casos la salud mental se deja a la deriva, en detrimento de este sector vulnerable, coinciden diversas instituciones que pugnan por sus derechos.

De acuerdo a los datos del Sistema de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes del Estado, en Durango se han contagiado 728 menores de edad, de los cuales 351 son mujeres y 377 hombres.

Asimismo, hay tres casos sospechosos y se han registrado tres defunciones: una en el rango de los 0 a los 5 años, una en el rango de seis a 11 años y una en la categoría de 12 a 17 años.

"En una tasa, tenemos al rededor del 0.2 por ciento, ha sido una afectación muy mínima, sin embargo, no creo que podamos bajar la guardia, por eso no se ha regresado todavía a las clases presenciales, ahora ya se generará la vacunación a todos los docentes y esto nos permitirá garantizar un poco más la seguridad en el tema de salud hacia niñas y niños", destacó el secretario ejecutivo de dicho sistema Armando del Castillo Herrera.

Y expuso la necesidad de analizar a profundidad el regreso a las aulas. "Tendremos que ir analizando la viabilidad o no de este retorno a clases y, sobre todo, también ver la infraestructura educativa con que se contará y que esto pueda ser factible y no pongamos en riesgo a ninguna niña, niño o adolescente".

En cuanto a los contagios en menores, expuso que la mayoría se han dado en La Laguna, "En la parte de la región Laguna ha afectado un poco más pero no hemos tenido un número tan alto. Sin embargo sí seguimos reforzando para que podamos evitar todas las formas de contagio y que tengamos todas las recomendaciones que nos han hecho las autoridades".

El mayor contagio es de 12 a 17 años y también hay bastantes casos de menores de seis a 11 años de edad.

Los menores no son inmunes al COVID ya que de los que han fallecido, no todos tenían algún padecimiento previo, reconoció.

Otra de las afectaciones ha sido la orfandad por muerte de los padres por COVID, sin embargo, no se cuenta con una estadística local, aunque a nivel nacional se habla de 195 mil que se han quedado sin padre y madre por la pandemia.

DE LA NOCHE A LA MAÑANA

Para el presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH), Marco Antonio Güereca Díaz, para los niños el mundo cambió de la noche a la mañana y no tienen el desarrollo mental para asimilarlo por lo que enfrentan problemas de depresión porque extrañan a sus compañeros y no tienen certeza de cuándo van a regresar a la escuela.

Además, los padres están muy ocupados por la difícil situación económica y los aspectos materiales, "a veces se preocupan más por darles un celular que por atenderlos internamente".

A diferencia de los adultos, la mayoría de los niños siguen encerrados en sus casas por lo que "si no nos sensibilizamos puede haber problemas ya que el sector más afectado es el de las niñas, niños y adolescentes", advirtió.

La situación actual deja en riesgo de violencia familiar a los menores, como ya ha ocurrido en Nombre de Dios, en Nuevo Ideal "y cientos que no se denuncian".

Y también existe preocupación por los padecimientos mentales que pueden desembocar en el suicidio ya que los padres están muy ocupados y tratan de compensarles con aspectos materiales, por lo que se puede llegar a extremos en los que los menores se frustran porque no les dan un buen celular o porque no les prestan el carro.

"Los niños no están preparados para comprender que el mundo cambió de la noche a la mañana", reiteró el ombudsman estatal.

La pandemia también desnudó la desigualdad y, mientras muchos menores tuvieron que salir a trabajar, para poder ayudar a sus familias, otros tuvieron que quedarse solos en casa, lo que los deja en estado de vulnerabilidad desde la edad preescolar, "porque qué difícil que el papá y la mamá tengan que ir a trabajar y dejen a un niño de cuatro, cinco años frente al televisor".

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Muchos menores tuvieron que salir a trabajar para apoyar la economía familiar, por lo que ya no están en clases. (EL SIGLO DE TORREÓN)

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