Celebrarán Día del Niño en La Laguna con pandemia

Gómez Palacio y Lerdo GUADALUPE MIRANDA

Hace más de un año, la vida de Alejandra, Maximiliano y Leonardo, los tres de nueve años de edad, cambió por completo al igual que para el mundo entero a causa de la pandemia del COVID-19, declarada como tal por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en marzo de 2020. Aunque les complace haber convivido más con sus familias, extrañan a sus maestros y sobre todo a sus compañeros de clase.

Los tres dijeron que lo que más extrañan son a sus maestros y sobre todo a sus compañeros de clases, con los que pocas veces han logrado coincidir a más de 12 meses de haber dejado las aulas como una medida preventiva al contagio del llamado nuevo coronavirus.

"Yo extraño todo, ver a mis amigos y ver a las maestras", dijo Alejandra, al igual que Leo, su hermano, quien también desea regresar a su escuela.

Más que nervios, a los pequeños les emociona poder reencontrarse en la escuela una vez que sus maestros sean vacunados contra el COVID-19, además de conocer a los docentes que por meses les han dado clases a través de las tecnologías de comunicación como los programas de Zoom o Classroom.

Durante este año la dinámica cambió tanto que visitar a sus abuelas era toda una aventura y un riesgo al mismo tiempo. Para evitarlo, en el caso de Leo y Alejandra, sus padres llegaban y tocaban el claxon desde sus automóviles para que los menores saludaran a sus abuelos, intentando abrazarlos con una tierna mirada.

Tampoco hubo celebraciones como los cumpleaños, "ya serán dos años sin celebrar", dijo triste Leo, quien al igual que su hermana, cumplirán 10 años en mayo.

LAS SECUELAS DE LA PANDEMIA

Fernanda Rivera, psicóloga con experiencia clínica en niños y adolescentes e integrante del grupo Believing, explicó que los efectos del encierro causado por la pandemia del COVID-19, dependerán de la edad de los pequeños. Aunque los padres siguen siendo importantes para los niños mayores de tres años, en esta etapa empiezan a socializar con otros niños, lo cual es importante para su desarrollo. Sin embargo, el confinamiento afecta esta etapa de socialización y al regresar a la nueva normalidad, sería como empezar de cero.

"En etapa de preescolar, donde es la etapa en que aprenden a convivir con otras personas fuera de su círculo familiar, otra vez adaptarse a estar en sociedad, a que no todo es como yo quiero, que hay reglas no solo en la casa, hay reglas también en la sociedad, hay reglas que hay que seguir. Será aprender a convivir en sociedad", declaró.

Mientras que en caso de menores más grandes, como pudiera ser el caso de Leo, Alejandra y Max, el aprender a identificarse, resultaría más complicado.

"Esa etapa es cuando empiezan a desprenderse un poco de la familia y poder desprenderse no quiere decir que deje de importarle la familia, es cuando le empiezan a dar un poco más de importancia a las amistades, empiezan a identificarse ellos como personas, fuera de casa, a saber qué les gusta y qué no, a ver que pueden ser distintos a mamá y papá y no hay problema y a identificarse con los amigos, a ver que tienen gustos diferentes", explicó la psicóloga.

Al no socializar y no tener cercanía con los amigos, el proceso puede retrasarse.

La especialista recomienda ser empáticos con sus hijos y en todo momento "es superimportante, yo creo que en todo momento, no solo en la normalidad que teníamos antes, y entender que aunque nosotros como adultos veamos las situaciones un poco más sencillas, a los niños dependiendo de su etapa, ven las cosas de una manera distinta y pueden ver como un reto volver a lo que se vivía antes".

Recalca que es necesario escuchar el sentir de los menores, valorar sus emociones y, sobre todo, que se sientan comprendidos.

"Si los niños se sienten cansados, si se sienten con miedo, enojados, está bien, decirles: 'te estoy entiendo' y buscar una solución juntos." La psicóloga reconoce que puede ser una tarea complicada pero requiere de mucha paciencia y amor.

LA ENSEÑANZA

"Antes tenía miedo pero nunca perdí la fe de que esto cambiaría", dijo Leo, quien al igual que Max, investigó otras pandemias que duraron mucho más tiempo que la actual. Para los menores, lo mejor que les ha dejado la pandemia es más tiempo con su familia aunque también mejores hábitos de higiene pero sobre todo que el estar en casa también puede ser divertido.

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Alejandra, Leonardo y Maximiliano, los tres de nueve años de edad, dijeron que extrañan a sus maestros y compañeros de clase.

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