Muere el legendario Tom Lasorda a los 93 años

Deportes AARÓN ARGUIJO GAMIOCHIPI

Una de las más grandes leyendas contemporáneas del beisbol de las Grandes Ligas, ha partido a jugar en el Diamante Celestial. Tom Lasorda, doble campeón de la Serie Mundial como mánager de los Dodgers de Los Ángeles, falleció la noche del pasado jueves, a los 93 años de edad.

Gran conmoción causó la muerte de Lasorda en todos los ámbitos del beisbol, no solamente en los Dodgers, para los que trabajó durante más de 70 años, sino para todas las organizaciones de las Grandes Ligas e incluso en otros países, ya que fue un hombre que vivía a tope el beisbol y dio muestras de su calidad en diversas latitudes. Problemas en su corazón le ocasionaron un paro cardiopulmonar mientras reposaba en su casa, en Fullerton, California, recibió atención médica, pero falleció durante el traslado a un hospital, fue a las 22:57 horas, tiempo local, que partió a su encuentro con El Señor.

CARRERA LARGA

"Tommy" Lasorda hizo carrera como pelotero, un prometedor pitcher zurdo de los Dodgers, entonces de Brooklyn, jugó también para los Atléticos de Kansas City y posteriormente se convirtió en cazatalentos. En 1965 comenzó su carrera como mánager en Clase Novatos y ascendió hasta nivel Triple A en 1972, año en el que además, dirigió en la liga profesional de la República Dominicana, al mando de los Tigres de Licey, llevándolos al campeonato y obteniendo el respectivo boleto a la Serie del Caribe Caracas 1973, en la que también ganó el título, ya daba muestras de su capacidad como dirigente.

En 1976 recibió la oportunidad de dirigir a los Dodgers de Los Ángeles, en reemplazo de Walter Alston, iniciando un largo periodo de 20 temporadas como piloto del equipo de su vida, otorgándole un sello distintivo y una personalidad peculiar, solía decir Lasorda que tenía "sangre azul, azul Dodger". A lo largo de su gestión, Thomas Charles Lasorda ganó mil 599 juegos y perdió mil 439, para un porcentaje de victorias de .526, obtuvo 8 banderines divisionales, cuatro gallardetes de la Liga Nacional y el campeonato de la Serie Mundial en 1981 y 1988, convirtiéndose en el mánager más famoso en la historia de los Dodgers.

Temperamental, pero también ameno y siempre dispuesto a la plática, Tom protagonizó memorables episodios en el terreno de juego, en el dug out e incluso fuera de los estadios, encantado con el estilo de vida de Hollywood, fue gran amigo de estrellas de cine y televisión, incluso del inigualable Frank Sinatra. Problemas cardíacos ocasionaron que Lasorda pusiera fin a su carrera como mánager en 1996, aunque salió del retiro en 2000 para dirigir a la selección nacional de los Estados Unidos en los Juegos Olímpicos de Sidney, donde ganó la medalla de oro, venciendo a la favorita Cuba en la gran final.

En 1997, su primer año de elegibilidad, recibió los votos necesarios para ingresar al Salón de la Fama de Cooperstown, alcanzando la inmortalidad y creciendo como leyenda de los Dodgers, quienes retiraron su número, el 2. Pasó los últimos 14 años de su vida, fungiendo como asesor especial del dueño de los Dodgers, Mark Walter, junto a quien gozó de uno de sus más grandes deseos: el ver a los Dodgers ser nuevamente campeones de la Serie Mundial, lo cual atestiguó en Arlington, Texas, durante el pasado 27 de octubre, cuando los californianos se coronaron al vencer a los Rays de Tampa Bay.

VÍNCULO CON MÉXICO

Lasorda fue el gran mentor de la más grande leyenda del beisbol mexicano, Fernando "El Toro" Valenzuela, quien recibió la encomienda de abrir el juego inaugural de 1981 para dar paso a la "Fernandomanía", a la que contribuyó el mánager, manteniendo al sonorense sobre la lomita, consiguiendo una temporada de ensueño en la que ganó los premios de Novato del Año y el Cy Young de la Liga Nacional. Los Dodgers de Lasorda se convirtieron entonces en el equipo favorito de los aficionados mexicanos, devoción que perdura hasta nuestros días.

Una de sus decisiones más famosas ocurrió durante el tercer juego de la Serie Mundial de 1981, cuando mantuvo a Valenzuela en la loma, ante la amenaza de la ofensiva de los Yanquis, Fernando mantuvo la ventaja de los Dodgers que ganaron ese juego y no volvieron a perder en la serie para capturar el gallardete. Otro movimiento inolvidable fue el poner a Kirk Gibson como bateador emergente en el primer juego del "Clásico de Otoño" de 1988, Gibson le pegó cuadrangular a Dennis Eckersley para que los Dodgers ganaran y provocar así uno de los más grandes momentos de la historia de la Serie Mundial.

Lasorda amaba a los Dodgers, pero amaba aún más al Rey de los Deportes, como lo refleja una de sus muchas anécdotas: "mi esposa Jo me dijo "creo que amas el beisbol más de lo que me amas a mí", le respondí "eso es verdad, pero hey, te amo más a ti que al futbol o al hockey". Descanse en paz, Thomas Charles Lasorda.

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Tom Lasorda y su esposa Jo, en un juego de los Dodgers contra los Rockies en 2013. (ARCHIVO)

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