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EL DOLOR, UN SÍNTOMA QUE DA LA ALARMA (PARTE 2)


El dolor es un síntoma que obliga a buscar atención médica en muchos pacientes y que es difícil de precisar pues se trata de una experiencia subjetiva. Un fenómeno complejo provocado por un estímulo sensitivo y modificado por la memoria, las expectativas y las emociones del individuo. Sir Thomas Lewis dijo que "el dolor sólo se conoce por experiencia y se define por comparación". Por resultar operativos, se divide en dos grupos: el maligno (incluido el oncológico) y el no maligno, que a su vez se subdivide en agudo, persistente o crónico. Este último es el que mayor interés ha despertado en los últimos años y se define, en función de la temporalidad, como aquel dolor que dura más de tres a seis meses, aunque otros expertos lo definen como aquel que dura más de un mes tras una enfermedad aguda, o el tiempo necesario para cicatrizar una herida, el dolor asociado a procesos patológicos crónicos no malignos o aquel que recidiva tras haber permanecido inactivo por meses o años. Independientemente de la definición operativa que tomemos, cuando el dolor se hace persistente, se requiere una estrategia terapéutica específica. La puesta en marcha de un plan en el momento de inicio del dolor disminuye las posibilidades de que el dolor crónico se perpetúe. En el dolor persistente los factores psicosociales relacionados y la incapacidad que genera son piezas clave. En este caso el tratamiento no es únicamente farmacológico y es recomendable un abordaje multidisciplinario en el que se contemplen terapias psicológicas, de recuperación funcional y si es preciso invasivas e incluso quirúrgicas. Los objetivos terapéuticos deben perseguir la normalización de la vida con recuperación funcional, mejoría anímica y del insomnio, y una reducción realista de dolor.

DOLOR IDIOPÁTICO O PSICÓGENO

El dolor psicógeno sólo puede ser establecido por un psiquiatra experimentado y una vez excluida exhaustivamente cualquier patología somática. El estado psicológico del paciente contribuye en la forma en que el paciente se queja y sufre el dolor. Es fundamental en lo que a la naturaleza subjetiva del dolor se refiere y cómo se acepta. Los síntomas y alteraciones asociadas son reales para el paciente, independientemente del grado en que los factores fisiológicos estén involucrados. Muchos autores consideran que el dolor en sí puede perpetuarse por factores psicológicos. De hecho, en odontología tratamos mucho con este tipo de dolor, causado por estrés, o situación psicológica que esté padeciendo el paciente en el momento de su vida.

Sé que la mayoría de los humanos hemos sentido dolor en alguna ocasión de nuestra vida, y este "cambia todo" no hay paz, ni felicidad, se convierte en plena incertidumbre, es alarma de que algo está mal o muy mal, siendo algo que no compete al conocimiento de quien lo padece, exacerba el dolor y otro tipo de problemas físicos.

Derechos del Doliente:

La persona que padece un dolor agudo y, aún más, la que tiene un dolor persistente, tiene derecho a:

1. A ser tratado con respeto y cuidado por quienes se relacionan con él.

2. A recibir rápida atención cuando su dolor se encuentre en fase aguda.

3. A que se le prescriban los medicamentos más apropiados y en las dosis adecuadas para mitigar o disminuir al máximo su dolor.

4. A que si se le prescriben medicamentos que pueden ser tóxicos, de recibir las órdenes de laboratorio para monitorearlos y mantenerlos en niveles seguros.

5. Tiene derecho a que si los medicamentos que se le prescriben tienen efectos secundarios, a recibir la prescripción o la asesoría para disminuirlos al máximo.

6. A que se le ofrezcan otras alternativas diferentes a los fármacos que pueden ayudar a mitigar su dolor.

7. A recibir indicaciones sobre el consumo de suplementos alimenticios, dieta y actividades que pueden contribuir a mitigar su dolor.

8. Tiene derecho a recibir instrucciones sobre qué hacer él mismo para mitigar su dolor o que pueden hacer los familiares para ayudarlo.

9. Tiene derecho a tener a mano el teléfono del profesional que está a cargo de su tratamiento para llamarlo y consultarle cualquier duda o solicitar atención.

10. Tiene derecho a que se crea en sus palabras cuando dice que tiene dolor.

Fuente: IASP (Asociación Internacional para el estudio del dolor)

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