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FERNANDO LLAMA ALATORRE Domingo 9 de feb 2014, 8:54am ... Anterior 20 de 25 Siguiente ...

Historias que no están en la historia

Iglesia de Cuatro Ciénegas.

SIGLOS DE HISTORIA

LAS HISTORIAS MÁS VERACES SON LAS QUE SE VAN PASANDO DE BOCA EN BOCA, DE PADRES A HIJOS, DE GENERACIÓN EN GENERACIÓN Y A ESO SOLEMOS LLAMARLE…

LA TRADICIÓN ORAL

Dice una frase célebre que LA HISTORIA LA ESCRIBEN LOS VENCEDORES y tiene toda la razón, que no la fidelidad, ya que quien vence al adversario, exalta sus propias virtudes bélicas y sus motivos torales para haber iniciado la lucha, mientras que del bando vencido, oculta en lo posible sus méritos, y si estuviera en la mano del escribano , tergiversa o matiza a su favor los motivos que tuvo su adversario para iniciar el conflicto.

Así pues, decir que la Historia es algo verídico al 100%, es tan cierto, como ciertos son esos evangelios en donde nos narran los textos y las pláticas de los unos y los otros vertidas hace 2000 años, como si los hubieran filmado y grabado, cuando la verdad es que nadie estuvo presente para dar fe de ello.

Cuando te pones a leer pasajes de la historia y pasajes de la Biblia, es cuando te das cuenta de la imaginación del escribano, que adereza sus textos con una cantidad interminable de "diálogos" que difícilmente pudo alguien anotarlos para luego entregarlos al amante de la historia. Acuérdese de aquella famosa repartición de los panes y los peces, en donde hay más diálogos que en una plática de café, sin saber a ciencia cierta quién los estaba anotando para… la historia.

De igual forma cuando conoces la historia de un personaje como pudiera ser Venustiano Carranza -nativo de Cuatro Ciénegas, Coah.-, y luego vives y convives con la gente del campo durante 40 años, te das cuenta de que existen centenares de historias acerca de él, que no están en la historia, y cierto es, que no tienen por qué estarlo, pero son sin lugar a dudas la pimienta y la sal, del devenir diario de un pueblo, o de un personaje.

En este espacio que hoy me prestan en forma temporal, trataré de ir platicándoles algunas de esas historias que muy probablemente sucedieron, y que fueron contadas de padres a hijos con pelos y señales, porque eran lo único que se hacía en los ranchos y los pueblos, una vez que la luz del sol se había ido y las familias se juntaban a platicar historias frente a la lúgubre luz de una vela, así que no hay duda de que a fuerza de repetirlas y contarlas, éstas llegaron hasta nuestros días, más claras aún que si las hubieran grabado en cinta magnetofónica.

Iniciemos hoy con la historia de la famosa CERA DE CANDELILLA, extraída de un arbusto del mismo nombre, que crece generosamente en todo nuestro desierto coahuilense y que sirve para innumerables usos, desde protector de frutas como la manzana -a la que da brillo-, cosmetología, aislante de cables eléctricos, lubricantes, adhesivos, protectores de la piel, goma de mascar y hasta en asuntos militares, cuando fue usada en la 2º Guerra Mundial para engrasar las armas, y recubrir las balas para que éstas no se atoraran en los rifles.

Así pues, cuenta la tradición Oral de Cuatro Ciénegas que…

...hace ya muchos años , allá por el año de 1935 un "gringo" que tenía una idea clara de la importancia de candelilla que poblaba nuestro desierto empezó a explotar la planta para a base de ácido sulfúrico extraer de ella su preciada CERA. Al poco tiempo don Ramón Cantú Villareal oriundo de Cuatro Ciénegas viendo el futuro del producto, se asoció con él.

Tras unos años de trabajo el precio de la cera cayó, y continuar con el negocio se hizo incosteable, así que el gringo decidió marcharse y le vendió todos los implementos a don Ramón, quien entusiasta como gente de campo que era, estaba seguro que el precio de la cera de candelilla terminaría por mejorar… algún día.

Disuelta la sociedad, don Ramón siguió explotando "la cera", pero no sólo con un campamento de recolección y producción, sino con decenas y decenas de campamentos, donde ocupaba a cientos de trabajadores, quienes conscientes de la mala temporada económica que se abatía en el país, aceptaban de don Ramón recibir su pago en "alimentos" para sus familias -tiendas de raya-. Para poder hacer eso, don Ramón acudió en Cuatro Ciénegas a la tienda de don Indalecio González y tras convencerlo de que tarde que temprano las cosas cambiarían, acordaron que Indalecio les estaría surtiendo "permanentemente" la comida y los insumos para "todos" sus trabajadores mientras que don Ramón le garantizaría el pago con toneladas de cera que almacenarían en una gran bodega para de allí cobrarse luego cuando los tiempos cambiaran y la CERA se pudiera vender.

Sin embargo, el tiempo pasaba, y al correr de un par de años don Ramón y sus trabajadores ya se habían comido toda la tienda y el capital de Don Indalecio, sin que a nadie en México le interesara comprar la multicitada "Cera". Entonces don Ramón empezó a ofrecerla en los Estados Unidos, y fue ahí que una compañía de Chicago se interesó por ella , pero acostumbrada a comprar de a 2 o de a 3 toneladas, dudó mucho que don Ramón pudiera poseer las 1000 -mil- toneladas que le ofrecía.

Y fue por ello que la compañía de Chicago mandó un técnico para hacer la verificación , y éste quedó impresionado al ver que "todas las bodegas del pueblo" estaban repletas de cera. Estando la Segunda Guerra Mundial en ciernes, imaginó que la compañía sabía de los usos bélicos de la cera para recubrir las balas y lubricar las armas, así que ofreció comprar las 1000 toneladas a 5 pesos el kilo, quedando don Ramón impresionado por el ofrecimiento, ya que a lo más que aspiraba él, era a venderla - y venderla bien- en tan sólo .50 centavos el kilo.

ferllama1@gmail.com

Si tiene comentarios, escríbanos a: yromo@elsiglodetorreon.com.mx

Historias que no están en la historia

Iglesia de Cuatro Ciénegas.

Historias que no están en la historia

Cremas de cuerpo y cosméticos.

Historias que no están en la historia

Campos llenos de candelilla.

Historias que no están en la historia

Junta y acarreo de la planta.


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