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POR DR. SERGIO ANTONIO CORONA PÁEZ Domingo 13 de feb 2011, 1:30pm ... Anterior 25 de 25 Siguiente ...

SIGLOS DE HISTORIA

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La Comarca Lagunera

En esa época el cultivo del algodón era semi-perenne, la planta se dejaba crecer libremente y así se mantenía hasta por siete o más años, permitiendo un gran desarrollo radicular que en algunos casos profundizaba hasta 12 a 15metros. Después de la primera cosecha, el trabajo de los siguientes siete años consistía en riegos en octubre y en enero, ya que el ríoNazas en esos lugares siempre tenía agua disponible, recolectar y quemar tallos secos en febrero y en marzo, volver a sembrar donde no había planta, cultivando y colectando como el año anterior.

Aguas abajo los agricultores preferían volver a plantar cada cuatro años, ya que sólo contaban con los aniegos provenientes de las grandes avenidas del Nazas. El uso de semilla era selectivo en forma natural, recogían algodón de plantas escogidas por su producción y/o su calidad, que se habían sembrado hasta 22 años antes.

En la parte de Coahuila, la regla general había sido sembrar nuevamente cada cuatro años. Las semillas de algodón disponibles se seleccionaron, usaron y mejoraron durante mucho tiempo en forma visual, muy rústica. Ejemplo de prácticas y costos para el cultivo del algodón en el año de 1819, (cuadro 1), con información de la Cofradía de la Santísima Virgen de los Dolores, que operaba en San José y Santiago del Álamo, hoy Viesca, Coah. Seguramente contaban con agua constante para atender la labor.

Distinta era la producción de las tierras que se inundaban con las avenidas de los ríos Nazas y Aguanaval, donde lo fundamental para la siembra, y recolección de una buena cosecha, era almacenar el volumen de agua suficiente para que las planta terminaran su ciclo en óptimas condiciones, ya que había opción de agua para auxiliar al cultivo durante su desarrollo.

No hay referencias de enfermedades y plagas que causaran perjuicios a las grandes superficies que se establecían de algodón año tras año, que sin duda existían, pero no en forma limitativa para el cultivo. No obstante la preocupación por sembrar semillas seleccionadas de mayor potencialidad de producción era una constante entre los agricultores, como lo manifiesta un productor lagunero de la Hacienda de la Concepción que escribía en 1877:

Aquí estoy, ocupado en mejorar una variedad de nuestro algodón, la cual creo que es la primera del mundo por su importancia. La planta a que me refiero se eleva de seis a ocho pies de altura, y ocupa una circunferencia de pie y medio, dando hasta tres frutos en un mismo nudo. En estos frutos se ven frecuentemente flores que, cubiertas por un mismo cáliz y seis gajos. Este tipo lo he sacado de una variedad que tengo muy adelantada, y que debe ser igual a la que se ha descubierto en Egipto, teniendo la ventaja sobre las demás de poderse colocar doble número de matas en un terreno dado. Cuando mi algodón acabe de perfeccionarse, cosa que espero ha de suceder muy pronto, será admitido en el mundo algodonero con entusiasmo, sólo que exigiré como recompensa de mis afanes, que lleve el nombre de Algodón Mexicano.

LAS PRIMERAS TEXTILERAS

A partir de 1840 aparecieron las primeras fábricas textiles del Norte de México, en los estados de Durango, Coahuila y Nuevo León, no obstante, los datos recogidos en ese tiempo no dan cuenta de la naturaleza o producción de esos establecimientos fabriles ni mucho menos de los inicios del cultivo comercial del algodón en la Comarca Lagunera, porque acotan la fecha de su estudio al año de 1855.

Desde su inicio la industria prefirió el algodón de la región, identificado primero como algodón del Nazas, desplazando al que se producía en las costas del país, principalmente el Estado de Veracruz, posteriormente los textileros prefirieron lo que se llamó Algodón Laguna, que mostraba mejor calidad y rendimiento en el proceso de transformar la fibra en telas, producido en la cuenca baja del Nazas y Aguanaval solamente con los aniegos de los r´íos y sin riego extra, ante la falta de agua permanente, como ocurría en la cuenca alta y media del Nazas. Parte de este algodón de Nazas se comercializaba en el resto del país, pero otra se quedaba en Durango para alimentar las diversas fábricas textiles del Estado. Los cuadros tres y cuatro muestran cómo la cotización del algodón de Nazas fue perdiendo importancia al surgir el Algodón Laguna a los mercados de la fibra. Las publicaciones bursátiles de la época, hacen referencia de las clases y la comparación con fibra de otras regiones del país y del extranjero. Conforme fue regularizándose la producción de algodón “Laguna”, las demandas de esa fibra se cotizaban por clases a partir de 1882, variando algunos años el precio de venta y otros sin hacerlo, esto comprueba que su calidad era altamente apreciada por la industria textil nacional, a pesar de lo complejo que era el transporte de la zona donde se ubicaban las fábricas de hilados y tejidos.

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