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Internacional

Nicolas Sarkozy pierde la compostura en entrevista

EL UNIVERSAL/BERLÍN.
martes 30 de octubre 2007, actualizada 8:05 am

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Irritan al presidente de Francia preguntas sobre su ex pareja Cecilia, en el encuentro grabado hace unas semanas.

Toda Francia sabe que su presidente, Nicolas Sarkozy, tiene un flanco débil, un moderno talón de Aquiles que lo vuelve vulnerable a los desafíos de la vida. Sarkozy, se comenta en la Grand Nation, es autoritario, puede ser brutal y en determinados momentos, es incapaz de controlar su cólera.

Todo el país sabe también que el mandatario galo de 52 años, atraviesa uno de su peores momentos, originado por una crisis familiar que culminó hace unas semanas, cuando el Eliseo se vio obligado a confirmar que el presidente de Francia y su esposa, Cecilia, se habían divorciado.

Pero nadie podía imaginarse que Nicolas Sarkozy cometería el grave delito de perder la compostura frente a las cámaras de televisión de “60 Minutes”, de la cadena CBS, uno de los programas más importantes de Estados Unidos, como sucedió el domingo pasado.

Unos 17 millones de teleespectadores presenciaron cómo el mandatario francés se levantó indignado de la silla, después de que una periodista del programa le preguntara sobre la relación con su esposa.

“No, no. Todo esto es estúpido”, exclamo Sarkozy, en un arrebato de furia durante el cual llamó “imbécil” a su portavoz, por haber organizado la entrevista.

La entrevista que fue emitida el domingo en Estados Unidos, fue grabada en el palacio del Elíseo, dos semanas antes de que se anunciara el divorcio y cuando todo el país ardía a causa de los rumores que existían sobre la pareja.

“Si tuviera que decir cualquier cosa sobre Cecilia, ciertamente no lo haría aquí”, dijo el presidente. “Tengo derecho a no comentar nada y no quiero comentar nada”, añadió el mandatario y acto seguido se levantó de la silla y abandonó la sala.

La reacción de Sarkozy ilustra de manera inequívoca su actitud hacia una mujer que, a menudo, describía, como el “gran amor” de su vida. Pero también aporta una nueva prueba de que la relación entre el mandatario y su ahora ex esposa estaba lejos de ser una relación armoniosa, como fue la imagen que intentaron transmitir a la nación, durante la campaña electoral.

“Sarkozy tiene un problema de personalidad”, dijo Roland Cayrol, director del Instituto Demoscópico CSA, cuando el país se preparaba para el desenlace final de la campaña electoral en Francia. “Mucha gente de centro derecha teme que tendrá problemas para mantener la cabeza fría cuando tenga que tomar decisiones como presidente”.

El espacio dedicado a “Sarko el americano” del programa “60 Minutes”, ofreció una imagen positiva del mandatario galo, quien no esconde su admiración por las oportunidades que ofrece Estados Unidos para los inmigrantes, un aspecto que toca un nervio sensible de Sarkozy.

“Cuando mi padre vino de Hungría, pensó que tener un apellido como Sarkozy sería un obstáculo”, dijo el presidente. “Por eso me gustan los Estados Unidos. Puedes llamarte Schwarzenegger y ser gobernador de California y llamarte Madeleine Albright y ser secretaria de Estado”, añadió, al referirse a dos políticos nacidos en Europa.

Pero Sarkozy, tocado en su lado débil, fue menos generoso a la hora de responder a las preguntas que le formuló la periodista sobre su vida privada. “No tengo ningún comentario al respecto, Bon Courage”, dijo el presidente al poner fin a la entrevista.

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