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2005: Muere Débora Arango, innovadora y provocadora artista y acuarelista colombiana

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AGENCIAS
CIUDAD DE MÉXICO, miércoles 04 de diciembre 2019, actualizada 9:45 am


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Considerada como la primera mujer antioqueña que se atrevió a pintar desnudos, Débora Arango es recordada a 14 años de su muerte, que se cumplen este miércoles, como una de las pintoras más importantes de su país por su innovadora y provocadora obra que plasmó los males de la sociedad colombiana.

Débora Arango Pérez nació el 11 de noviembre de 1907, en Medellín, Colombia, donde cursó la educación secundaria con las monjas salesianas en el Colegio María Auxiliadora, según datos del sitio electrónico banrepcultural.org.

Estudió durante dos años en el Instituto de Bellas Artes de Medellín, que dirigía Eladio Vélez (1897-1967), pero abandonó su formación decepcionada de las cátedras convencionales y técnicas que se impartían.

Fue discípula del muralista y escultor Pedro Nel Gómez (1899-1984), a quien admiró por sus conceptos y su técnica expresiva, bajo su dirección expuso por primera vez en 1937 en una muestra colectiva.

Dos años después, fue galardonada con el primer lugar durante una exhibición organizada por la Sociedad Amigos del Arte en el Club Unión de Medellín, en la que presentó nueve obras, en óleo y acuarela, entre las cuales incluyó algunos desnudos que resultaron escandalosos.

Fue hasta 1940 que realizó su primera exposición individual, que tuvo lugar en el Teatro Colón de Bogotá, gracias a la invitación de Jorge Eliécer Gaitán (1903-1948), entonces ministro de Educación.

Por esos años, cuentan, también participó en el Primer Salón Anual de Artistas Colombianos y en diversas muestras colectivas en Medellín y Santiago de Cali.

En 1946 viajó por Estados Unidos y México, donde ingresó a la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda” (ENPEG) del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), dirigida por Federico Cantú (1907-1989), y aprendió la técnica del fresco.

En una entrevista que se le realizó en 1985, Débora Arango mencionó que Cantú la orientó y gracias a él pudo conocer toda la obra de muralistas como José Clemente Orozco (1883-1949) y David Alfaro Siqueiros (1896-1974), apunta el portal matacandelas.com.

En 1954 viajó por Europa, visitó Escocia, Francia, Austria, Inglaterra, donde aprendió cerámica, y España, donde estudió las obras de Francisco de Goya (1746-1828) y José Gutiérrez Solana (1886-1945).

En Madrid tuvo la oportunidad de ofrecer una exposición individual en 1955, en el Instituto de Cultura Hispánica, sin embargo, un día después de la apertura sus cuadros fueron retirados sin ninguna explicación, por lo que decidió regresar a Medellín.

En ese año presentó una serie de cerámicas en el Centro Colombo Americano y en 1957 exhibió en la Casa Mariana una muestra individual de pinturas.

A mediados de la década de 1960 dejó de pintar y se aisló del medio artístico por motivos de salud, regresando a escena hasta 1975 con una muestra en la Biblioteca Pública Piloto.

Más tarde, presentó una exposición retrospectiva conformada aproximadamente por 200 obras, en acuarela, óleo y cerámica, en el Museo de Arte Moderno de Medellín y en la Biblioteca Luis Angel Arango de Bogotá, señala la página web biografiasyvidas.com.

A lo largo de su trayectoria, su obra causó gran polémica y generó el rechazo de diversos sectores de la sociedad, que llegó a pedir su excomunión. No obstante, fue galardonada en 1984 el premio de la Secretaría de Educación y Cultura de Antioquia a las Artes y a las Letras, por sus aportes a la plástica colombiana.

A decir de la crítica, su pintura reflejó los problemas políticos y sociales que padeció Colombia, retrató la vida de personajes marginales, entre los que figuran obreros, campesinos, borrachos, prostitutas, monjas e imágenes de maternidades grotescas.

La artista, que falleció el 4 de diciembre de 2005, llegó a señalar que ella concibió al arte como una interpretación de la realidad, por lo que tenía la posibilidad de “llegar a la verdad de las cosas y sacar a flote lo oculto, lo falso, lo que no se puede manifestar abiertamente”.

Entre sus obras figuran La salida de Laureano, imagen que muestra al general Gustavo Rojas Pinilla (1900-1975) presidiendo un coro de sapos, y el mural Alegoría a los cultivadores de fique (1947) que realizó en la Compañía de Empaques, así como sus obras alusivas al Bogotazo (9 de abril 1948) y a la caída de Laureano Gómez (1889-1965).

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