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EDITORIAL

¿Cogobiernan?

No hagas cosas buenas...

ENRIQUE IRAZOQUI
viernes 08 de noviembre 2019, actualizada 7:37 am


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Apenas la sociedad mexicana empieza a dejar atrás los trágicos hechos ocurridos el pasado jueves 17 de octubre en Culiacán, Sinaloa, donde la administración federal capituló ante los criminales organizados luego de fracasar en la intentona de arrestar a Ovidio Guzmán, hijo del otrora invencible y legendario Joaquín "El Chapo" Guzmán Loera, quien pugna cadena perpetua en una prisión de máxima seguridad en los Estados Unidos, luego de ser capturado en dos ocasiones -la segunda derivada de la surrealista fuga del capo del penal de máxima seguridad del Altiplano, en el Estado de México- por el Gobierno de Enrique Peña Nieto.

Luego del ridículo protagonizado por el Gobierno de México, y de la interminable lucha política de la defensa de lo indefendible -justificar que se reculó en medio del operativo porque con ello se salvaban muchas vidas es un argumento tan frágil que entonces estúpido es seguir prohibiendo el narcotráfico, amén de que este flagelo seguirá, por su naturaleza, asesinando personas- y de los ataques en ocasiones con intención más de demeritar al presidente y al régimen que en hacer una crítica objetiva, sobreviene la masacre de la familia mormona LeBarón, residentes del noroeste del estado de Chihuahua, donde nuevamente gavillas del crimen organizado y siempre en conflicto asesinaron a mujeres y niños miembros de esta familia de trabajo en el sector primario de la economía, y que, por su origen estadounidense, cuentan con doble nacionalidad: la mexicana, por supuesto, pero también la que les otorgan los Estados Unidos de América, lo que les da vista a los vecinos del norte sobre este tema en particular.

Ayer fueron las exequias de las víctimas, en un hecho desgarrador que demuestra una vez más lo que la miseria humana puede llegar a cometer. Hay que hacer votos y lanzar plegarias para que hechos como este no se repitan. Son más allá de abominables, porque esperanzarse de los abrazos y los exhortos a las madres y abuelas de los sicarios para que dejen de matar quizá sea un total despropósito. Al tiempo.

Sin embargo, por ley natural la vida social y política sigue, y justo cuando está por terminarse este penúltimo mes del año y que solo 12 días de diciembre mantienen el ritmo de la vida pública, Coahuila se prepara para su proceso electoral del año entrante, donde se competirá por 15 distritos de mayoría y 10 plurinominales, para la renovación o, en su caso, reelección de los 25 diputados que hoy conforman la habitual legislatura.

Como habrá de recordarse, en julio de 2017 se llevó a cabo la elección constitucional para gobernador, diputados y alcaldes (estos últimos con duración extraordinaria de solo un año).

El resultado del mismo a nivel estatal fue una ajustada victoria del ingeniero Miguel Ángel Riquelme Solís, actual gobernador constitucional del estado, que trajo como consecuencia en el ámbito de los distritos electorales para elegir diputados una división de triunfos entre el partido del gobernador (PRI) y la principal fuerza de oposición (PAN), teniendo el primero 10 legisladores, ya sean de mayoría o pluris, por 9 de Acción Nacional. El resto lo complementan 3 de UDC (partido local), 2 de Morena y 1 de PRD.

Claramente el partido del gobernador no tiene una mayoría nominal, pero con el tiempo supo cooptar a una diputada de Morena, más la del PRD que de inicio se sabía que pertenecía a su rebaño para poder superar a la oposición que conformarían de inicio PAN y UDC, que habían competido en alianza.

Ahora, el gobernador no desea siquiera tener un resultado en la próxima legislatura como con la que ha tenido que convivir en la presente, por lo que se dispone a echar mano de capacidad conocida y probada como operador electoral y luchará por tener un Congreso de su partido y sus aliados.

El problema es que suena que el ingeniero Riquelme lanzará a competir en Torreón a Eduardo Olmos, exalcalde que dejó mucho que desear cuando gobernó Torreón, y por la región Sureste hará lo propio con Álvaro Moreira, hermano de Rubén y Humberto. Se dice que también lanzará a personas que fueron diputados de aquella ominosa legislatura que validó la deuda ilegal que contrató el Gobierno del profesor Moreira y que hipotecó tres generaciones de coahuilenses.

Habrá que ver si Riquelme Solís valida esos rumores, lo que denotaría que está confiando en que su estructura priista tiene la capacidad para validar en su momento triunfos de personajes como los mencionados líneas arriba; pero si particularmente hace diputado local a Álvaro Moreira y lanza diputados de la deuda, implicaría tácitamente que el clan Moreira sigue cogobernando en Coahuila. Hay que esperar a que salgan las candidaturas para validar o no estos rumores.

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