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EDITORIAL

Verdades y rumores

EL AGENTE 007
miércoles 06 de noviembre 2019, actualizada 7:30 am

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Nuestros subagentes, disfrazados de turistas playeros, nos informan que el que no olvida sus habilidades como exsecretario de Economía es el regidor Antonio Gutiérrez Jardón, y es que, a decir de los informantes, el edil invierte gran parte de su tiempo en un jugoso negocio que dejará grandes dividendos, aunque no para Coahuila, sino para las paradisíacas playas de Mazatlán, donde acude constantemente, ya que, según comentan, en mancuerna con el encargado del búnker del Edificio Coahuila, el socialité saltillense Samuel Rodríguez, han adquirido varios terrenos, pues aseguran realizarán un proyecto enfocado a áreas de descanso con todo tipo de comodidades y lujos que dejarán una gran derrama económica para el puerto de la Perla del Pacífico. Sin embargo, de acuerdo con los subagentes, las bases militantes priistas, así como funcionarios resentidos, ven con malos ojos que don Antonio ocupe más de su tiempo (incluso laboral) en asuntos personales y deje a un lado el encargo prioritario, que es llevar a cabo una gestión como regidor eficaz que se vea reflejada en las boletas del próximo proceso electoral.

Aunque al parecer al exsecretario poco parecen importarle esas opiniones, pues, según dicen, él lo que trata es asegurar su futuro, ya que sabe que existe la posibilidad de que al concluir la presente administración pase a vivir en el error, como la mayoría de sus compañeros del tricolor, ya que, a excepción de la estridente síndica de vigilancia, Dulce Pereda, que trabaja un día sí y el otro también en darle lata a la actual administración del alcalde panista Jorge Zermeño, los demás regidores parecen estar en estado decorativo en el cabildo; tanto Alfredo Mafud, el más panista de los priistas, como la caprichosa Isis Cepeda, que vive de gritar a los cuatro vientos el recuerdo de las glorias paternas del clientelismo.

Los subagentes, disfrazados de silla coja, nos informan que lo bueno es que en Acción Nacional no cantan mal las rancheras y sus regidores han pasado por esta administración con más pena que gloria, y mientras el regidor de los taxis, Ignacio García, ve cómo le hace la guerra a las plataformas digitales con tal de no ver mermados sus intereses personales, a otros ediles blanquiazules no se les conoce ni la voz; como a Ana María Betancourt, quien las pocas veces que ha hablado ha sido para sugerir el incremento en la tarifa del transporte público a 20 pesos, defendiendo a los sufridos transportistas de Torreón. En fin, otros nombres, como el de Valeria Hernández, Thalía Peñaloza, Héctor González o Antonio Soto, no los reconocen ni en sus casas. Así el nivel de este cabildo.

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Los lamentables hechos del pasado fin de semana dejaron al descubierto varias cosas que no solamente manchan la imagen de la Policía de Torreón, sino también denotan la falta de sensibilidad de la actual Administración. El sábado una patrulla municipal sin sirena y a alta velocidad atropelló a dos menores en el corazón de la colonia Zaragoza Sur, una colonia reverenciada por ser un bastión del casi extinto y agonizante PRI. Por redes sociales circula un video donde se ve el momento del incidente, que se pudiera decir fue un accidente, pero nuestros subagentes, disfrazados de jacales, cuentan que los policías intentaron huir y fueron detenidos por la propia gente, quienes estuvieron a punto de lincharlos, pero unos vecinos que se apiadaron de los uniformados sugirieron solo les quitaran las armas y quemaran la unidad, además de que les apedrearan otros tantos. El descontento creció por parte de los habitantes del sector porque nadie se acercaba a prestarles ayuda, y mucho menos a hacerse cargo de los gastos de los menores, quienes fueron trasladados al Hospital General, donde se les dio el diagnóstico de gravedad de los pequeños primos, quienes todavía pelean entre la vida y la muerte. Los que llegaron a atender el problema fueron el personal de bajo rango, pero únicamente a curiosear y a poner en duda la aplicación del seguro del que constan las unidades y los conductores de las mismas. Tan fea se puso la cosa que tuvo que entrarle al quite el propio alcalde Jorge Zermeño para dar la cara en lugar del jefazo de la Policía, Primo García Cervantes, quien pocas veces se deja ver y mucho menos en situaciones críticas. Y quien de lejitos mandó apoyo fue el "góber" Miguel Riquelme, quien pidió cambiaran del Hospital General a Los Ángeles a los niños. Don Jorge y don Miguel hicieron frente porque sus colaboradores, como dice el dicho, poco ayudan y mucho estorban, ya que en el equipo del estado también "se cuecen habas", pues quien intentó colgarse una mella en tan lamentable situación fue el oficioso eterno candidato Shamir Fernández.

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Con todos los comentarios a favor y en contra relacionados con el lamentable accidente donde una patrulla de la Policía de Torreón atropelló a dos menores que cruzaban por una esquina en bicicleta, llama mucho la atención que saliera a los reflectores de la incómoda prensa a meter su cuchara Sergio García, mejor conocido como "El Pekinés", flamante presidente del Consejo Ciudadano de Seguridad Pública, que siempre emite opiniones a modo y esta no fue la excepción, al grado de que le dio por cuestionar qué hacían los menores a tan altas horas de la noche en una colonia popular; y como si fuera la primera vez que sesiona el gabinete de Seguridad Pública Municipal, ahora habla como merolico de los asuntos generales tocados en la reunión que antes se hacía cada 15 días a puerta cerrada y hoy se hace cada que se ofrece, como fue en esta ocasión. Don Sergio es empresario constructor que tiene en su historial la instalación de la tirolesa del Bosque Urbano, donde el primero en "estrenarla" fue un joven jardinero que sufrió un aparatoso accidente y nunca se vio un peso para la atención médica y rehabilitación del accidentando por parte del empresario, que lo dejó colgado con más de 50 mil pesos. En esta ocasión para lo único que le dio al presidente del Consejo fue pedir a los policías que "no se pasen los rojos de los semáforos", cuando el problema es más de fondo. Y como consejero ni siquiera se le ocurre pedir una revisión de las licencias de conducir de los patrulleros, para evitar que las unidades sean "escuela de manejo", mucho menos un certificado de capacitación para evitar que como en este caso un policía raso con rango de Comandante de Sector conduzca a alta velocidad sin códigos ni torreta encendidos. También se le olvidó preguntar al flamante presidente por la cobertura de los seguros de las unidades y opina como si la compañía aseguradora no tuviera la obligación de velar por la situación jurídica del patrullero, más en su calidad de responsable del lamentable accidente que hoy tiene en estado crítico de salud a dos niños.

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Y es que "lo que mal empieza... ". Así es como los sobrevivientes de Acción Nacional en la hermana república de Gómez Palacio iniciaron su contienda en la búsqueda por la presidencia de su partido en poder de Carlos Córdova. Entre los primeros en tomarse la foto están "Los Mario", Ibáñez y Bonilla, quienes para tomar parte en la contienda deben separarse de cualquier cargo al menos con tres años de anterioridad, y esto, de acuerdo al reglamento interno, debe ser impedimento. A diferencia del primero, quien ya renunció a su hueso como coordinador hacendario en el Gobierno del Estado para poder cumplir con este requisito principal; el segundo sigue cobrando en la jugosa nómina de la SEP como empleado y obvio que esto es un obstáculo para sus aspiraciones. En cambio, el doctor Gerardo Márquez, quien cumple con lo establecido por la ley, junto con Osvaldo Santibáñez, han recibido todo tipo de dardos venenosos por parte de sus codiciosos compañeros de militancia, quienes buscan como sea quedarse con el poder en el agónico partido. Nuestros subagentes, que todo lo oyen, nos comentan que donde crece el pleito es al interior de la fracción priista del cabildo en la administración de la alternancia, entre Anavel Fernández y Paco Bardan. En la pasada reunión previa a la sesión de cabildo se insultaron, jalaron la greña y descalificaron. Doña Anavel, cada vez más morenista, le declaró la guerra a su compañero bajo el argumento de que votará en favor de lo que sea bueno para la sociedad porque a ella no le interesan las decisiones partidistas; en eso sí se mordió la lengua. Vaya oposición tiene la Cuarta Transformación en ese municipio.

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