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EDITORIAL

Crisis climática y ataque al multilateralismo

MAURICIO MESCHOULAM
domingo 06 de octubre 2019, actualizada 4:30 am


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s peor, mucho peor de lo que usted cree". Así inicia "La Tierra inhabitable", libro de David Wallace-Wells publicado este año. Los estudios difundidos después de esa publicación sólo fortalecen las tesis de ése y otros autores: la velocidad a la que está ocurriendo el calentamiento global es mucho mayor de lo que hasta hace poco tiempo se pensaba, lo que convierte a este asunto, que ya era grave, en una situación de verdadera crisis. Hace apenas unos días una joven de 16 años, Greta Thunberg, cimbró al mundo con un discurso que, más allá de la polémica, colocó el tema en la agenda a través de su capacidad de conectar con emociones profundas y con nuestra responsabilidad generacional. Pero al margen de las emociones, el manejo de crisis requiere de un diagnóstico frío, un balance que quizás debiera abrir la puerta hacia posibles estrategias de contención o salida a dicha crisis. Sin aspirar a tanto, colocó unas reflexiones desde el campo de las Relaciones Internacionales.

Para revertir la crisis climática, no basta con llamados a la buena conciencia de los habitantes de este planeta. Se requiere de leyes e instituciones que hagan que la decisión de modificar nuestros patrones de producción y consumo que generan contaminación no sea una decisión opcional, sino obligatoria. Más aún, debido a la dimensión del problema, la cooperación entre los estados que conforman la comunidad internacional se vuelve indispensable a fin de acordar reglas y parámetros mínimos, que reconozcan los distintos grados de desarrollo de las economías y las sociedades, pero que, a la vez, consigan compromisos y resultados del tamaño adecuado a la crisis.

No estamos en cero. En diciembre del 2015, ciento noventa y cinco países firmaron en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático en París (COP 21) un acuerdo vinculante para reducir la emisión de gases de efecto invernadero a fin de limitar a 1.5 grados el aumento de la temperatura global en comparación con los niveles preindustriales, lo que representa una demostración de lo que se puede conseguir cuando se entiende la importancia de lo que se enfrenta. El problema es que, unos años después, ese mismo sistema de arreglos internacionales está bajo ataque, y no solamente porque Trump decidió sacar a EU del acuerdo climático mencionado, sino por el crecimiento global de los movimientos populistas y nacionalistas, los "yo-primero-ismos". Guerras comerciales por doquier, amenazas de imposición de aranceles por encima de lo permitido, el abandono de tratados que requirieron años de negociación, advertencias de que, ante cualquier disputa internacional, se privilegiará el uso de leyes locales por encima de las internacionales, son todos síntomas de un entorno multilateral brutalmente debilitado.

Como resultado, en materia climática, estamos ante dos retos monumentales que se cruzan como tormenta perfecta. Primero, el calentamiento global es peor de lo que pensábamos. Y segundo, los mecanismos multilaterales para replantear lo que ya teníamos acordado, y conseguir nuevos arreglos acordes a los datos que ahora tenemos, hoy están bajo asedio. Por ello, es indispensable que países como México, quienes creemos en el valor del multilateralismo y en los canales de diálogo entre las naciones, hagamos de manera activa todo cuanto sea posible para dotar de oxígeno a lo que es quizás, lo único que puede salvarnos: el fortalecimiento de las instituciones internacionales y la acción coordinada entre los países del globo para al menos contener la crisis a la que inescapablemente nos enfrentamos.

Twitter: @maurimm

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