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Gómez Palacio y Lerdo

Perspectiva de género

ENFOQUE

RAÚL MUÑOZ DE LEÓN
domingo 22 de septiembre 2019, actualizada 11:15 am


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Reiteradamente se escucha y se ve en los medios electrónicos, como parte del mensaje publicitario de la Cámara de Diputados, después de su dosis informativa del trabajo que realiza: "64 Legislatura, la Legislatura de la paridad de género".

¿Por qué la insistencia del órgano legislativo sobre el tema? Parece no haber duda que una de las cuestiones que ha cobrado especial interés, en este tiempo, es el de la aplicación de políticas públicas con enfoque de género.

Tanto el "Juntos haremos historia" con claro predominio de Morena, como sus aliados el PT y Encuentro Social, incluyeron en sus programas importantes reflexiones sobre la situación de desigualdad e injusticia en que viven las mujeres por el hecho de serlo. Estos grupos políticos plantearon, en consecuencia, una serie de propuestas para combatir problemas tan graves como la violencia intrafamiliar, el acoso sexual en el trabajo o la ausencia de mujeres en puestos de decisión.

El triunfador gobierno morenista en la Ciudad de México incluye un gran número de mujeres en puestos de alto nivel, comenzando por la titular del ejecutivo capitalino, Claudia Sheinbaum; signos alentadores éstos para los que piensan que la democracia no puede construirse sobre la base de exclusión o discriminación de las mujeres, o de cualquier otro grupo.

A pesar de lo dicho, sin embargo, debemos estar conscientes de que la inclusión de estos temas en la agenda política del país, se ha debido más a razones de mercadotecnia política que a convicciones y valores de prolongada duración. Son pocos los diagnósticos fundados en un conocimiento serio de la problemática social de las mujeres, y peor aún la escasa viabilidad y profundidad de las propuestas que pretenden enfrentarlos.

Reconocida, entonces, la importancia de los problemas de la equidad de género en nuestro País, es urgente propiciar un debate serio y responsable sobre el tema; emprender una discusión que tome en cuenta los avances, si los hay, en materia de políticas públicas con una perspectiva de género, pero que también se haga cargo de los enormes retos y carencias que existen al respecto. Para conseguirlo, debe empezarse por mitigar el "ruido" que se ha producido en torno de este tema por un afán publicitario, frecuentemente vacuo y simplista.

Por fortuna, en la actualidad nuestro País cuenta con un importante número de especialistas en la materia, que ya sea desde la academia, desde la arena política, se muestran dispuestos a hacer lo necesario para construir al de la equidad entre los géneros, como un tema sobre el cual plantear problemas claros con respuestas eficientes. La riqueza de un debate como éste puede radicar, precisamente, en la diversidad de las consideraciones y puntos de vista de los especialistas.

El asunto es tan importante que, inclusive, se han instalado mesas de la Fiscalía Federal, como la de la Ciudad de México y las del resto de las entidades federativas para dar seguimiento particular a las acciones delictivas que conducen al feminicidio, fenómeno antisocial que, por cierto, ha ido en aumento día con día, de tal suerte que la sociedad en general, se muestra alarmada por la alta incidencia de este delito, exigiendo del gobierno la implementación de una política con clara definición que vaya dirigida al combate de este hecho antisocial.

Las campañas políticas desarrolladas con motivo del proceso electoral de 2018, de todos los partidos contendientes, tuvieron un común denominador: el intento de los grupos políticos por difundir sus ideas en un lenguaje sencillo y comprensible y por incluir en sus programas de gobierno como oferta electoral, políticas de impulso a la equidad entre los géneros.

La plataforma y los programas de la fórmula triunfadora "Juntos haremos historia" no fueron la excepción. El compromiso del hoy presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, de incluir en su gabinete un 50% de mujeres; no puede negarse que la estructura del poder ejecutivo federal está compuesta por un buen número de funcionarias, independientemente de que AMLO se esfuerza en emplear un lenguaje que permita recordar la existencia de las mujeres como parte de todos los grupos sociales.

De 19 secretarías de Estado que componen el gabinete presidencial, 8 tienen como titular a una mujer. Y no se trata de dependencias de menor jerarquía o de secretarías que tengan un papel irrelevante en el ejercicio del poder político, sino áreas estratégicas de importancia capital que comparten con el Presidente la responsabilidad de gobernar, con lo cual el Ejecutivo Federal manda un mensaje a la sociedad mexicana en el sentido de la importancia que tiene para él la participación femenina en la política, específicamente en la administración pública.

1.- Olga Sánchez Cordero, Gobernación, Licenciada en Derecho, 71 años; 2.- Graciela Márquez Colín, Economía, Licenciada en Economía, 55 años; 3.- Rocío Nahle García, Energía, Ingeniera Química, 66 años; 4.- Luisa María Alcalde Lugo, Trabajo y Previsión Social, Licenciada en Derecho, 31 años; 5.- Alejandra Frausto Guerrero, Cultura, Licenciada en Derecho, 45 años; 6.- Josefa González Blanco Ortíz Mena, Medio Ambiente y Recursos Naturales, Licenciada en Derecho, 53 años; 7.- Eréndira Sandoval Ballesteros, Función Pública, Licenciada en Derecho, 46 años; 8.- María Luisa Albores González, Bienestar (antes Desarrollo Social), Ingeniera Química, 41 años.

Damas talentosas ellas, todas con licenciatura como mínimo, pero algunas con maestría, doctorado o especialidad en las diferentes ramas del quehacer humano; exitosas y triunfadoras, que aportan conocimiento, experiencia y servicio en la tarea que les ha sido encomendada por su jefe, el Presidente. A estas cualidades, deben agregar la virtud de la honestidad, que es un atributo esencial a la función pública. Ojalá no incurran en prácticas indeseables que les haga perder el piso, y se vean en escenarios escandalosos como en el que actualmente se encuentra Rosario Robles, después de haber brillado como brilló.

No sólo en el Poder Ejecutivo se está dando la participación de la mujer de manera muy activa y destacada. Podemos ver que tanto en ambas cámaras del Poder Legislativo, como en los asientos de juzgados y tribunales del Poder Judicial, también hay una destacada presencia femenina.

La Cámara de Diputados está constituida por 500 miembros, de los cuales 244 son mujeres, que equivale al 48 por ciento; mientras que al Senado lo integran 128 senadores, de éstos, 63 son mujeres, para una equivalencia del 49 por ciento, según datos de la Comisión Temporal de la Equidad de Género y No Discriminación del Instituto Nacional Electoral (INE). Se comprende y justifica que se presente como "64 Legislatura, la Legislatura de la Paridad de Género".

Para el 8 de marzo del presenta año, "Día Internacional de la Mujer", había 211 diputadas federales, o sea un 42 por ciento de la totalidad de la Cámara. El Senado contaba con 46 senadoras que equivale al 36 por ciento de sus integrantes. Además el Congreso cuenta con 73 mujeres como presidentas de comisión, para una equivalencia del 37 por ciento de los congresistas. Lo más sobresaliente es que la Mesa Directiva de cada una de las cámaras esté presidida por una mujer: Laura Angélica Rojas Hernández, de la Cámara de Diputados y Mónica Fernández Balboa, de la Cámara de Senadores

En el Poder Judicial hace ya bastantes años que las mujeres ocupan espacios como ministras de la Suprema Corte de Justicia, magistradas de los Tribunales, Unitarios y de Circuito, así como juezas de Distrito.

Históricamente hablando, es éste, quizás, el órgano del poder público que primeramente consideró a la mujer, abriéndole sus puertas y dándole oportunidad de demostrar su capacidad, constancia, servicio, y sobre todo la honestidad, pues tienen en sus manos la vida, la libertad, el patrimonio, el honor de las personas, tanto individual como familiarmente, por tanto la función que desempeñan y la responsabilidad que les alcanza son más proclives a la corrupción.

Las entidades federativas tienen registradas gobernadoras, diputadas locales y presidentas municipales; magistradas del Tribunal Superior de Justicia y del Tribunal Electoral, además de mujeres integrantes del gabinete en la administración pública estatal.

Con lo apuntado en este Enfoque, puede concluirse válidamente que la mujer ha tenido una relevante participación en la política mexicana y que su influencia es cada día más y mejor en las decisiones políticas de México.

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Septiembre 22 de 2019

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