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Gómez Palacio y Lerdo

La Invasión Francesa en Durango y en La Laguna en el Siglo XIX (Primera parte)

Crónica Lerdense

JOSÉ JESÚS VARGAS GARZA (CRONISTA OFICIAL DE LERDO, DURANGO)
domingo 25 de agosto 2019, actualizada 11:28 am


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Benito Juárez García había sido electo a la presidencia de la República estableciendo su gobierno en la Cd. de México, para cubrir el periodo del 15 de junio de 1861-1865. En ese periodo el gobierno de Juárez en 1861 se sintió afectado por la deuda externa ordenando la suspensión de pagos. Esto dio pie a la reacción de las potencias europeas para reclamar sus pagos e indemnizaciones, una de ellas fue Francia; en la que, la parte diplomática mexicana logró un acuerdo llamado "Preliminares de la Soledad", suscrito el 19 de febrero de 1862. El gobierno francés consideró que Juárez tenía los elementos de fuerza y opinión contra cualquier revuelta que pudieran propiciar los conservadores, por lo que mejor entrarían en el terreno de los tratados para formalizar lo que reclamaban.

Ante ese panorama los conservadores representados por el mexicano Juan N. Almonte, se opusieron al gobierno de Juárez y el ejército francés los apoyo, violando el tratado de Los Preliminares de la Soledad. Esta intromisión unilateral de los franceses en la política interna, motivo la ruptura de la alianza tripartita. Dándose así lo que sería la segunda Intervención contra México para derrocar un gobierno legítimo; recordando que el primer conflicto bélico entre México y Francia, tuvo lugar del 16 de abril de 1838 al 9 de marzo de 1839, conocido como la guerra de los Pasteles. Por lo tanto, el segundo conflicto fue inevitable para los mexicanos la de una guerra contra el gobierno y ejército francés. El 5 de mayo de 1862 se detuvo a un año la ocupación de México por las fuerzas francesas, con el triunfo de los mexicanos en la batalla de Puebla de los Ángeles.

Forey, jefe del ejército expedicionario enviado a México, el 16 de marzo de 1863, dio principio el sitio de Puebla, defendida por el ejército republicano. Más adelante, el 7 de junio de ese año los franceses ocuparon la Ciudad de México, con lo cual Maximiliano desembarcó en Veracruz el 28 de mayo de 1864, y el 12 de junio entró en la Ciudad de México. Ante esa circunstancia, Juárez no tuvo más remedio que abandonar la capital de la República para establecerse provisionalmente en algún lugar de México que tuviera la seguridad de no caer en manos de los franceses invasores. Fue así como el Congreso mexicano en sesión celebrada autorizó al Presidente de la República facultades extraordinarias sin más limitación que preservar la integridad del territorio nacional, fue acompañado en su viaje por los integrantes de los poderes ejecutivo y judicial, sin dejar el "Archivo Nacional".

A fines de junio de 1864, las tropas francesas penetraron al territorio duranguense, ocupando a su paso varias poblaciones del sur del estado, como la Villa de Nombre de Dios y la hacienda de Navacoyán, y el 4 de julio las tropas al mando del general E. L´Heriller se posesionaron pacíficamente de la ciudad de Durango en medio del regocijo de los ricos conservadores, que, contribuyeron económicamente a los invasores, recibiéndolos con aclamaciones y vítores, no obstante, la reiterada de los duranguenses a resistir y no entregar pacíficamente la capital a los enemigos; para el segundo Imperio Mexicano de Maximiliano de Habsburgo, la ocupación de Durango representaba un bastión para acabar con la resistencia republicana en el norte del país.

Mientras tanto en Durango el 6 de julio de 1864, el General L´Heriller, realizó una reunión en el salón de gobierno, manifestando a los presentes que la cita tenía objeto sobre la expedición francesa que había venido a nuestro país, no era a fomentar la anarquía, sino extinguir los odios, la discordia y consolidar el orden y la paz para encaminar a la nación mexicana al sendero de la civilización y prosperidad. Así mismo había convocado al vecindario para nombrar a las autoridades. En tal sentido, los conservadores duranguenses apoyaron a los oficiales alojándolos en casas particulares: al comándate general Armand Alexandre de Castagny le correspondió alojarse en casa de Juan N. Flores.

Más adelante el ejército francés iba extendiéndose por todo el Estado de Durango, dirigiendo la columna el Comandante De Courey; llegando a San Lucas de Ocampo, el 14 de julio de 1864, luego a San Juan del Río; el 3 de septiembre del mismo año a San Juan de Guadalupe; el 2 del mismo mes a Nazas; en esta ciudad al día siguiente hubo una sublevación entre algunos vecinos contra los franceses, resultando algunos muertos y heridos. Luego en febrero Cuencamé. El espíritu republicano estaba vivo, y la dominación extranjera más organizada.

Juárez en su pasó hacia el norte, y después de peregrinar las tierras laguneras de Coahuila, el Presidente continuó hacia La Laguna de Durango, arribando en la madrugada del día 4 de septiembre de 1864, a la Hacienda de Santa Rosa de Lima, acompañándolo varios de sus colaboradores, entre los que figuraban Guillermo Prieto, Sebastián Lerdo de Tejada, y José María Iglesias. En este lugar se registró la formación del primer cuerpo del Ejército de Occidente, las divisiones se habían organizado en el Estado de Nuevo León al mando del general Alcalde, de Zacatecas y la división del general Patoní. A cargo como jefe al general a González Ortega y de segundo a Patoní, ordenando la campaña sobre Durango. Aquí en la Región Lagunera los republicanos frente a la amenaza extranjera, se unían en guerrillas para hostilizar al enemigo que continuaba apoderándose de poblaciones de la parte oriental: Y los cascos de importantes haciendas como Avilés, San Antonio del Coyote, fueron ocupados y utilizados como cuarteles de soldados franceses.

Ante la envestida del ejército francés el General Republicano Donato Guerra que radicaba en el poblado de San Fernando, organizó una tropa local para apoyar al Presidente trashumante Benito Juárez, para ello contó con la participación de varios ciudadanos originarios y vecinos de dicha hacienda, denominándolo como "Regimiento de La Laguna", a cargo del propio general Guerra, coronel Doroteo Rosales, mayor J. Marcos Guerrero y el capitán Primero Ramón Castro. Además, los lugareños de los poblados más importantes, como San Juan de Avilés.

Mientras tanto la caravana de la Dignidad compuesta de carruajes y carretas continuó el 8 de septiembre de 1864 al Rancho de San Fernando, y el 9 salieron con rumbo a San Isidro y Jacales, después a la Villa de Mapimí ese mismo día. A su regreso de Mapimí, hacia la hacienda de San José de la Goma, llega el día 12 del mismo mes, donde el general José María Patoní tenía a su cargo vigilar los lugares donde el Patricio iba pasar, desde Nazas hasta Mapimí, teniendo como punto intermedio la hacienda, la cual convirtió en cuartel general del ejército Republicano. El 13 del mismo mes, la caravana de los republicanos pasa a la Hacienda de la Santísima Trinidad de la labor de España y al día siguiente continúan su tránsito hacia Pedriceña, Durango.

El 21 de septiembre de 1864, se dio una batalla en la sierra de Majoma, en la que las fuerzas del Primer Cuerpo del Ejército de Occidente, a cargo de Jesús González Ortega, y apoyado por los generales José María Patoní y Antonio Carbajal. La artillería mexicana en la refriega aplicó la baja del coronel Carlos Martín, quien fue abatido por un cañonazo, por lo que el comandante Fapy tomó el mando de la tropa francesa. En una segunda carga en la cima de la loma, la balanza quedó a favor de los mexicanos; pero un último, cambio el aspecto a favor de los franceses, los republicanos no pudieron defenderse y en una forma desconcertante los se desbandaron y concedieron la victoria al ejército francés. Ante la derrota de la batalla de Majoma, Juárez en forma obligada continuó la huida del pueblo de Nazas, hacia el norte.

Por otro lado, Juan Nepomuceno Flores propietario de la Hacienda la Floreña o Avilés, el ejército extranjero se alojó los destacamentos de soldados franceses, asistiéndose de comida y con 200 hombres armados. Mientras de Viesca, Jesús González Herrera con 900 hombres ataca a finales de diciembre de 1865 al campamento francés en Avilés, presentándose un gran combate en la hacienda de San Carlos entre ambos bandos, obteniendo un triunfo los soldados liberales, causando diez bajas de franceses y a un mexicano conservador.

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