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EDITORIAL

Tsunamis de Odio

Metáfora ciudadana

LUIS ALBERTO VÁZQUEZ ALVAREZ
sábado 10 de agosto 2019, actualizada 7:43 am


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"La sangre se hereda y la virtud se aquista, y la virtud vale por sí sola lo que la sangre no vale" — Miguel de Cervantes Saavedra

Tras las arengas antisemitas de Adolfo Hitler, la noche del 9 de noviembre de 1938 sucedió una gran matanza de judíos, conocida como la "Noche de los Cristales Rotos". En esas horas aterradoras, miles de sinagogas, comercios y viviendas de judíos fueron dañadas o destruidas. 90 judíos murieron y otros 30,000 fueron detenidos e internados en campos de concentración. Hitler y sus allegados habían expresado en muchas ocasiones: "¡Los judíos tienen que ser y serán eliminados! Ésta es nuestra creencia sagrada". Una violenta arenga antisemita animó a la militancia nazi a reprender a los judíos discretamente; querían que fuese visto como algo espontáneo.

Múltiples mensajes en Twitter, infinidad de arengas en mítines políticos y 2,200 anuncios en Facebook de Trump criticando la "invasión hispana", retórica de su campaña de reelección; tenían que repercutir en hechos violentos. En un mitin en Florida preguntó a sus seguidores; ¿Cómo páramos a los hispanos criminales y violadores? De la multitud contestaron: "disparémosles" simplemente sonrió complacido con la respuesta. Más tarde, cuando el agua reboso el cauce, él mismo criticó: "la ira y la furia que se han ido acumulando por muchos años". Como todo cobarde, culpa a otros, cuando el único responsable es él; generando entre sus adeptos una psicosis de odio y solazándose en el asesinato de quienes no son de su etnia. Los psiquiatras reconocen como característica esencial de los más terribles asesinos el culpar a otras personas, circunstancias o imágenes de su violento actuar.

Trump está identificado con los feroces genocidas nazis que concebían al judío como "personificación del mal, perverso entre los perversos, y, por tanto, responsables del odio que suscitaba; consecuentemente, culpable de su propia muerte". Para el demente naranja, esa personificación maligna la ocupan los latinos morenos. Esa cultura del odio facilita y hasta legitima toda violencia étnica. Los valores del supremacista, según él, son absolutos, totales, eternos y válidos su mundo irracional.

En México, a lo largo de su historia, ha habido volcanes religiosos y terremotos sociopolíticos que han generado tsunamis de odio que se convirtieron en sangrientas guerras intestinas, pero en el presente siglo, los cuatro presidentes han sido catastróficos; dos por sus dichos, mentiras y arrebatos y dos por sus acciones erráticas y corruptelas. Abonando más a esto, las redes sociales se han convertido en la marea que eleva los niveles de ira, cargados de mensajes alterados, imágenes montadas y dichos ofensivos agregados a personajes valiosos que jamás lo dijeron, generando furor, perdiendo la compostura, surge excitación iracunda, se alimenta el deseo de la venganza y desquite; así se genera una violencia suplementaria entre quienes creen las patrañas y las fustigan y quienes saben que son falsas y buscan represalias.

En México debemos promover una "Ética de la Tolerancia", ese valor que forjar un plexo valorativo de la dignidad humana para combatir el odio. En lugar de emular a personas con voraz apetencia por destruir; provocadores conscientes para que surja cada día más un rencor irascible en nuestro país; con prolija inteligencia argumentar que la fobia que ellos exudan, terminará dañándolos a sí mismos. Las expresiones en medios de comunicación buscando acusar a alguien de todos los males, queriendo comprometer a los invitados a decir que tal político mexicano es similar a un criminal histórico, son complejos psicológicos utilizados en su abominación para dañar y se vuelca más tarde en su contra.

Donde podrían surgir más tsunamis de odio; idénticos a los de los carteles de narcotraficantes, es en el cartel del PRI; entre los perseguidos corruptos del gabinete peñista. Los principales acusadores de Rosario Robles por la estafa maestra son de los grupos internos. También estamos esperando el prometido video de Lozoya donde dará a conocer la participación de Peña Nieto y de Videgaray en el fraude de Odebrecht; El "abogado de la mafia del poder" Juan Collado, como lo definió Javier Corral, gobernador de Chihuahua, también podría dar detalles comprometedores. Recordemos que Maquiavelo aseguro que "El hombre olvida antes la pérdida de su padre que la pérdida de su patrimonio".

Otro terremoto de odio se agita entre los partidos políticos, la ciudadanía y las OSC's; ¿cómo es posible a estos se les otorguen 5,250 millones de pesos para burlarse de la voluntad popular y a los segundos se le reduzcan los recursos con los que apoyan a millones de mexicanos en situación vulnerable? Es ahí donde se generan ira, irritación, cólera, disgusto, enojo y hasta rabia por parte de la ciudadanía consciente que sabe que en los hospitales no hay instrumental, medicinas, camas, que infinidad de enfermos sufren, además de sus dolores, el desprecio de los políticos que se embolsan los recursos que debería utilizarse para sanarlos.

Un volcán que está levantando fumarolas que pronto se convertirán en magma de odio; es el émulo de Trump que sueña con la presidencia en 2024; intentó burdamente robar programas altruistas de gran envergadura proponiendo generar una "Alternativa por México", muchos amlofóbicos lo seguirán, pero los honestos e inteligentes pronto reflexionarán. Afortunadamente, mi "alma mater" ya le corrigió la plana; aunque después de que la caja de pandora se abriera y salieran muchos demonios; aun así, el estigma contra instituciones prestigiadas las devorará injustamente, porque una blasfemia, es casi imposible de borrar y el odio les abrasará.

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