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EDITORIAL

Tráfico de tierras y agua en La Laguna

Yo río libre

JULIO CÉSAR RAMÍREZ
sábado 13 de julio 2019, actualizada 7:37 am


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Quebrado el sistema ejidal de La Laguna intencionalmente a inicios de la década de los noventa -hace 30 años-, dejando a los campesinos sin salida, ¿sobre quién recae la responsabilidad?, ¿cómo se reestructuró la tenencia de la tierra y las concesiones de agua? -pregunta Héctor Ehrenzweig, ciudadano de Torreón, en la tercera parte del escrito que nos envía titulado "¿A quién debe beneficiar el agua disponible de la Comarca Lagunera?".

-Pero aún faltaba el toque final -dice: en 1992 se cambió el artículo 27 constitucional, que permitió la adquisición del dominio pleno (convertir en propiedad privada) de las tierras agrícolas, lo que abría la puerta a la venta de tierras y concesiones de agua ejidales a otros ejidatarios y a particulares. Es la base jurídica para permitir la privatización y, por consecuencia, la acumulación de la tierra.

Con estos datos de antecedente, pregunta: ¿Sería exagerado asegurar que todo ello obedeció a un plan presidencial? ¿O será que fue una acumulación de situaciones desafortunadas por las que quebró el sistema ejidal en La Laguna? ¿Qué papel jugó la burguesía agraria en este trance de pasar de un Estado capitalista "de bienestar" al neoliberalismo?

La estrategia les resultó. El campesino quedó endeudado; por lo tanto, sin acceso al crédito. Además, le quitan el cultivo con el que creció, el algodón. Empobrecido y sin poder trabajar la tierra sólo tuvo una opción: vender sus derechos de tierra y agua.

¿Qué sucedió? Mientras el ejido se desarrollaba -dice Ehrenzweig- con toda su problemática, los herederos de las pequeñas propiedades resultado de las haciendas expropiadas en 1936, habían incrementado el número de norias y crecido con la ganadería bovina. Se dice por los viejos campesinos, que habían mantenido latifundios disfrazados, protegidos por el Derecho de Amparo Agrario que les estableció para su beneficio el presidente Miguel Alemán Valdés (1946-1952). Formaron una sociedad para el establecimiento de su empresa llamada "Pasteurizadora Laguna", que tuvo éxito regional con sus productos de gran aceptación.

Los beneficiarios de la quiebra del ejido lagunero fueron los ganaderos que compraron paulatinamente la tierra y concesiones de agua. Y así, empezaron a fluir grandes inversiones con altos subsidios del gobierno federal para modernizar tecnología de riego, trabajo de tierras con equipos de nivelación con rayos láser y modernización de establos con tecnología moderna, mejoramiento genético de ganadería bovina con inseminación sexada, mejoramiento de técnicas de cultivo y semillas mejoradas. Todo para cultivo de forrajes para ganado estabulado. Se ubica entre los mejores productores de leche y carne en el mundo.

Toda esta tecnología productiva de forrajes y de industria láctea de bovinos estabulados, disminuye considerablemente la necesidad de jornaleros rurales, así que los campesinos no sólo perdieron su tierra y agua, sino que además salieron sobrando, teniendo que migrar.

La industria láctea creció y generó empleos, pero nunca en la misma proporción en que los desapareció.

Y apareció el neoliberalismo en la agroindustria de la Comarca Lagunera.

Sobrevino el reacomodo en campo y ciudad.

El crecimiento desmedido de ganadería bovina aceleró conforme cambiaba de manos la tenencia de la tierra. Las comunidades ejidales se empezaron a vaciar de población, que ante la falta de trabajo tuvieron que migrar a las ciudades de la región, a otros estados y aún a Estados Unidos. Algunos se lograron emplear en establos productores de leche con bajos salarios. Así que nuevamente la propiedad privada de la tierra agrícola se convirtió en dominante en la Región Lagunera. Y se dio un doloroso reacomodo laboral al emplearlos como jornaleros. Y además poblacional, al convertirlos en migrantes.

Nacía así la nueva Laguna.

Subraya Ehrenzweig el manejo del acuífero por la Comisión Nacional del Agua y los ganaderos: año 2018.

El problema de abatimiento del acuífero en la Comarca Lagunera y detección de arsénico en agua de consumo humano, se descubrió en los años 70, especialmente en comunidades rurales de San Pedro de las Colonias y Francisco I. Madero, Coahuila.

Y aunque los trabajos del Químico, Bacteriólogo y Parasitólogo Bulmaro Valdez Anaya, maestro de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Coahuila lo denunció, no se hizo nada efectivo que remediara el problema. Por el contrario, continuó haciéndose más grave. Continuará.

@kardenche

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