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Deportes

El 'dolor de cabeza' más grande para Zidane

A trece años del golpe de 'Zizou' a Materazzi en la final

JUANFRAN GARCÍA TOVAR / EL SIGLO DE TORREÓN
TORREÓN, COAH, martes 09 de julio 2019, actualizada 8:43 am

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Zinedine Zidane es uno de los futbolistas más recordados por los amantes del "planeta futbol", un jugador de grande capacidad técnica al tomar la pelota entre sus pies.

A lo largo de su trayectoria profesional, tuvo grandes epopeyas gracias a la magia que le imprimía al futbol con sus trazos, la conducción del balón y, sobretodo, sus magníficos goles. Una de estas gestas ganadas por el galo se dio en la final de la Champions League 2002, venciendo a un sorprendente Bayer Leverkusen, con un gol sacado de la imaginaria y que hasta ahora ha sido uno de los más recordados en la justa.

Un tremendo zapatazo de bolea dejó en claro quién era en ese momento uno de los más grandes jugadores del mundo, dejando una gran expectativa de lo que podría realizar en su último Mundial.

La Copa del Mundo de 2006 celebrada en Alemania, estaba trazada para que el capitán del cuadro galo, pudiese cerrar con broche de oro una gran carrera con su selección, luego de haber conseguido un campeonato como anfitriones en el Mundial de 1998, venciendo al máximo ganador de esta competencia, Brasil, encabezada por el "Fenómeno", Ronaldo.

Francia iniciaba su camino con dos empates en la fase de grupos del Mundial, con la clara obligación de ganar en su último encuentro clasificatorio para los octavos de Final. En el tercer duelo de grupos logró salir avante ante una débil selección de Togo, venciéndola 2-0 y logrando calificar como segundo lugar, debajo de un sorpresiva selección de Suecia.

Ya en octavos, y más fortalecidos, lograron derrotar a España; posteriormente en cuartos de final eliminó a Brasil y en semifinales hizo lo propio contra Portugal.

La final se jugaría un 9 de julio, en un estadio pletórico como lo es el Olímpico de Berlín, y que dejo a dos claros protagonistas tras este encuentro: Marco Materazzi y al mismo "Zizou".

El partido comenzó con gran ritmo, tanto que al minuto cinco en una descolgada de Francia por parte de Malouda, obligó a Materazzi a realizar un cruce, tocándolo ligeramente y provocando un penal y su amonestación; este penal, Zidane lo ejecutó de "panenka", dando el balón de manera dramática en el travesaño, pero dando rebote dentro de la portería defendida por Gianluigi Buffon, abriendo así el marcador en la final del Mundial.

El encuentro prosiguió con grandes llegadas de ambas selecciones, hasta que en el minuto diecinueve, en un tiro de esquina cobrado por Andrea Pirlo, Marco Materazzi se alzó en el área chica, superando a su marcador y anotando de cabeza el empate para los italianos.

La final concluyó con marcador de 1-1 en sus 90 minutos reglamentarios, teniendo que forzar al alargue, siendo aquí donde la historia quedaría marcada con un suceso imborrable.

EXTRAÑO CABEZAZO

Faltaban sólo diez minutos para que concluyera el tiempo extra de la final cuando, en la mitad del campo defendida por los italianos, Materazzi se encontraba tirado en el césped.

El árbitro del encuentro, el argentino Horacio Elizondo, no se había percatado del hecho, ya que se encontraba marcando una falta ofensiva cometida por Del Piero.

Cuando se detuvo el partido, Elizondo voltea y silba para poder ver que al jugador que se encontraba inmóvil en el campo.

Buffon y Cannavaro pedían a gritos la expulsión de un jugador francés por una supuesta agresión, la cuál había sido testigo el juez abanderado. El central se acercó con el línea, pidiéndole razón del suceso, señalando un cabezazo de Zidane sobre el pecho de Materazzi.

Al árbitro no le quedó de otra y tuvo que echar del campo al mejor jugador del torneo y sin contemplaciones le sacó la tarjeta roja, enviándolo a contemplar la Copa en su pasar hacia el vestidor, como si fuese la penitencia que tendría que cargar luego de su acto impropio de un jugador profesional.

Este cabezazo no fue determinante en el resto del tiempo extra, pero si fue perjudicial en el estado anímico de una Francia que terminó sucumbiendo en la tanda de penales de aquel Mundial, viendo cómo levantaba la Copa el rival, así como Zidane la vio por última vez, solo a la distancia.

MATERAZZI HABLA

Un año más tarde, Marco Materazzi contaría lo que sucedió en el campo aquella noche, afirmando que el jugador Galo, peco de arrogante, dando su versión de los hechos.

"Agarré la camiseta de Zidane durante algunos segundos y él se volvió hacia mí, me habló burlándose, me miró con arrogancia de arriba a abajo y me preguntó si quería su camiseta, y le respondí con un insulto: prefiero a la p... de tu hermana".

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