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Cultura

Brindar filosofía a los jóvenes

Vico, el filósofo sevillano radicado en México, ha presentado su reciente libro

EL SIGLO DE TORREÓN
TORREÓN, COAH, lunes 08 de julio 2019, actualizada 9:52 am

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Prácticamente desde siempre, la filosofía ha sido calificada como un conocimiento difícil, complicado, pero también improductivo. En algunos casos se le ha llegado a calificar de peligroso. No pocos han sido los intentos por combatirlo, callarlo o de plano prohibirlo. Conocida es la historia del filósofo Sócrates, quien fue condenado a la muerte bebiendo la cicuta por exponer sus ideas. Entonces, acercar la disciplina a los jóvenes, para que la conozcan, valoren su importancia y abran los ojos no es tarea fácil.

Sin embargo, David Pastor Vico, mejor conocido como Vico, filósofo por la Universidad de Sevilla, especialista en Ética de la Comunicación y divulgador del conocimiento crítico, se ha dado a la tarea de promover a la ciencia del pensamiento entre los jóvenes, y lo hace a través del lenguaje que ellos hablan, pues sabe que de otra forma se construiría el primer muro para lograr ese objetivo.

Impartidor de charlas multitudinarias con jóvenes, en las que éstos permanecen atentos a su forma de comunicarse, Vico acaba de publicar el libro Filosofía para desconfiados, donde reúne una serie de ideas, a las que enlaza y da coherencia. Pero además utiliza como estrategia el lenguaje. La publicación la puede leer cualquier persona, de adolescentes para arriba, pero principalmente está dirigido a los primeros, porque están en una posición muy vulnerable, inmersos en el individualismo y con un futuro incierto, incluso por la cuestión del cambio climático.

En charla con Litoral, el actual promotor de la Red Universitaria del Aprendizaje, en la Universidad Nacional Autónoma de México, afirma sin un mínimo de duda, que "pensar es el ejercicio más revolucionario que existe hoy", porque no hay reflexión en la actualidad, aceptamos ideas que nos han dado y no las hemos contrastado, ideas que sólo llevan al individualismo, al aislamiento y al consumismo.

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Y aislar es el peor castigo que se puede aplicar a un ser humano: cuando alguien comete un delito se le mete a la cárcel y cuando, dentro, se rebela, se le aplica el peor castigo, se le confina en aislamiento. Pero en la actualidad sucede y, todavía peor, pagamos por ello, porque la gente se encierra en su casa y sufraga una serie de servicios para vivir en ese medio: luz, pantallas, internet, servicio de televisión por cable, de streaming y los diferentes aparatos móviles, es decir tabletas, computadoras y teléfonos celulares, que cada año hay que renovar.

Sin darse cuenta, las personas de hoy, y sobre todos los jóvenes, se vuelven productivas para las empresas trasnacionales mientras se pasan horas frente a su celular. Consumen "datos", que significa dinero para las empresas fabricantes de esos aparatos, de telefonía, de refacciones, consumibles, además de toda la comercialización que acompaña a videos y otros productos.

A lo anterior se debe sumar que muchos de los servicios de streaming son personalizados, es decir, series o películas al gusto de la persona, del individuo, y entonces se rompe la posibilidad de convivir, conversar, de intercambiar opiniones, ideas. Antes los niños llegaban a la escuela con el capítulo más reciente de su serie preferida fresco y sus conversaciones y juegos giraban en torno a él. Hoy esa posibilidad es casi nula. En el mismo sentido funciona el miedo que es introducido socialmente mediante las noticias constantes y abundantes de la inseguridad en las calles, los robos, los raptos, los secuestros, la agresión de las personas con otras o con los animales, las drogas, la lucha entre cárteles o de las autoridades contra ellos.

Por eso, como un llamado a abrir los ojos fue publicado este libro por editorial Planeta, hacer entender que la filosofía no es solo importante, sino vital, porque es la única herramienta que aporta al ciudadano capacidad de sinapsis. Es decir, cuando se estudia matemáticas, biología, historia, literatura y otras materias, la filosofía es la única que permite unir esos conocimientos, comprender que todos esos saberes se pueden aplicar a la vida cotidiana. Entender que algo que ocurre en el país ya pasó antes o sucede en otra nación. Sin ella, solo estamos enseñando contenidos.

Si se quiere generar ciudadanía, entendida como grupo social, no como un individuo, lo que se requiere es que la persona piense, sea crítica, y ello resolvería muchos problemas. Pero esto no interesa al sistema predominante, sólo formar consumidores, gente aislada, que, sin moverse de su lugar y usando su celular genere riqueza… a las compañías trasnacionales.

Vico refiere que cada vez que se intenta una reforma educativa que tiene como fin dominar, alienar más a los jóvenes para generar más riquezas para terceros, lo primero que intentan hacer es quitar la filosofía, y recuerda casos recientes en México y Brasil. En el primer país se intentó retirar a la filosofía de los programas de estudio de los niveles medio y medio superior, pero por fortuna ya se ha dado marcha atrás a la medida, y en el segundo, el actual presidente retiró todos apoyo a estudiantes de esa profesión. Porque la filosofía genera sinapsis, mentes críticas.

Dos puntos más son importantes en su libro: el concepto de clan y la confianza. Aquel es el primer tipo de organización humana y el que más tiempo ha durado en la historia, y es prueba de que el hombre como especie siempre ha buscado la asociación, la convivencia con otros, pertenecer a un grupo, pero no para vociferar en un estadio deportivo; y que para vivir y sobrevivir en esa organización la base común es la confianza, que es la misma para el hombre de hoy como el de hace 230 mil años.

Actualmente se deposita la confianza en médicos, abogados, choferes o pilotos de avión para lograr un buen fin, y sólo cuando se pierde es que entra la ley para dirimir esa falta de confianza. Incluso, adelanta que en su libro abordará únicamente el tema de la confianza.Pero esto es sabido y se convierte en un problema político para el sistema, porque sabe que en unidad la gente gasta menos y por el contrario piensa, intercambia opiniones, ideas y puede atreverse a cambiar el mundo. Sin embargo, ya empiezan a haber muestras de descontento de jóvenes, sobre todo en Europa, de 13, 14 o 15 años, que conforman la Generación Alpha, nacidos a partir de 2010, hijos de los millennials, que reclaman por el mundo que les estamos dejando, que saben que tienen dos opciones: rebelarse, para lo que necesitan la filosofía, o continuar como hasta ahora y que todo se pierda ante fenómenos como el cambio climático.

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