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EDITORIAL

Qué lamentable que los debates demócratas ignoraron a Venezuela

El Reporte Oppenheimer

ANDRÉS OPPENHEIMER
martes 02 de julio 2019, actualizada 7:37 am


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En los tan esperados debates presidenciales del Partido Demócrata, ninguno de los cinco moderadores ni de los 20 candidatos participantes mencionaron la mayor crisis humanitaria del continente: Venezuela. ¡Qué triste!

No la mencionaron ni siquiera tangencialmente, a pesar del hecho de que los debates se celebraban en Miami. Decenas de miles de exiliados venezolanos se han radicado en Miami en los últimos años, huyendo de la dictadura de Venezuela. Es difícil tomar un Uber en esta ciudad sin que el conductor sea un venezolano recién llegado.

Y, sin embargo, ninguno de los cinco moderadores de NBC en el debate --todos excelentes periodistas-- hizo una pregunta sobre Venezuela o insertó el tema en una pregunta más amplia. Y ninguno de los aspirantes presidenciales se refirió a la crisis venezolana cuando tuvieron bastante tiempo para hablar sobre inmigración y política exterior.

Todos ellos, periodistas y aspirantes presidenciales por igual, cayeron en la trampa de centrarse en la agenda política de Trump.

Hablaron extensamente sobre la mentira de Trump de que hay una "invasión" de indocumentados. Como buen demagogo populista, Trump está apelando a los instintos racistas de la gente. Sabe que la inmigración es un tema que moviliza a su base y que lo ayudó a ganar en 2016. Ahora lo está usando para ganar en 2020.

Y la prensa está cayendo en su juego. Por más repetitivo que sea, los periodistas deberíamos recordar constantemente que la supuesta "crisis de inmigración" de Trump es una falacia, porque el número de indocumentados ha caído. A pesar de las fotos de caravanas de migrantes centroamericanos de las que Trump habla constantemente, el número total de indocumentados disminuyó de 12.2 millones en 2007 a 10.5 millones en 2017, según el Centro de Investigación Pew.

Los aspirantes demócratas deberían haber señalado esto último y deberían haber girado la conversación, aunque fuera por unos pocos segundos, a Venezuela.

Unos cuatro millones de venezolanos han huido de la debacle económica y la represión política de su país en los últimos cinco años, según las Naciones Unidas. El éxodo venezolano ya está afectando a las economías de América Latina y los diplomáticos advierten en privado que podría desestabilizar a varios países vecinos.

Ya hay unos 1.3 millones de migrantes y refugiados venezolanos en Colombia, 70,000 en Perú, 288,000 en Chile, 263,000 en Ecuador, 130,000 en Argentina, 168,000 en Brasil y 94,000 en Panamá, según las Naciones Unidas.

Y también hay unos 82,000 solicitantes de asilo venezolanos en Estados Unidos, a los que Trump se ha negado hasta ahora a dar un estatus de protección temporal (TPS).

Y todas estas cifras pueden ser solo el comienzo de un éxodo que, si sigue a su ritmo actual, muy pronto será aún mayor que la crisis de refugiados sirios, según la Organización de los Estados Americanos (OEA). El secretario general de la OEA, Luis Almagro, me dijo recientemente que el éxodo venezolano podría llegar a 10 millones de personas en los próximos cuatro años.

La mayoría de los exiliados venezolanos huyen por el hambre y la escasez de medicinas. La mayoría de los venezolanos no puede tener una comida completa al día. Un informe reciente de Human Rights Watch y la Universidad Johns Hopkins muestra que la tasa de mortalidad materna e infantil aumentaron 65 por ciento y 30 por ciento, respectivamente, en solo un año.

Los demócratas deberían prestarle más atención a la crisis venezolana, denunciar a uno de sus propios aspirantes presidenciales --Bernie Sanders-- por su escandalosa negativa a calificar de dictador a Maduro, y subrayar que el próximo presidente estadounidense debería reparar el daño que Trump ha hecho al destruir las alianzas tradicionales de Estados Unidos con países de Europa y Latinoamérica.

Solo un presidente de Estados Unidos que sea respetado mundialmente y logre recomponer las alianzas con los países de Europa y América Latina --en lugar de criticar a países amigos como Alemania, México y Colombia, como lo hizo Trump-- podrá crear un frente unido capaz de derrocar a Maduro. Los candidatos demócratas deberían enfatizar eso, y comenzar a hablar de Venezuela.

El corresponsal extranjero y columnista de The Miami Herald y El Nuevo Herald
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