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Gómez Palacio y Lerdo

El Recinto Agrarista del Ejido 6 de Octubre, Durango y la primera huelga agraria en La Laguna

CRÓNICA GOMEZPALATINA

MANUEL RAMÍREZ LÓPEZ (CRONISTA OFICIAL DE GÓMEZ PALACIO)
domingo 09 de junio 2019, actualizada 11:52 am


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A fines del pasado mes de mayo de 2019, en el Centro Cultural del Ejido Seis de Octubre, del Municipio de Gómez Palacio, Dgo., se inauguró el "Recinto Agrarista" un espacio destinado para el resguardo de fotografías, herramientas de trabajo y elementos propios de la época de la Revolución Mexicana, en una acción de la Dirección Municipal de Cultura, como homenaje a los habitantes del área campirana que tan destacada presencia tienen en nuestra historia regional. En la mencionada ceremonia se reflejaba un intenso respeto y cariño de los pobladores de ese ejido y de comunidades cercanas, que acudieron para estar presentes en ese emotivo acto dedicado a las gentes que participaron en la contienda bélica de principios del siglo anterior y que radicaban en el campo gomezpalatino, al igual que en la rebelión laboral contra los propietarios explotadores de las haciendas laguneras, que culminó con el reparto ejidal promovido por el gobierno cardenista, que era venerado en la comarca lagunera con verdadera devoción y que ahora después de 8 décadas las nuevas generaciones todavía manifiestan con alegría y regocijo sus sentimientos por esas lejanas causas del pueblo.

La intensidad ferviente, demostrada por los grupos populares al hacer honores a nuestra enseña nacional y entonar las notas de nuestro Himno Nacional Mexicano, fue altamente emotiva y se veía en los rostros que eran momentos de sincera emoción, aumentada al interpretar el Himno del Agrarista que fue el canto de los campiranos de aquellos memorables tiempos. Las jóvenes alumnas y maestras del Centro Cultural, ataviadas con la florida vestimenta propia de la época, con el gran entusiasmo que demostraban al deambular por la Institución, daban muestra de su contento y satisfacción por esos merecidos honores que se rendían a sus antepasados por las autoridades culturales gomezpalatinas, y en más de una mirada relampagueaba brillante alguna lágrima de nostalgia, por alguien que fue cercano a su familia. Con sinceridad y respeto, este modesto cronista involucrado en las lecturas del tema agrario desde su niñez, advirtió en el ambiente algo así como unas presencias espirituales, tal vez influenciado por el respeto a esos patriotas, que en sus humildes pretensiones buscaban para sus hermanos el anhelado cambio a una vida digna, con la sublime esperanza que nace del corazón de los oprimidos, quienes para lograr sus sueños fueron capaces de dar hasta su propia vida.

El Cronista Municipal de la Ciudad de Torreón, don Jesús Gerardo Sotomayor Garza, en una acertada exposición, recordó la entrega gubernamental de las primeras dotaciones de tierra, por parte del que fuera gobernador constitucional del Estado de Durango Ingeniero Pastor Rouaix y la presencia de la División del Norte del general Francisco Villa en 1914, en ocasión de las Batallas de La Laguna, acampada a unos cuantos kilómetros al norte del 6 de octubre, en la hacienda de Santa Clara, a la espera de la llegada de los contingentes militares participantes en la Toma de Gómez Palacio y del Cerro de La Pila, que antecedieron al retiro de la plaza de Torreón, por las fuerzas federales. Igualmente se recuerda el otro relevante acontecimiento que sucedió también muy cerca del citado ejido, precisamente en la antigua hacienda de Manila, el 11 de junio de 1935 donde estalló la primera huelga agrícola en La Laguna y en México. La cual fue encabezada por el líder campesino Manuel Morúa Ibarra, vecino del lugar y quien anteriormente laboraba como obrero en la fundición de Mapimí. Dicho emplazamiento marcó el inicio de un movimiento social y político, que con gran rapidez prendió la mecha que trajo como consecuencia: El Reparto de tierras en La Laguna.

Datos recopilados por INEGI en un folleto denominado Historia de una Trayectoria, nos hacen un relato de Los Días de la Huelga, y anotamos que la construcción de la hacienda Manila fue efectuada por órdenes de don Santiago Lavín Cuadra el 30 de julio de 1882. Tenía la distribución propia de aquellos tiempos, consistente en un casco grande donde vivían los patrones y un caserío ubicado alrededor, que era habitado por más de medio centenar de peones acasillados, con sus respectivas familias. Su economía se sustentaba básicamente en la producción de maíz, alfalfa y algodón. Era común observar como el tiempo parecía detenerse en esas rancherías, a mediados de la década de los treinta, del siglo XX, ya que aún no habían llegado a esos lugares los beneficios de la lucha armada.

En esa situación, las malas condiciones de vida y trabajo de los peones, así como los antagonismos internos del campesinado contra los tiránicos mayordomos, fomentaban un ambiente de descontento y rivalidades en perjuicio de la armonía de los grupos, aunado a los salarios de miseria que se pagaban y las pésimas situaciones en los servicios generales y los horarios de labores excesivas, que, entre otras demandas, provocaron el comienzo del movimiento huelguístico. Los primeros en organizarse fueron los peones acasillados, quienes formaron el Sindicato Librado Rivera, conocido también como Sindicato Rojo, liderado por Manuel Morúa y llamado así, en honor del que fuera compañero de lucha de los hermanos Flores Magón, reconocidos personajes opositores al porfirismo y luchadores sociales.

Por su parte, el hacendado arrendador de Manila Epifanio García, organizó el Sindicato Maclovio Herrera con sus gentes de confianza, registrándolo ante la Junta de Conciliación del Estado de Durango, con la clara intención de formar un sindicato blanco que obedeciera sus propósitos. Sin embargo, una valiente decisión jurídica del licenciado Arturo Martínez Adame, Juez Primero de Distrito en Torreón, que le otorgó al Sindicato Librado Rivera, el amparo con el cual podía proseguir sus propósitos y desatar la huelga, acción que le causó fuertes críticas de los terratenientes, pero que posteriormente fue reconocida por su acierto y valentía.

El conflicto de Manila se generalizó en toda la Comarca Lagunera, numerosos contingentes de huelguistas se presentaban en las haciendas en demandas de mejores salarios y condiciones de trabajo. De ese movimiento proletario surgen los Sindicatos Rojos organizados por el Partido Comunista Mexicano en los que destacados líderes como el afamado Tomás Palomino Rojas, Domingo Garibaldi, Cruz Chacón Sifuentes y Manuel Murúa, entre otros, contribuyeron en una labor amplia y consistente, a difundir las ideas del socialismo ganando miles de adeptos para su causa, de tal magnitud que el comité de huelga fue llamado a la capital del país por el Presidente Cárdenas, para ventilar el conflicto laboral en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, misma que dictó un laudo a favor de los peones, el cual desaprobaron totalmente los hacendados negándose a cumplirlo.

Los patrones rechazaban dicho ordenamiento, aceptando de manera tácita, el robo que se venía haciendo a los jornaleros al momento de ser pesada la fibra, y emprendieron una campaña ofensiva de propaganda negra en la prensa, la radio y en los púlpitos de las iglesias, para desprestigiar el justo movimiento. Además, trajeron a miles de trabajadores de las entidades cercanas a La Laguna, como Zacatecas, San Luis Potosí y del rumbo de Durango capital, con ofertas de salarios de seis y siete pesos diarios, tratando de meterlos como esquiroles en las huelgas, sin resultados positivos, pues los trabajadores que llegaron, jamás se hicieron al lado de los patrones y antes bien, se inscribieron en los padrones de solicitantes de tierra, contando con el beneplácito de los campesinos de la región.

La citada huelga, fue finalmente un antecedente contundente para fortalecer el propósito presidencial del General Lázaro Cárdenas del Río, para que el día 14 de septiembre de 1936 se firmara la iniciativa de Ley de Expropiación por Causa de Utilidad Pública, que trajo como consecuencia el Decreto del Reparto Agrario del 6 de octubre de 1936, finalmente este tuvo su inicio en el municipio de Gómez Palacio el día 17 de octubre de 1936, fecha en la que don Lázaro entregó tierras de la hacienda Los Ángeles, que fuera de don Enrique Marroquín y de la hacienda Venecia de doña Francisca Luján de Suinaga a los ejidatarios gomezpalatinos, empezando esa luminosa etapa que ningún mexicano otro había logrado.

Toda esa avalancha de pensamientos y sensaciones, se generó al amparo de la jornada inaugural del Recinto Agrarista del Ejido Seis de Octubre, modesta sala de exposiciones, pero con un contenido muy nuestro que debe servir para que los originarios de estas tierras conozcamos las historias de "Los Primordiales Laguneros", que fueron los pioneros en recibir los títulos de sus ejidos, de las propias manos de don Lázaro Cárdenas del Río, Presidente Agrarista a quien le debemos que haya regresado la tierra a sus legítimos propietarios y los haya liberado de la explotación y la injusticia. Una calurosa felicitación a los autores del recuerdo a los agraristas, que tanto se lo merecen, esperando que ahora la vida de los campiranos sea más libre y que tengan derecho a acceder a la superación por medio de la educación y la protección gubernamental y de la sociedad nacional.

Otro hecho altamente significativo del respaldo total que tenía el Presidente Cárdenas en la Comarca, se manifestó en la entrega pública que en la ex hacienda de Santa Lucía del vecino municipio de San Pedro, Coah., donde un ex combatiente revolucionario, el Coronel Fernando Murguía, le hizo entrega de un fusil utilizado en las batallas de La Laguna y la Toma de Gómez Palacio en 1914, a cambio de un arado, diciéndole "Mi Presidente, te entrego esta carabina a cambio, pero si alguna vez necesitas de mis servicios, me lo devolverás para empuñarla". Conscientes de que las conmemoraciones del Reparto Agrario ya no pueden ser iguales que en el pasado, sin embargo, deben servir como parte de una profunda reflexión de lo que aconteció en el campo lagunero, para evitar que se vuelvan a repetir esas injusticias de los poderosos y los extranjeros.

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