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Cultura

Un marimbero muy lagunero

El talento músical de Diego Iván hace bailar a infinidad de laguneros

DANIELA RAMÍREZ / EL SIGLO DE TORREÓN
TORREÓN, sábado 25 de mayo 2019, actualizada 9:40 am

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Era casi la una de la tarde y el sol proyectaba sobre la ciudad sus potentes rayos que parecían atravesar cualquier cosa que se les pusiera enfrente. La charla, se había pactado se diera en un café ubicado en la zona centro. Al llegar al lugar, Diego recorrió el espacio con la mirada y se le activó un semblante de aprobación. Dijo que al día siguiente realizaría una presentación ahí mismo y fue claro que quedó convencido con el espacio.

Pide un capuchino y experimenta el sabor de un panque de plátano, al cual atraviesa con una cuchara que después destina a su boca. Diego Iván Escajeda Urrutia, es un músico percucionista lagunero al que el destino lo acercó con un instrumento que al tocarlo, invita, más que nada, a las personas mayores a conectarse con la memoria y transportarse al pasado, se trata de la marimba, objeto que relata, muchos lo vínculan con cierta época de la región lagunera.

Primero, Diego retoma cómo fue su primera conexión la música. Recuerda que cuando era pequeño acompañaba a su madre a recoger a sus hermanos a una academia de música, lugar del que se desprendían sonidos que eran bien captados por sus oídos.

"En una de esas acompañé a mi mamá a recogerlos, por algún motivo me llamaron la atención los tambores, y les dije que yo quería tocarlo, tenía unos cinco o seis años. Después de una semana de insistencia me compraron uno y empecé a tocarlo, hasta que lo rompí".

Luego, a los 11 años, resultado de una extensa negociación, Diego consiguió que sus padres le compraran una batería. "Mis papás prefirieron que estuviera ahí en la casa haciendo ruido, a que anduviera en la calle corriendo algún peligro".

Desde ese entonces Diego Iván no ha podido desprenderse de la actividad musical y su curiosidad y deseos de aprender, lo llevaron primero a un conservatorio en Morelia, luego a Venezuela, país en el que estudió en la Universidad Simón Bolivar, institución que está catálogada como un Harvard de la música.

EN CONSTANTE APRENDIZAJE

Diego Iván no es un hombre que se conforme y constantemente está en búsqueda de seguir aprendiendo. Tiene claro que el que no se renuva, muere.

Depués de pasar un tiempo en Venezuela, el músico lagunero regresó a su tierra, en la cual comenzó a conectarse con artistas locales que lo fueron involucrando en el medio, una de ellas fue la actriz Cony Múzquiz, quien lo vinculó a diversas actividades que lo invitaron a experimentar la música de distintas maneras, fue en ese camino que se encontró de pronto frente a una marimba, instrumento que le ha regalado inolvidables momentos y lo ha hecho remontarse al pasado, pues dice, el sonido que emana el instrumento, transporta, en especial a gente mayor, a otra época, donde la marimba era tradición.

Varias son las anécdotas que atesora desde que se dica a tocar ese instrumento.

LE APUESTA A LA NOSTALGÍA

Un restaurante fue el primer escenario en donde mostró su talento marimbero, luego el panorama se amplió y desde plazas públicas, eventos sociales y algunos recintos han sido plataformas, en donde Diego comparte su propuesta musical, que ha resultado del agrado de los laguneros que por alguna razón se fueron perdiendo del sonido de la marimba al paso de los años.

El músico comparte que comenzó a escuchar comentarios sobre cómo la marimba fue tradición en La Laguna décadas atrás. Cuando el vuelve y se planta con ese instrumento dice, "es como lluvia en sequía".

"Yo estoy agradecido con los anteriores (marimberos) porque ellos picaron piedra, fueron ellos los que guardaron en la memoria de la gente ese sonido hace unos treinta o cuarenta años. Y a mí me han hecho comentarios, por ejemplo que estoy muy jóven para tocar la marimba. La marimba lo asocian a que la tiene que tocar un hombre de avanzada edad".

ADAPTARSE AL ENTORNO

Al preguntarle cómo definiria su estilo, Diego Iván comenta que "yo me estoy adaptando a lo que el ambiente me pide, las necesidades del lugar".

Enfatiza que su especialidad es la percusión "yo le llamo a todo lo que golpeas o raspas para producir un sonido". Es así que Diego acciona desde la batería, las maracas, el bombo, los tambores, el timbal, la caja perúana, y por supuesto, la marimba.

Casi al último sorbo del café, el músico sonríe y concluye que disfruta de cada momento cada vez que su cuerpo, mente y alma se conectan para activar un instrumento.

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