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Columnas Social

Pequeñas especies

M.V.Z. FRANCISCO NÚÑEZ GONZÁLEZ
domingo 12 de mayo 2019, actualizada 11:54 am


BELLA MISIÓN MATERNALBELLA MISIÓN MATERNAL

Por más años que ejerza mi profesión, jamás dejará de asombrarme el comportamiento y la noble misión que tienen las mascotas al tener a sus cachorros; cortar adecuadamente el cordón umbilical, liberarlos de la bolsa amniótica, estimular su respiración, mantenerlos unidos para administrarles el calor necesario para hacer la función de incubadora, limpiar constantemente a sus crías y el sacrificio de permanecer inmóviles durante horas para alimentarlos y evitar lesionarlos, realmente es maravilloso. La mayoría de las personas le llamará instinto al cuidado maternal de las crías, aún eruditos en la materia como los etólogos que son los encargados de estudiar el comportamiento animal, defenderán la teoría de que "todo es obra de la naturaleza y del instinto animal". Pero observar el gran milagro de dar vida, y seguir paso a paso los cuidados tan esmerados que tienen las madres hacia sus cachorros, desde que ven la luz por primera ves hasta el momento que se pueden valer por si mismos, no cabe duda que eso es amor maternal.

Me atrevería a decir que solo las personas que han tenido la experiencia de haber atendido el parto de su mascota, el sufrir junto con ella el sacrificio de las noches en vela, sabrán perfectamente el significado de mis palabras.

Cuando revisamos los cachorros y los alejamos momentáneamente de su madre, ella inmediatamente se incorpora sin quitar ni un instante la vista de la cría que tenemos entre las manos, y sin la menor agresión su mirada refleja inquietud, casi podemos ver en su expresión la ansiedad de separarlos de ellas, pero al hablarles con palabras suaves y cariñosas, inmediatamente se dan cuenta de que jamás le haríamos daño alguno a sus hijos y esa inquietud se transforma en plena confianza y en orgullo, entiende perfectamente las palabras de adulación hacia sus cachorros, nos pone tal atención que su mirada nos dice; no te preocupes amo, sabré protegerles y darles los cuidados adecuados que ellos necesitan.

He tenido la fortuna de haber tenido a dos perritas como mascotas; "Candy" y "Blanca Nieves". La primera de ellas era una raza de cacería "Weimaraner" fue mi compañera inseparable cuando estudiaba en la facultad de Veterinaria y "Blanca Nieves" fue la mascota con que crecieron mis hijos, se trataba de una "Samoyedo". Ambas fueron madres y aún no dejo de sorprenderme el amor que dieron a sus crías mientras permanecieron a su lado. Recuerdo en una ocasión a "Candy" cuando tuvo a sus crías, estudiaba en la ciudad de Durango y para que tuviera los cuidados necesarios la traje a casa de mis padres para que estuviera perfectamente atendida, afortunadamente había un enorme jardín, entonces teníamos también de mascotas a "Sultán" un perro bonachón cruza de "varias cruzas" y a "Balín" un simpático y orgulloso perrito "Fox Terrier" pelo de alambre, en total once perros incluyendo las ocho crías de "Candy". Mi madre aunque quería mucho a los perros no la veía muy convencida de haber llevado a "Candy" a la casa, aunque nunca me dijo nada, pero veía la gran cantidad de comida que preparaba diariamente, solo comían pollo, pues a ninguno de ellos le habíamos acostumbrado al alimento balanceado. Posteriormente me di cuenta de que "Candy" llegó a ser la mascota favorita de mi madre, aunque no lo quería demostrar, me di cuenta de cómo "Candy" no se despegaba y cuidaba de ella y menos cuando había gente extraña en la casa, incluso les advertía a los señores que llevaban el gas o al jardinero que procuraran no acercarse demasiado, pues "Candy" sin hacer ningún aspaviento se acercaba sigilosamente por detrás y les mordía el trasero, no se de donde lo aprendería, convivimos muchos años en Durango y a ninguno de mis amigos les hizo tal cosa, eran anécdotas que las platicaba mi madre al ir a casa los fines de semana.

"Candy" mantenía alejados a "Sultán" y a "Balín" durante el tiempo que crió a sus cachorros, en una ocasión "Sultán" se le ocurrió orinar afuera del cuarto en que se encontraba "Candy" con sus crías, pasaron varios minutos y en una salida que hizo "Candy" fue en busca de "Sultán" y le dio un escarmiento que fue suficiente para que no volviera acercarse ni de broma por su lecho, siendo él más grande y fuerte que ella.

Pasaba el mes de que había tenido a sus crías, y en una ocasión, entró "Candy" a la cocina sin hacer ningún ruido, para eso era una experta y tomó un trozo de carne sin la autorización de mi madre que preparaba para hacer la comida de la familia. "Candy" la había tomado para dar de comer a sus crías, era insuficiente su leche materna y al notar que se quedaban con hambre, recurrió al pedazo de carne para darles de comer, y al preguntar mi madre por la carne, "Candy" metía la cola entre las patas y sollozaba, dando entender que había hecho mal y a la vez con esa mirada que solo ella tenía, pedía disculpas por tal acción, mi madre jamás la reprendió, al contrario se compadeció de ella al ver que había cometido una falta que nunca había hecho y que solo el amor de madre la había obligado hacer tal acción por sus crías.

Posteriormente cuando la volví a llevar a la ciudad de Durango, casi creo que las recomendaciones y bendiciones de mi madre fueron más hacia "Candy" que para su propio hijo.

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