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Columnas la Laguna

IBERO TRANSFORMA

¿UN FUTURO SIN TRABAJO O UN TRABAJO SIN FUTURO?

GUADALUPE PUENTE
martes 30 de abril 2019, actualizada 8:47 am


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En días pasados tuve la necesidad de utilizar el correo postal, por lo que me dirigí al palacio federal, pensando que las oficinas allí continuaban. Al llegar me explicaron que las oficinas de correos ya no se encontraban en este lugar sino por la Abasolo esquina con Niños Héroes. A donde me trasladé inmediatamente, y grande fue mi sorpresa al descubrir que el lugar era una pequeña oficina de paquetería, en donde una señorita atendía todos los servicios de correos que antes ocupaba a una gran cantidad de personas en las amplias oficinas que anteriormente utilizaban.

Es una realidad que los avances tecnológicos nos han llevado a mejores estándares de calidad de vida, sin embargo, también es cierto que la automatización ha conducido a transformar y reducir los empleos convencionales. Andrés Oppenheimer en su libro "¡Sálvese quien pueda!" (Debate, 2018), describe lo que está sucediendo con los trabajos actuales y su transformación en las próximas décadas. En este texto menciona cómo en la actualidad las máquinas están sustituyendo los trabajos simples y rutinarios, lo que ha conducido a que, si anteriormente se contaba con mucha gente realizando trabajos sencillos con salarios muy bajos, ahora las oportunidades de trabajo ofrecen una remuneración más alta, pero exigen una formación especializada y son menores las opciones para ocupar estos puestos. En otras palabras, si no existe una mayor capacitación, el desempleo aumentará.

Según Oppenhaimer, la tendencia laboral es a contar con más robots realizando trabajos cotidianos como suceden en los bancos, restaurantes, hoteles, hospitales, escuelas, etc. Y en cuanto a las profesiones, menciona cómo ya en los países del primer mundo, se preparan autómatas para realizar tareas más elevadas como las de un periodista, un médico, un juez, un banquero o un maestro. Por lo tanto, según los futurólogos, el estilo de vida que se aproxima llevará a que las personas tengan más tiempo libre o que el trabajo no sea una prioridad, entonces las oportunidades a dedicarse a la recreación, a las artes o al deporte serán mayores. La apuesta es que, en este mundo ideal, al contar con una mejor distribución de la riqueza, el trabajo no será una necesidad para subsistir, pues el gobierno satisfacerá las necesidades básicas de su población. Lamentablemente, Latinoamérica todavía está muy lejos de esta realidad.

Hoy lo que sucede es que la aceleración en la automatización ha promovido una mayor desigualdad social, existen sectores de la sociedad más pobres, ha aumentado la migración y la marginación. El futuro a corto y mediano plazo no es muy alentador. No obstante, el desarrollo continuará y a largo plazo las posibilidades de contar con una mejor calidad de vida para todos podrían ser mayores.

La transformación de los trabajos está estrechamente relacionada con el desarrollo de las competencias tecnológicas. Y según Oppenheimer, las tendencias de los trabajos futuros serán: los asistentes de la salud, los ingenieros de datos, los cuidadores y programadores de robots, los especialistas en energías alternativas, los artistas, los deportistas, los creadores de entretenimiento, los diseñadores de contenidos comerciales y los consejeros espirituales. La pregunta ahora es, las instituciones educativas, ¿cómo se están preparando para responder a las tendencias laborales de la próxima década?

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