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Columnas Social

La columna del perro

¿CREES EN EL KARMA?

M.V.Z. Miguel Dávila Dávila
domingo 14 de abril 2019, actualizada 11:06 am


De vez en cuando, la vida nos regala algo al azar y es cuando uno disfruta los momentos de calma que de cuando en cuando tenemos.

A la profesión a la que me dedico, y por la cual siento pasión, me da como un plus extra, conocer a gente de toda, y de cuando en cuando gente excepcional, diferente, sin cliché, sin prejuicios, sin falsas modestias, es decir, gente sencilla de corazón noble, de principios firmes, educadas e instruidas y comprometidas a hacer el bien a todo y a todos, me refiero a Cristina Blanco Sánchez, una mujer bella por fuera y por dentro, y yo diría también un poco loca… Pero en el buen sentido, porque se necesita estar un poco fuera de sí, para gastar dinero, tiempo, salud y estar invirtiendo su ser en trascender al próximo nivel, que es la otra vida después de ésta, haciendo méritos aquí en este mundo enloquecido por el interés, donde los dioses actuales son el dinero, la fama y el poder. Por eso, es muy gratificante saber de personas como Cristy, que desde pequeña soñó con viajar al continente africano para ayudar a los seres más necesitados, olvidados y desvalidos, personas a quienes por si fuera poco vivir en la pobreza extrema, estaban enfermos de sida.

Cristy, por intermedio del voluntariado de la ONU, junto con un puñado de gente loca también, se prestó y prestó servicio de asistencia, solidaridad, cuidados, consejos y curaciones a esas personas olvidadas por el mundo y por la suerte.

Siempre lo he dicho, también yo estoy loco, pero bendita locura que te avienta a seguir intentando cambiar a este mundo para bien, a pesar de todos los pesares, como son la critica, la falta de tiempo, de ayuda, de dinero, y como si fuera poco, de comprensión por los que nos rodean.

En el caso de Cristy, no ha sido la excepción, pues le dicen porque no ayudas más a los animales, a los niños, a los viejitos, en fin.

Pero esto siempre será así, somos buenos para ver lo que falta, pero no para ver o reconocer lo que se ha logrado por poco que sea.

Me pregunto, aunque de antemano sé la respuesta, porque una persona como Cristy no escogió una vida convencional, tradicional, aunque la respuesta es… porque ella venía predestinada como muchas personas a trabajar arduo en esta vida para ascender al próximo nivel, ser recompensada, en el mas allá, con una mejor o más llevadera existencia sin dolor, sin apegos, sin ansias, sin prisas, en ese próximo nivel o dimensión al que los humanos, en nuestra infinita ignorancia, le llamamos cielo.

No el ser supremo, el hacedor de todo no se equivoca y ha convertido a Cristy en un ángel, que se la parte todos los días, sin tener ni porque para ayudar a los seres vivos, a la naturaleza, a las personas que están en una situación de desventaja económica o de salud, y como si fuera poco, y lo que más me gusta en especial, es que está al pendiente también y primero de sus papas.

Gracias vida que de cuando en cuando me regalas conocer a personas como Cristy, pues como le platicaba a ella el otro día, parafraseando una canción… tantos siglos, tantos mundos, tanto espacio y coincidir.

En este mundo por demás injusto para todos, donde la única constante es el cambio y la velocidad a la que vivimos y que nos lleva a un estado de ansiedad, miedo e incertidumbre.

Es bueno entender, no por qué estamos aquí, sino el para qué, y una vez que entendamos que venimos a ayudar, a dar, a perdonar a pesar de tener todos los motivos para no hacerlo, entonces y sólo entonces seremos felices; si no es así, seremos infelices siendo contadores acuciosos de lo que la vida nos quita sin darnos cuenta lo que a diario nos da.

Y ahora, para terminar, una gota de filosofía: Cuida sólo el presente, pues es lo único seguro que tendrás el resto de tu vida.

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