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Gómez Palacio y Lerdo

Enfoque

Cien días

RAUL MUÑOZ DE LEON
domingo 17 de marzo 2019, actualizada 10:46 am


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Las encuestas oficiales consignan que de cada diez mexicanos, ocho aprueban a AMLO. No se pone en duda el elevado índice de popularidad del presidente de la República, gracias a la habilidad con que maneja los medios aprovechando sus conferencias matutinas, en las que frente a cámaras y micrófonos aborda diferentes temas, dando respuesta a las preguntas y cuestionamientos que le formulan reporteros de prensa, radio y televisión.

A veces son verdaderos dardos venenosos los que le disparan los profesionales de la información, con la intención de hacerlo caer en falsas apreciaciones, o buscando que pierda el control y la paciencia; lo que no ha ocurrido porque, hay que reconocer, López Obrador es un genio para la ironía y el sarcasmo. Frecuentemente se sale por la tangente, desviando el sentido de la pregunta hacia otros temas, a veces conexos, a veces sin nada que ver con la cuestión.

Habla con lentitud, buscando la respuesta que realmente quiere dar, reflexiona antes de contestar, dando la falsa imagen de inseguridad o de no saber lo que desea decir. Es uno más de sus trucos para enfrentarse a los reporteros y salir airoso. Lo que le ha valido la aceptación.

De cualquier manera, cien días siguen siendo insuficientes para hacer una evaluación atinada del trabajo realizado al frente del gobierno. La Guardia Nacional, tan polémica al ser propuesta, ha sido aprobada no sólo por 17 de las legislaturas estatales, requisito constitucional para ser reformada la Carta Magna, sino por 25 congresos locales, lo que le da un amplio margen de legitimidad; sin embargo, según los analistas que saben del tema, un buen número de gobernadores de oposición, maniobraron para que la legislatura de su estado aprobara la reforma constitucional, no por convicción, sino por el temor de quedar mal con el Ejecutivo Federal, lo que pudiera representar un obstáculo al momento de gestionar y obtener recursos de la Federación. "Hay que estar bien con el que reparte el dinero".

Además todavía falta la Ley Secundaria de dicha Guardia Nacional, a través de la cual sabremos si efectivamente tendrá un mando civil, adscrita a la Secretaría de Seguridad Pública, o será un cuerpo militarizado bajo las órdenes de la SEDENA y la Marina.

Pero lo más importante en el tema de la Guardia Nacional es conocer su verdadera y efectiva actuación para estar en condiciones de emitir un criterio evaluador. Seguimos pensando que, de militarizarse, será un ejército dentro del Ejército. Y eso no queremos los mexicanos.

Suspender los subsidios que se otorgaban a las estancias infantiles y a las casas que atienden a las mujeres violentadas, parece no haber sido una buena medida, que motivó la inconformidad y protesta de las señoras afectadas, problemática en la que el presidente López Obrador se vio obligado a echar reversa, hasta donde se sabe. La última información que se tiene es que en Gómez Palacio han cerrado tres estancias infantiles por falta de recursos federales, decretada por el Gobierno de México.

Es un gobierno de seis años que recién inicia, así que los cien días del sexenio lopezobradorista, no pueden ser suficientes para reflejar lo bueno o lo malo de la administración pública federal. Lo que se quiere, y en eso coincidimos todos, es que el presidente de la República tenga éxito en su proyecto político, porque si le va bien a él, consecuentemente le irá bien al país. No olvidemos, además, que su proyecto es la cuarta transformación, y es lo que la gente quiere ver.

Un pueblo frustrado, golpeado por un sistema autoritario, corrupto, halló en las elecciones de 2018 la oportunidad de "vengarse" de un régimen que falló en las promesas hechas a los sectores de mayor vulnerabilidad. López Obrador esperó largo tiempo para llegar a la presidencia con la expectativa de abatir la mafia del poder a la que considera como causa de todos los males que sufre México.

Sin embargo, cien días después, no se advierte que haya abatido este flagelo, y en realidad el rumbo de la transformación se percibe lejos de ser claro y firme; acabar con la corrupción, aún sigue siendo una expectativa.

En el actuar del presidente se advierte falta de consistencia y congruencia: dice y se desdice; acepta y se retracta; los ciudadanos estamos expectantes de la Cuarta Transformación. En definitiva no es lo mismo popularidad y aprobación que gobernabilidad.

Se reconoce, ciertamente, que a poco más de tres meses de ejercer el poder, el presidente ha roto con inercias del pasado, lo que no es fácil, pues no lo hicieron los expresidentes que le precedieron. Pero López Obrador debe gobernar para todos y aceptar que la oposición y los contrapesos son indispensables para una sana democracia.

En estos cien días de gobierno las señales enviadas son tan ambiguas y confusas que generan preocupación en los mercados internacionales; preocupan a las mujeres víctimas de la violencia; a los miles de servidores públicos, hoy desempleados; a la mediana y pequeña empresa; a las organizaciones de la sociedad civil; a los que buscan empleo; a la prensa crítica; a los que disienten de su punto de vista y a los millones de mexicanos que queremos que México crezca y avance,

Un hombre de Estado es lo que necesita México; un conductor, un guía; un hombre con la capacidad de enfrentar la crítica, construir consensos con la oposición, y con la inteligencia necesaria para gobernar con mano firme y rumbo definido.

Asistencialismo, estatismo y presidencialismo, son los rubros que identifican el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, y seguramente no serán sólo estos cien días. Modelos ya caducos; implantarlos, será regresar a lo que creemos ya ha sido superado.

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