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Nacional

'El Marro' usaba túneles en su mansión de lujo

En la casa nadie ve lo que hay detrás de las bardas perimetrales de tres metros que rodean el predio

AGENCIAS
VILLAGRÁN, GUANAJUATO, jueves 07 de marzo 2019, actualizada 7:26 am

La fortaleza que José Antonio Yépez Ortiz "El Marro" habitaba en Santa Rosa de Lima luce vacía. La lujosa residencia con alberca, palapas, palmeras de playa y dos estatuas de león y tigre contrasta con las casas a medio construir en la orilla del poblado.

El inmueble fue cateado el lunes pasado por el Ministerio Público de la Federación y en la acción estratégica del operativo Golpe de Timón encontraron dos tigres, uno de ellos cachorro, y evidencias de que "El Marro" utilizaba túneles.

El fiscal General de Justicia del estado, Carlos Zamarripa, confirmó que la casa, que se encuentra en la calle San Juan, rodeada de tierras agrícolas -a 3.5 kilómetros del aeropuerto de Celaya y a 500 metros de la autopista Celaya-Querétaro- "era ocupada por 'El Marro'", precisó.

"También se tienen túneles que se encontraron", dijo el funcionario sin revelar su conexión o uso. Las seis personas privadas de su libertad que fueron rescatadas el lunes pasado, una de ellas policía municipal, estaban en una finca que se encuentra un lado de la residencia de "El Marro".

En la casa nadie ve lo que hay detrás de las bardas perimetrales de tres metros de alto que rodean el predio de 85 por 87 metros, con alambre de púas que se quedó a medias.

El inmueble tiene tres puertas, la entrada principal, la cochera y un acceso de emergencia camuflado como una barda de ladrillos, que da hacia campos de cultivo. En la parte central hay una casa de dos niveles, con bardas color naranja, terraza con cristales y una puerta independiente a la que se accede por el jardín.

El portón de los dormitorios está cerrado y tiene sellos con la leyenda de "Asegurada" por la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO) de la Fiscalía General de la República (FGR).

El césped bien cuidado y recién cortado armoniza con un árbol color rosa, un pozo decorativo y las efigies de dos felinos en tamaño natural: un león y un tigre.

En la zona del snack-bar hay indicios de una fiesta infantil, arreglos florales, un equipo de sonido y un tanque de gas helio. Una corona y vestido de princesa en color rosa. En la barra dos botellas de salsa, sobre el asador una cazuela vacía. El refrigerador sigue encendido con la tapa levantada, sin bebidas ni alimentos.

La alberca está llena y limpia, los andadores con losa que semeja adoquín de la zona de jardines lucen impecables, tres palapas en diversas dimensiones están dispersas, cerca de la alberca y en torno al asador.

El inmueble fue cateado por la FGR y asegurado en la carpeta de investigación de la SEIDO 452/218, citan los sellos colocados en la puerta lateral. En las inmediaciones del inmueble no hay presencia de las fuerzas de seguridad.

La puerta pintada como si fuera de ladrillo se encuentra abierta, una reja limita el paso. En el acceso principal hay un montículo de grava, otra esparcida en el piso y un bote de basura en el exterior. Se puede observar que las bardas tienen poco tiempo de haber sido enjarradas.

La orden de aprehensión se otorgó a la Unidad Especializada de Investigación de Delitos de Delincuencia Organizada de la FGR el 2 de marzo, por una juez de Control federal con residencia en Almoloya de Juárez -Altiplano- por delitos del orden federal relacionados con la causa penal 63/2019.

Zamarripa Aguirre señaló que a los detenidos se les encontró droga y armas. Se han asegurado más de 31 vehículos que fueron robados con violencia en Comonfort, Juventino Rosas y Celaya, además de fincas y otros inmuebles. El fiscal precisó que se integra una carpeta por la omisión de la Policía Municipal en los operativos que se han implementado.

Sophia Huett López, comisionada de la Unidad de Análisis y Estrategias para la Seguridad Ciudadana, puntualizó que el operativo ha dado como resultado la detención de siete personas, tres por operación financiera del grupo criminal y tres que tenían capacidad de fuego, vinculadas a varios homicidios.

‘Nosotros no tenemos que pagar por culpa de ese señor’

Un cascarón de camioneta reducida a cenizas es la señal del camino que va hacia la comunidad Santa Rosa de Lima, entrando por San José de Guanajuato.

Conforme se avanza, metros adelante se ven trozos de llantas y los esqueletos de otros tres vehículos quemados. Les sigue un retén militar, marinos y granaderos por todos lados. En la plaza comunitaria los elementos de seguridad tomaron el templo como base de descanso y para coordinar operaciones.

“Hoy creo que ni el cura vendrá a poner la ceniza”, comenta la vecina aledaña al recinto religioso en este miércoles de ceniza.

“Nosotros no tenemos que pagar por la culpa de ese señor Marro, ni lo conozco”, dice.

Madres de familia con alimentos y abarrotes se desplazan entre cientos de policías estatales, agentes de investigación criminal y fuerzas federales que tienen sitiado el poblado. “Mucha gente no sale de sus casas porque les asusta ver tantos policías”, dice Carmen, quien lleva naranjas.

“Uno se asusta con tanta cosa del gobierno, nos sentimos como encerrados, yo me siento mal”, dice la vecina de 69 años. Comenta que dice que en toda su vida no había visto algo así, “se siente bien feo”.

En la plaza del poblado, alrededor de 200 elementos de las Fuerzas de Seguridad Pública del Estado (FSPE) hacen pase de lista, a un lado de un vehículo carbonizado, en la cancha de basquetbol. A un costado y detrás ellos, elementos de Protección Civil con dos ambulancias y vehículos utilitarios.

Al transcurrir el tercer día desde la incursión de las fuerzas estatales y federales, en la calle principal de Santa Rosa aún permanecen vehículos con ventanas, medallones y parabrisas rotos, llantas ponchadas algunos desvalijados. El olor a llanta quemada corre con el viento.

Las escuelas de preescolar, Rosaura Zapata Cano; primaria Presidente Carranza (en ambos turnos) y en la telesecundaria 367, ubicadas junto al jardín, están cerradas. Las clases se suspendieron el lunes pasado cuando comenzó el operativo policial. No hay movimiento, dice la empleada de la tortillería ubicada en la calle principal, quien agrega que se vende poco.

Varias familias abandonaron sus hogares. “Mi sobrina se fue con sus hijos por temor”, dijo una mujer.

En grupos, policías estatales y agentes de investigación criminal cuidan casas con sellos oficiales; otros están asignados a cateos en la calle Pinos, algunos cuidan y desplazan autos robados, coordinan grúas cargadas con vehículos, otros están en campamentos en la plaza del pueblo o en recorridos en los campos de cultivo.

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