20 de abril de 2019 notifications
menu
EDITORIAL

Pederastia clerical: ¿qué sigue?

DAVID PÉREZ
miércoles 27 de febrero 2019, actualizada 7:47 am


Del 21 al 24 de febrero se llevó a cabo en la Ciudad del Vaticano una reunión convocada por Francisco para tratar los abusos a menores. Han sido llamados todos los presidentes de las Conferencias Episcopales del mundo. Entre los temas centrales están: la responsabilidad, el deber de dar cuentas y la transparencia.

Días atrás, la Conferencia del Episcopado Mexicano dio a conocer un documento llamado "Tolerancia cero al abuso sexual de menores. Transparencia de cara a la sociedad". Allí se informa que se ha creado un Equipo Nacional de Protección de Menores y se destacan ocho acciones que realizan para crear una cultura de la prevención, atención y respuesta. Además, se afirma que, en un acto de transparencia a la sociedad, se dio a conocer la cifra de 152 sacerdotes señalados por abuso a menores.

Muy importante que se plantee la búsqueda de tolerancia cero, de transparencia y la intención de actuar conforme a los tratados internacionales en materia de derechos humanos. Consecuente con lo anterior, es necesario garantizar a las víctimas y a la sociedad: justicia, verdad, reparación y garantías de no repetición.

En el tratamiento de los abusos desde una perspectiva excesivamente personalista (sólo centrada en 152 personas) se corre el peligro de una autoexoneración, donde la institución que toleró durante décadas los abusos asume poca responsabilidad con la verdad y la no repetición. Al abordar el conflicto privilegiando las problemáticas individuales de los victimarios es posible que se desatiendan otras perspectivas como lo son el análisis de las prácticas de abuso de poder, a veces ejercido bajo formas institucionales de subordinación y control.

Sin embargo, las acciones que se anuncian no presentan una perspectiva amplia e interdisciplinar de los abusos. Está ausente la posibilidad de acceso a la verdad sobre los procesos de abuso, denuncia, encubrimiento y tolerancia. Hay muchas preguntas que responder.

¿Cómo fue que las instancias eclesiales de México toleraron estos abusos durante décadas? ¿Cómo se recibieron las denuncias en las instancias eclesiales? ¿Qué trato se les dio a las víctimas y a los denunciantes? ¿Cómo se evitaron acciones legales o se obstaculizaron procesos de reparación? ¿Qué instancias eclesiales y de gobierno se vieron involucradas? ¿Qué garantías de no repetición ofrecen las instituciones que contribuyeron durante décadas a una cultura del encubrimiento y de la tolerancia de los abusos si no modifican la manera en que se estructuran y se relacionan con el resto de la sociedad?

Es necesario el análisis público de una cultura de tolerancia de los abusos cuando es posible que esté relacionada con otras problemáticas sociales, como el tráfico de influencias o silencios cómplices, por ejemplo. También son necesarias preguntas del tipo: ¿cómo la tolerancia de abusos contribuyó a la corrupción generalizada en la sociedad?

Sin duda, es un proceso doloroso, vergonzoso, y al mismo tiempo, es un problema con contexto social e institucional que debe ser atendido como tal, sirviéndose de las herramientas que los estándares internacionales y la investigación científica ofrecen hoy al respecto. De forma tal, que se pueda construir una comprensión amplia e interdisciplinar del proceso de abuso de menores para avanzar en la reparación de la dignidad de las víctimas y la transparencia con la sociedad.

Hay algunos signos que se envían desde las instancias eclesiales de que no se quiere evadir la responsabilidad ni tolerar más los abusos. Para avanzar en la efectividad de esos propósitos es necesario emprender acciones complementarias a las hasta ahora planteadas. Hacemos votos para que estos gestos marquen el inicio de una nueva etapa en la comprensión y el tratamiento de los abusos de menores en la iglesia católica en México.

Twitter: @davidsecular

RELACIONADAS
COMENTA ESTA NOTICIA
Cargando comentarios...
Cargando tendencia...