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Torreón

Se multiplican bordos y moderadores de velocidad en Torreón

Señalan que son en respuesta a una ciudad con exceso de velocidad y altos índices de accidentes

FABIOLA P. CANEDO / EL SIGLO DE TORREÓN
TORREÓN, COAH, martes 12 de febrero 2019, actualizada 9:49 am

En el último año se ha incrementado considerablemente la instalación de bordos y moderadores de velocidad en Torreón, tanto al interior de las colonias como en calles, pues el referente es el alto flujo vehicular, sin embargo, se dejan de lado las recomendaciones de los tratados sobre movilidad.

Eduardo Holguín, director del Instituto Municipal de Planeación y Competitividad de Torreón (Implan), explicó que los bordos son la respuesta a una ciudad con exceso de velocidad y altos índices de accidentes, que requieren de medidas preventivas como lo son los moderadores de velocidad, pero no se apegan al Manual de Calles.

"El bordo, para mí, es el mayor signo del subdesarrollo de un país", expresó, "desde el punto de vista urbanístico, los bordos son terribles, sí hay que tener reductores de velocidad, pero en algunas zonas específicas, como lo recomienda el Manual de Calles, que es federal y que debemos atender".

La recomendación del Implan en este sentido es que se cuente con Zonas 30 y que exista un respeto por las velocidades indicadas en el Reglamento de Movilidad de Torreón, que establece un límite de velocidad máxima de 60 kilómetros por hora, sin embargo, se han detectado zonas, como la carretera a San Pedro, con promedios de 120 kilómetros por hora, es decir, el doble.

"Es terrible porque hay accidentes muy fuertes, hay varios problemas derivados de la alta velocidad, en el periférico (hoy bulevar Ejército Mexicano) el promedio de velocidad es de 100 kilómetros por hora, es muchísimo para ser un promedio", comentó Holguín, "en la Colón circulan a 80 kilómetros por hora".

En este sentido, el Implan promueve proyectos de Calles Completas en distintos puntos de la ciudad, que podrían iniciar en la calzada Colón, sin embargo, esto implicaría tres minutos más de tiempo para los vehículos que recorran la vialidad de un extremo a otro, algo que ha inconformado a algunas cámaras empresariales.

"Necesitamos hacer una reflexión sobre la movilidad en la ciudad, preguntarnos si queremos una ciudad de bordos para poder tener las vialidades seguras, con movilidad resiliente, los laguneros necesitamos reflexionar porque estas altas velocidades es lo que nos está obligando a proteger nuestras calles con topes, que también son un signo de subdesarrollo", explicó el director.

120

KILÓMETROS

es el promedio de velocidad en la carretera Torreón-San Pedro.

MÁS SOLICITUDES

En 2018, hubo 238 instalaciones de boyas y 4 mil 119 metros cuadrados de reductores de velocidad, cuyo ancho va de acuerdo a la calle, por lo que se estima fueron alrededor de 102, así como 14 nuevos cruceros semaforizados.

Los solicitantes piden que se coloquen estos reguladores en áreas residenciales e incluso en calles pequeñas que tienen altos aforos, pues señalan que los automovilistas circulan excediendo los límites para burlar así congestionamientos viales en bulevares.

En la intersección de las calles Madrid y Mónaco, por ejemplo, se colocaron reductores de velocidad y luego semáforos, esto a petición de la Sociedad de Colonos de San Isidro, porque los automovilistas utilizan esta vía para evitar el congestionamiento y semáforos de los bulevares Independencia y Constitución.

Humberto Niño Muñóz, director del Sistema Integral de Mantenimiento Vial (SIMV), dijo que esta oficina recibe los folios de autorización de Ingeniería de Tránsito y procede a realizar las obras. Indicó que el punto mencionado se buscó retirar los moderadores cuando se pusieron los semáforos, pero los colonos pidieron que se mantuvieran por la cercanía con la iglesia, además de ya están muy reducidos por los recarpeteos, son de cerca de 8 centímetros de altura.

Para pedir un bordo, boyas o un moderador de velocidad, el ciudadano puede hacer la solicitud en la Dirección de Atención Ciudadana o en la Dirección de Urbanismo y Ordenamiento Territorial, se le asigna un folio y el área de Ingeniería de Tránsito debe realizar un estudio en el punto específico, en el que se miden los aforos vehiculares. De ser aprobada, la petición, se envía al SIMV.

Aunque se buscó al titular de Ingeniería de Tránsito, Alaín Rangel Zamora, para conocer su versión sobre el tema, el funcionario no estuvo disponible para la entrevista. Personal de esta oficina indicó que el aforo debe ser de 400 vehículos por la avenida principal, por minuto, y 200 por la calle, a fin de justificar la colocación de un semáforo; en el caso de los bordos, se aprueban en calles de alto flujo solamente si hay cerca una escuela, hospital, etc.

Niño señaló que la altura autorizada por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) para los bordos es de 14 centímetros y la pendiente de cada lado es de 1.50 metros, por lo que son suaves para los vehículos.

"Lo que se pretende es que disminuyan la velocidad", dijo, "el 90 por ciento de las solicitudes que existen son de escuelas, hospitales, lugares públicos que se requieren para reducir la velocidad, se hace todo un estudio que tiene que ver con accidentes, con cruce de personas, todo se toma en cuenta, para eso existe Ingeniería de Tránsito".

Otro ejemplo es sobre la calle Blanco, en intersección con Allende, donde se colocaron boyas para reforzar la señalética de Alto, pues además de que se reportó el crucero con alta incidencia de accidentes, el flujo vehicular ha aumentado considerablemente y los vecinos pidieron esta instalación, explicó.

238

BOYAS

se instalaron en el último año en la ciudad de Torreón.

VELOCIDAD

El Artículo 27 del Reglamento de Movilidad Urbana de Torreón establece que, para los efectos de la circulación de vehículos automotores en esta ciudad, el límite de velocidad máximo permitido, es de 60 Kilómetros por hora. En zonas de hospitales, escuelas, parques infantiles, lugares de recreo, recintos deportivos y plazas públicas, la circulación será de hasta 30 kilómetros por hora.

Refiere que, en las vías primarias del Municipio de Torreón, de tres carriles o más, la velocidad máxima de circulación permitida, en los carriles de derecha a izquierda, es de 30, 50 y 60 kilómetros por hora; en vías secundarias de dos carriles, lo serán, de derecha a izquierda, de 30 y 50 kilómetros por hora respectivamente y en zonas de tránsito calmado será de 30 kilómetros por hora.

En vías peatonales, en las cuales se permita circular, la velocidad máxima será de 10 kilómetros por hora. En vías de acceso controlado la velocidad máxima será de 60 kilómetro por hora. No obstante lo anterior, indica, se debe limitar a la velocidad a 30 kilómetros por hora ante concentraciones de peatones, y en cualquier circunstancia en que la visibilidad y las condiciones para conducir estén por debajo de los límites normales, como lo serían el factor camino como: tramos en reparación, grava suelta o algún otro factor similar; el factor climatológico, o el factor vehículo.

Como sanciones, señala que circular a exceso de velocidad implica una multa de 6 a 10 salarios mínimos, lo mismo para Circular a mayor velocidad de la permitida.

Se considera que estipular velocidades máximas en las vías urbanas es imprescindible para promover una seguridad vial entre los usuarios pues conforme aumentan las velocidades a las que transita una persona, su capacidad de procesar la información de su entorno se reduce. En términos visuales, el campo de la visión periférica es menor en una persona cuanto más rápido viaja.

A su vez, la velocidad a la que viajan los automóviles es inversamente proporcional a la probabilidad de sobrevivir a un hecho de tránsito, especialmente los usuarios más vulnerables: peatones o ciclistas.

Las probabilidades de supervivencia de peatones atropellados en relación a la velocidad de impacto con el vehículo establece una drástica diferencia, si se conduce a 30 kilómetros por hora hay un 95% de probabilidad de que la persona atropellada se mantenga con vida, mientras que a 80 kilómetros por hora se reduce hasta un 2%, según los estudios.

ACCIDENTES

Los siniestros de tránsito se encuentran entre las cinco principales causas de muerte de los laguneros, la número uno en jóvenes de 15 a 25 años. En Torreón, la tasa de atropellamiento a peatones subió de 4.8 a 5.4 por cada mil habitantes. En La Laguna, señala el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco), las muertes por accidentes viales han ascendido a 13.8 por cada cien mil habitantes.

Coahuila se encuentra 2.2% arriba de la media nacional con más incidencia de accidentes con vehículo con motor. Además, este tipo de incidentes sigue siendo la principal causa de muerte entre los grupos de edades de 25 a 44 años en Coahuila durante 2015, según estadísticas de la Secretaría de Salud en la entidad.

La mayoría de los accidentes registrados ante el Tribunal de Justicia en Torreón son debido a la falta de precaución (60% de los casos), le sigue no respetar las señales de alto o cruceros semaforizados (30%), y solamente un 8% de los incidentes registrados tienen como causa el manejar en estado de ebriedad.

Un diagnóstico del Implan indica que en Torreón existen aproximadamente 271 automóviles por cada mil habitantes y la proyección para el año 2030 es de llegar a 500 automóviles por cada mil habitantes. Esto significa que prácticamente uno de cada dos laguneros usaría automóvil propio en la ciudad, de ahí la urgencia en promover que existan alternativas para la movilidad no motorizada.

MANUAL

El "Manual de calles: diseño vial para ciudades mexicanas" es un documento elaborado por la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) con apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y es el referente oficial que la administración pública federal ofrece a aquellos interesados en el diseño geométrico de una calle y la gestión de proyectos viales en zonas urbanas. El gobierno federal señala que su apropiación por parte de funcionarios públicos, ingenieros, urbanistas y ciudadanos permitirá mejorar la calidad de los proyectos viales, y pasar de un diseño enfocado en el tránsito de automóviles a un diseño que prioriza la eficiencia para transportar personas y mercancías.

El documento parte del hecho de que las calles son la base de cualquier sistema de movilidad urbana y que son pilares para el desarrollo económico de las ciudades. Por ello, incluye modelos que facilitan la comprensión de la vocación de cada calle, considerando tanto su función de tránsito, como de lugar de interacciones y otras actividades humanas. El objetivo principal es que las personas responsables de un proyecto de calle o red de calles orienten su diseño hacia el uso real del espacio o que, de manera consciente, propongan un cambio positivo a dicha orientación para promover ciudades más seguras, resilientes, inclusivas y sustentables.

Para propiciar una visión integral de la calle a intervenir, además de los principios y criterios de diseño vial urbano, maneja una jerarquía de la movilidad, clasificación que establece las prioridades en la movilidad urbana diaria, es decir, plantea quién es más vulnerable, quién es menos eficiente y quién es más costoso a la hora de transportarse. En la mayor prioridad se ubica el peatón y en la menor, el automovilista.

El manual propone que existan reductores de velocidad en las Zonas 30 (áreas donde se circule a 30 kilómetros por hora), como estrategias de pacificación del tránsito, así como extensiones de banquetas (orejas).

Señala que los carriles centrales de las vías primarias difícilmente pueden ser rediseñados para que cuenten con mayor habitabilidad pero es posible modificar el comportamiento de los vehículos con dispositivos de control de tránsito u otras políticas complementarias como son las fotomultas. En ese sentido, considera que el rediseño en estas vías debe encaminarse a las vías laterales, proporcionando facilidades de desplazamiento a peatones, ciclistas y usuarios del transporte público.

Aunque lo deseable es no recurrir a los reductores de velocidad, el manual recomienda que, de ser necesarios, se coloquen en sitios que cumplan condiciones como ser intersecciones de vías secundarias donde no hay semáforos que presentan un volumen igual o mayor a 500 vehículos por hora, en al menos uno de los sentidos de circulación; vías con cruces peatonales sin semáforos, con un volumen mínimo de peatones que cruzan igual o mayor a 100 peatones por hora; tramos de vía con una pendiente mayor a 8% para asegurar que los vehículos no se aproximen a velocidad excesiva; tramos de vía con tangentes o curvas pronunciadas; vías en las que se desee regular la velocidad hasta un límite máximo de 50 kilómetros por hora; vías con un máximo 10% de vehículos con más de dos ejes; zonas escolares; zonas 30; y en accesos a predios y vías internas de predios.

102

REDUCTORES

de velocidad fueron autorizados durante el año pasado.

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