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Columnas la Laguna

NORMATIVIDAD AGROPECUARIA

AGUSTÍN CABRAL MARTELL
domingo 10 de febrero 2019, actualizada 9:37 am


El propósito es garantizar el abasto nacional de alimentos y promover la comercialización de productos en diversas entidades y al exterior.

Además que los habitantes de los lugares más rezagados de México, y con menores ingresos, obtengan alimentos de calidad nutricional y a precios accesibles.

La Seguridad Alimentaria Mexicana (Segalmex) se establece con el fin de vender y distribuir fertilizantes, semillas mejoradas y cualquier otro producto que pudiera contribuir a elevar la productividad del campo mexicano, para garantizar el abasto nacional de alimentos.

El objeto es favorecer la productividad agroalimentaria y la distribución de alimentos en beneficio de la población más rezagada del país. Establece que debe coordinar la adquisición de productos agroalimentarios a precios de garantía en favor de los productores y coordinará la importación de productos agroalimentarios en aquellos casos en los que no se cuente con abasto suficiente para su distribución; promoverá la producción, acopio, abasto, distribución, suministro, industrialización y comercialización de alimentos básicos, de leche y sus derivados. Propiciar la venta, distribución o, en su caso, importación de fertilizantes y semillas mejoradas y cualquier otro producto que pudiera contribuir a favorecer la productividad agroalimentaria.

Segalmex coordinará la adquisición en el mercado nacional y en el extranjero, de las cosechas y los productos que sean necesarios para integrar las reservas que garanticen el abasto nacional, y promover la comercialización de excedentes en diversas entidades y en el exterior. Debe procurar que la población con menores ingresos obtenga alimentos de calidad nutricional a precios accesibles; promover la industrialización de productos alimenticios que considere necesarios y apoyar a los productores nacionales adquiriendo sus productos agroalimentarios. Coordinará la adquisición de alimentos a través de precios de garantía que favorezcan a los productores mexicanos, de acuerdo con cada tipo de cosecha y perfil del beneficiario. Promoverá la creación de micro, pequeñas y medianas empresas privadas asociadas a la comercialización de productos alimenticios y apoyar las tareas de investigación científica y desarrollo tecnológico que se encuentren vinculadas con su objeto y que sean promovidas por la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader). Propiciar la venta, distribución o, en su caso, importación de fertilizantes y semillas mejoradas y cualquier otro producto que pudiera contribuir a favorecer la productividad agroalimentaria.

Ojalá que estas medidas establecidas por el gobierno federal den una respuesta a las exigencias agroalimentarias de la población ya que según las estadísticas, el Consejo Nacional de la Evaluación Política de Desarrollo Social (Coneval) en 2016 estimó la existencia de 53.4 millones de personas en situación de pobreza en el país, equivalente a 43.6 por ciento de la población total y de estas, 9.4 millones están en pobreza extrema, lo que en términos económicos limita el acceso a los alimentos necesarios para una adecuada alimentación y nutrición.

Esta falta de acceso a alimentos por casi la mitad de la población mexicana representa una consideración de gravedad, ya que aunado a las situaciones de pobreza y pobreza extrema del país, se encuentra el actual nivel del salario mínimo general diario en México de 88.36 pesos, que dificulta todavía más la cobertura de necesidades básicas alimentarias.

Ante este panorama, el Coneval establece que para medir la situación de riesgo de seguridad alimentaria de un país, además de los indicadores de disponibilidad de alimentos y desnutrición, también deben incorporarse indicadores de crecimiento económico, pobreza, salud, así como de capacidad para adquirir alimentos, ya que el acceso económico se relaciona con el precio de un alimento en particular o el precio relativo de alimentos alternativos o sustitutos, además de las restricciones presupuestarias de los consumidores.

"A lo largo de los últimos ocho años, del 2011 al 2018, el valor de la canasta básica alimentaria ha sufrido cambios importantes al alza, además de que las cifras no son las mismas para las zonas rurales que para las urbanas. La canasta rural ronda los mil 53 pesos, mientras que la urbana está en mil 492 pesos, por lo que hay un desbalance total en las posibilidades de tener acceso a alimentos sanos y nutritivos", (Carlos Labastida Villegas, coordinador del Programa Universitario de Alimentos (PUAL) de la Universidad Nacional Autónoma de México).

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