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Finanzas

CONTEXTO LAGUNERO

JUAN MANUEL GONZALEZ
lunes 28 de enero 2019, actualizada 7:39 am


Una herramienta muy poderosa que se usa con frecuencia en los negocios y en el entrenamiento ejecutivo es al análisis de 360 grados. Esta herramienta permite el acceso a las percepciones e ideas de los demás y es benéfica para cualquier persona que este en busca de una mejora general de sí misma. Esta herramienta nos ofrece una evaluación confidencial y exhaustiva de las personas de todos los niveles dentro de nuestro universo profesional y personal: nuestros jefes, nuestros subordinados, nuestros iguales. En términos de validez, esta herramienta es muy certera.

Pero existe una advertencia acerca de esta herramienta: por la naturaleza confidencial y exhaustiva del análisis, es difícil desechar los resultados e ignorarlos. Usted quizá encuentre que es más respetado y admirado que lo que usted pensaba, en algunas áreas, pero no cante victoria tan rápido, usted puede entrar en choque cuando sus debilidades se pongan también al descubierto junto con sus fortalezas. Cuando se tenga el consenso de todos acerca de su vida y acerca de las áreas en las que usted está fallando y que requiere mejorar, no habrá en donde esconderse.

Cuando usé esta herramienta por primera vez, fue en un seminario de negocios que una de las empresas mas importantes de Monterrey, ofrecía a sus gerentes y directores. Dos meses antes del seminario, se enviaron cuestionarios confidenciales a las personas que tenían puestos superiores, puestos inferiores y puestos similares dentro de la empresa, y también a personas fuera de la empresa, cuyos nombres habían sido proporcionados por cada participante. Cuando los cuestionarios estuvieron contestados, se enviaron a una organización externa para su análisis y los resultados se enviaron al seminario. Yo estaba ansioso por ver mis resultados de la evaluación. Después de todo, yo quería superarme, crecer y desarrollarme en esa empresa.

Cuando quien dirigía el seminario nos preparó para las respuestas, había un tono de advertencia en su voz. Nos explicó que la retroalimentación que íbamos a recibir tenía un excepcional grado de certeza, ya que no provenía de una sola persona, sino de muchas personas con una amplia variedad de diferentes relaciones con cada uno de nosotros. Nos advirtió que había una muy alta probabilidad de que las evaluaciones, tuvieran un alto grado de exactitud.

Nos advirtió que la retroalimentación que recibiríamos no sería tal vez como desearíamos y que incluso quizá no nos gustaría. El ambiente en el seminario se cambió abruptamente de entusiasmado, a moderado y discreto y, en muchos casos, tenso.

La persona que estaba sentada junto a mí, a quien en todo el seminario juzgué afable, nunca disminuyó ni un ápice su excelente buen humor durante las advertencias y su buen humor nunca disminuyo en todo el seminario. Pero después, conforme avanzamos leyendo nuestro análisis de 360 grados, él dio un cambio abrupto de 180 grados. Su cara se puso roja y empezó a despotricar contra sus compañeros llamándolos idiotas por sus "estúpidas" evaluaciones. Ya se imaginarán ustedes lo que decían las evaluaciones que hicieron de él.

Lo que dijeron de él, me lo comentó tratando de minimizarlo. Dijeron que era errático, volátil, inestable y muy emocional. Que tenía con frecuencia arrebatos de rabia. Yo no lo podía creer, pero esta persona estaba rechazando vehementemente las evaluaciones de su comportamiento, mostrando dicho comportamiento justo enfrente de nosotros, estaba muy ofensivo. Él simplemente no podía escuchar la verdad, ciertamente era exitoso e inteligente y yo deseaba que él releyera el reporte con apertura y tomara en cuenta lo que sus colegas opinaron de él.

Lo que yo aprendí acerca de mí mismo ese día, no fueron revelaciones escandalosas. Pero hubo una opinión que me pareció especialmente interesante y de mucha ayuda: Una buena cantidad de personas opinó que mientras yo era muy paciente y tolerante con las personas de otras empresas, decididamente no era así con las personas de mi propio equipo y con quienes eran mis iguales en la empresa. ¡Qué interesante! Tenía las herramientas y la habilidad para relacionarme bien y progresar, pero no las estaba usando con las personas de la empresa donde laboraba. Todos tenemos mucho que aprender en este análisis de 360 grados.

Esta herramienta en de mucho valor para generar retroalimentación que merece ser escuchada y tomada en cuenta, pero eso solo funciona si somos abiertos y honestos. Si no lo somos, no pasará nada, seguiremos igual.

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