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EDITORIAL

Crecer o no crecer

SERGIO SARMIENTO
miércoles 23 de enero 2019, actualizada 8:20 am


El crecimiento nunca ocurre por casualidad. Es el resultado de fuerzas que operan juntas".

— James Cash Penney

Es un momento de incertidumbre. No hay una crisis económica como la de 2008, pero el Fondo Monetario Internacional ha reducido su previsión de crecimiento para la economía mundial. La reducción no es enorme. La economía global creció 3.7 por ciento en 2018, pero para 2019 se espera una cifra de 3.5. En el caso de México, la expansión será de 2.1 por ciento, igual a la de 2018, pero bastante menor que la de 2.5 por ciento estimada previamente. Las cifras las dio a conocer este 20 de enero la directora gerente del Fondo, Christine Lagarde, en el Foro Económico Mundial.

La mayor incertidumbre está surgiendo por las políticas proteccionistas de varios gobiernos, especialmente el de Estados Unidos. La Unión Americana, que tuvo un crecimiento alto, de 2.9 por ciento, en 2018, en parte por la baja de impuestos impulsada por Donald Trump, crecerá solo 2.5 por ciento en 2019 y 1.8 por ciento en 2020. China bajará de 6.6 a 6.2 por ciento entre 2018y 2019. El menor comercio tiene costos para todos.

En muchos países hay nuevas razones de incertidumbre. El Brexit hace que el Reino Unido mantenga reducidas tasas de crecimiento, de 1.4 por ciento en 2018 y de 1.5 por ciento en 2019. Alemania bajará de 1.5 a 1.3 por ciento. Francia, que se enfrenta a la rebelión de los chalecos amarillos, se mantendrá en 1.5. Japón, a pesar de años de estímulos fiscales que han hecho de su deuda pública la más elevada del mundo, registra apenas 0.9 por ciento en 2018 y tendrá 1.1 por ciento en 2019. Mientras México se mantiene estancado, el FMI espera que Brasil, con el nuevo gobierno de Jair Bolsonaro, eleve su crecimiento de 1.3 por ciento en 2018 a 2.5 por ciento en 2019.

En su presentación de ayer en una sesión plenaria del Foro, Bolsonaro, quien hizo de Davos su primer destino internacional, dio los mensajes adecuados para el público que lo esperaba. No descalificó a las mujeres ni a ningún otro grupo, como lo ha hecho varias veces en el pasado. Habló con tono sencillo, sin la oratoria exuberante de Lula o a Dilma Rousseff, pero lo primero que dijo es que estaba "muy emocionado" de estar en Davos. Dijo que iba a convertir la cerrada economía brasileña en una de las 50 más abiertas del mundo, que iba a reducir la pesada carga fiscal del país y que iba a disminuir los trámites burocráticos. Afirmó también que Brasil es el país que "más preserva el medio ambiente", ya que menos del 9 por ciento de su tierra es agrícola y menos del 20 por ciento pecuaria. "El 30 por ciento de Brasil son selvas. Brasil debería ser un ejemplo para el mundo", afirmó. Habló de que Brasil es un "paraíso muy poco conocido" e hizo un llamado al público a visitarlo. En la sesión se anunció, de hecho, que Brasil será la sede de la próxima reunión regional del Foro.

Todo el mundo llega a Davos, por supuesto, para mandar su mejor mensaje posible a los inversionistas internacionales. México lo hizo muchas veces en el pasado, solo que en este 2019 el funcionario mexicano de mayor nivel fue la subsecretaria de comercio exterior, Luz María de la Mora, una funcionaria muy capaz pero que no pudo lograr mucha atención. No sorprende que en este 2019 Brasil vaya a aumentar su crecimiento y México vaya a quedarse estancado.

Soluciones mágicas

La sociedad sueña con soluciones mágicas, pero los problemas son complejos. Se espera que la demanda mundial de petróleo aumente este año en 1.3 millones de barriles al día. ¿Y el efecto de 5 millones de autos eléctricos? Apenas 50 mil barriles. "Pero aun si hubiera 300 millones de autos eléctricos., el impacto en las emisiones de CO2 sería de apenas 1 por ciento. Nada". Lo anterior lo señaló ayer en Davos el director de la Agencia Internacional de Energía, Fatih Birol.

Twitter: @SergioSarmiento

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