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2007: Ve la última luz Ryszard Kapuscinski, relevante periodista y escritor

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AGENCIAS
CIUDAD DE MÉXICO, miércoles 23 de enero 2019, actualizada 12:15 pm

Aunque se le considera un gran maestro, al periodista y escritor polaco Ryszard Kapuscinski le gustaba decir que simplemente era un historiador, pues para él ser periodista es estudiar la historia en el momento mismo de su desarrollo. Todo periodista es un historiador, afirmaba.

A partir de esa idea, comparó al periodista con Heródoto, un hombre curioso que se hacía muchas preguntas que lo llevaron a viajar por el mundo de su época, en busca de respuestas.

“Siempre creí que los reporteros éramos los buscadores de contextos, de las causas que explican lo que sucede. Quizá por eso los periódicos son ahora más aburridos y están perdiendo ventas en todo el mundo”, declaró en alguna ocasión el experimentado reportero, a quien se recuerda este miércoles, a doce años de su muerte, ocurrida el 23 de enero de 2007.

Tras de sí dejó gran huella, no sólo con sus libros, también de viva voz, en conferencias y talleres en los que compartió la experiencia y visión sobre la profesión que amó y que le apasionó hasta el último de sus días, en reflexiones que perduran para las nuevas generaciones de comunicadores en el mundo.

Decía, por ejemplo, que antes los periodistas formaban parte de un grupo muy reducido, al que se valoraba, luego, el mundo de los medios de comunicación cambió radicalmente y la revolución tecnológica creó una nueva clase de periodista que en Estados Unidos se llamó “media worker”.

“Los periodistas al estilo clásico son ahora una minoría. La mayoría no sabe ni escribir, en sentido profesional, claro. Este tipo de periodistas no tiene problemas éticos ni profesionales, ya no se hace preguntas.

“Antes, ser periodista era una manera de vivir, una profesión para toda la vida, una razón para vivir, una identidad. Ahora la mayoría de estos ‘media workers' cambian constantemente de trabajo; durante un tiempo hacen de periodistas, luego trabajan en otro oficio… no se identifican con su profesión”.

Entre esas reflexiones, recogidas por el sitio clasesdeperiodismo.com, también se ocupó de describir al periodista del siglo XXI, como alguien que, debido a la revolución tecnológica, limita su labor a “confirmar lo que el jefe le pide desde la redacción”.

Sobreviviente de 27 revoluciones, Kapuscinski nació el 4 de marzo de 1932, en Pinsk, ciudad que perteneció Polonia y que se caracterizó por su mezcolanza cultural, fue ahí donde transcurrió su infancia, sumergido en la pobreza.

De acuerdo con la biografía del periodista publicada en la página en Internet kapuscinski.es, a los 12 años leyó su primer libro y cinco años más tarde, al cumplir 17, debutó en la revista polaca Hoy y mañana.

En 1951 ingresó a la Universidad de Varsovia, donde estudió la licenciatura en Historia y obtuvo un master en Arte, en 1955. Posteriormente impartió clases en las Universidades de Caracas (1978) y en la Temple University de Filadelfia (1988), además fue profesor visitante en Harvard, Londres, Canberra, Bonn y la British Columbia University de Vancouver, en Canadá.

Hastiado de la censura polaca, entre los años 1959 y 1981, colaboró con diversos periódicos y revistas internacionales al mismo, tiempo que trabajó como corresponsal para la agencia de noticias Polish Press, en África, Asia y América Latina.

En este periodo también escribió para prestigiados medios, como la revista Time, The New York Times y el Frankfurter Allgemeine Zeitung.

A partir de 1962, el periodista, quien ya gozaba de prestigio, combinó sus colaboraciones periodísticas con una prolífica actividad literaria, y entabló amistad con importantes autores, entre ellos el ganador del Premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez.

Ese mismo año, Kapuscinski publicó su primer libro Bus po polsku, al que siguieron El Emperador (1978), en el que dio cuenta de la decadencia del reinado en Etiopía de Haile Selassie; El Sha (1987); Lapidarium (1990), La guerra del fútbol (1992), El imperio (1994) y Ébano (2000).

Asimismo, lanzó su libro de fotografías Desde África (2000) y sus últimos títulos Los cínicos no sirven para este oficio (2005), Los cinco sentidos del periodista (2006), El mundo de hoy (2004) y Viajes con Heródoto (2006).

Kapuscinski se convirtió en el escritor polaco más traducido y publicado en el extranjero.

Su carrera fue reconocida con su nombramiento como Doctor Honoris Causa por universidades como la de Cracovia, Gdansk, Wroclaw, Silesa, Barcelona y la Universidad Ramón Llull.

Obtuvo diversos galardones por su creación literaria, tales como el premio Alfred Jurzykowski (Nueva York, 1994), el Hansischer Goethe (Hamburgo, 1998), el Imegna (Italia, 2000), el Prix de l´Astrolabe, el J. Parandowsky del Pen Club y el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades que le fue concedido 2003.

El 23 de enero de 2007, poco antes de cumplir los 75 años de edad, el periodista murió en Varsovia, luego de ser sometido, tres días antes, a una intervención quirúrgica a causa de un cáncer.

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