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La i Laguna

Justicia para Cristina no llega

LA I LAGUNA
martes 15 de enero 2019, actualizada 8:46 am


Todos los días, "Cristina" se baña más de 20 veces; de día o de noche, a la hora que sea...

Se siente sucia.

Su madre, la observa con dolor... Sabe que son las secuelas de la violación, presumiblemente tumultuaria, de la que fue objeto hace más de dos años y de la que todavía espera que se haga justicia.

La joven, de ahora 27 años de edad, tiene discapacidad intelectual.

Su madre, "Lucía", cuenta que bastaron cinco minutos para que "Cristina" (nombre ficticio), desapareciera y sus vidas dieran un vuelco radical.

Además de la agresión sexual, la familia y la víctima se sienten agredidas por las autoridades de justicia, quienes han demostrado desinterés en el caso, las han revictimizado y no han sido capaces de encarcelar al agresor principal.

Cuenta la pesadilla

La entrevista sucede en la cocina de "Lucía", la misma en la que aquel 29 de mayo de 2016, estaba reunida la familia para la cena. Menudo, era el plato principal.

Ese día, un joven, hermano de un vecino, tocó a la puerta para invitar al padre de "Cristina", "Manuel", a tomar una cerveza, pero él se negó.

El joven insistió dos veces más, el hombre terminó su cena y salió.

Eran las ocho de la noche cuando "Manuel", su esposo, salió.

"Yo tú, pa, yo tú, pa", le decía su hija quien tiene una mentalidad de una niña de cinco años y no ha desarrollado el habla. Se fue tras él.

"Manuel" regresó y las otras dos hijas de "Lucía" se detuvieron en la tienda. Cinco minutos después, regresaron ellas, pero "Cristina", no.

"Mi niña no se le separa a nadie, aunque sea una adulta, es una niña chiquita, mi niña salió atrás de ellos. Cuando mis hijas regresaron a los cinco minutitos, yo les pregunté dónde estaba 'Cristina' y cuando vi que ninguno sabía, salí corriendo a buscarla".

Fue con su madre, con una vecina, con otra y con otra y nada.

Llamó a Seguridad Pública, quien no tardó más de seis minutos en llegar.

La cuadra completa salió buscarla, revisaban casa por casa, en lotes baldíos, en las calles.

"Yo quería encontrarla, me dieron las 10 y pensaba 'ya la mataron', ¿Cómo era posible? ¡Si mi hija no se me despegaba! La gente venía, iba, no había un alma que no se hubiera movilizado, a todos se les hacía imposible que se la hubieran llevado. Se llegaron las 11:00, las 12:00", narró "Lucía" envuelta en llanto.

A las 00:45 horas, una de las vecinas propietaria de una tienda que justo ese día no abrió por un festejo, extrañada por la movilización de la que estaba ajena, preguntó por lo sucedido.

-¿A quién buscan? ¿Pos qué pasó?

-Se llevaron a "Cristina"- le respondieron.

- Sí, pero yo le dije al que se la llevó que le íbamos a avisar a "Lucía", que la regresara, no supimos cómo fue que desapareció- dijo la vecina.

Les informó que había sido el hermano de uno de sus vecinos, el mismo que insistentemente invitó a Manuel una cerveza.

"La gente corrió para la casa del hombre. Una mujer le dijo al hermano de él, 'dame el teléfono del cuate, porque si en este momento no regresa a… lo voy a buscar y donde lo encuentre, la voy a matar'. En menos de cinco minutos, mi hija estaba tirada en el bulevar. Las vecinas mismas de ahí dijeron que la sacaron, ¿Cuántos la violaron? ¡No lo sé!", suspiró "Lucía" y volvió a romper en llanto.

"Manuel" tiró la puerta del lugar en el que había estado su hija.

Ahí encontró unas bolsas negras, una cuerda, un ladrillo y un block. La querían matar.

Como si esta terrible experiencia no hubiera sido suficiente, el trato brindado a "Cristina" en el Centro de Justicia para la Mujer, fue vergonzoso.

"Horas y horas y mija en un grito y ellos horas y horas. Yo pensaba, 'esto no está pasando', no violaron a mija, ellos violaron a toda la familia. Son dos años y le puedo decir que yo no podía dejar de llorar en el baño, delante de ella no. Ella se hizo viejita, ella se quiso cortar el pelo, se bañaba una y otra y otra vez, 'tutia ama, tutia', me decía. Iba a las Procuradurías a ver qué me decían, a ver si giraban una orden, yo sentí que debía tener una justicia y no me la hacían".

Y no le hicieron justicia. El hombre que se llevó a su hija, lo sabe. Anda libre, como si no hubiera destrozado la vida de una joven y de toda su familia.

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