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Crónica Lerdense

En el Siglo XIX, Lerdo estaba destinado a ser un polo de desarrollo

Parte de las antiguas instalaciones de lo que fue la Estación Lerdo del Ferrocarril Central Mexicano, que aún existen en Gómez Palacio.

Parte de las antiguas instalaciones de lo que fue la Estación Lerdo del Ferrocarril Central Mexicano, que aún existen en Gómez Palacio.

JOSÉ JESÚS VARGAS GARZA

Segunda parte

Durante el primer periodo de gobierno del general Porfirio Díaz (1876-1881), se presenta el progreso de las vías de comunicación en México por medio del camino sobre rieles de hierro, con lo cual la construcción del sistema ferroviario habría de significar un cambio radical en las comunicaciones, la producción y el comercio. En tal sentido dentro de las grandes políticas de comunicación del régimen porfirista tuvo el interés de convertir a la Villa Lerdo de Tejada en un Polo de Desarrollo ferroviario y económico sustentable, con motivo de la introducción del ferrocarril como modo de transporte de pasajeros y fletes de mercancías. Fue así como se otorgó a la compañía del Ferrocarril Central Mexicano, el 8 de septiembre de 1880 el recorrido de la ciudad de México hasta el Paso del Norte (Ciudad Juárez, Chih.), proyecto considerado el más importante por lo costoso y lo estratégico de su trazo. Con esta obra se inició de lleno la construcción masiva de rieles del ferrocarril en el país; y en su paso por La Laguna se estableció la Estación en la Villa Lerdo a 5 leguas de la zona urbana.

La iniciativa de Porfirio Díaz, de darle realce a la Villa Lerdo, se retomó en el periodo presidencial Manuel González (1880-1884), continuando así con la política de la construcción de los ferrocarriles se autorizó la concesión del Ferrocarril Internacional Mexicano a la compañía Southern Pacific Railroad, el 7 de febrero de 1881, proyecto que en un principio era para unir a Piedras Negras-Durango-Guaymas, sin embargo la firma Hungtington, logró suscribir el 7 de julio de 1881 con el gobierno Federal la concesión para que uniese las ciudades Porfirio Díaz (hoy Piedras Negras) con la de Durango, Dgo.; ese proyecto es programado el 6 de junio de 1882, llamándolo Ferrocarril Mazatlán-Durango-Villa Lerdo. Nuevamente en el mes de septiembre de 1883, una noticia se dio de la aprobación de otra concesión que uniría a Culiacán con Durango y terminaría en la Villa de Lerdo.

Todas esas iniciativas fueron constituyendo una circunstancia excepcional para un poblado como Villa Lerdo, que les parecería pequeño al Lic. Gómez Palacio; pero en el fondo tenía un futuro prometedor. Tal vez esto consistiría la inconformidad del Gobernador de Durango Francisco Gómez Palacio, pues eran tres líneas que llegarían a un punto central situado al norte de México, con lo cual solamente en ese tiempo la ciudad de México contaba con tantas líneas. Continuando con las obras ferroviarias del Internacional Mexicano, el 3 de febrero de 1884, se inauguró la estación en Monclova perteneciente a la línea del Internacional, que obtuvo su concesión el 7 de junio de 1881, y tenía a Ciudad Porfirio Díaz (Piedras Negras) como punto de partida y a la villa de Lerdo como estación terminal. Con ese motivo de hacer un reconocimiento del trayecto que el ferrocarril tendría, en febrero de 1887 llegaron a la Villa Lerdo personal del Ferrocarril Internacional, una cuadrilla de ingenieros al mando de Gorsuch. Los trabajos los encontraron suspendidos por falta de rieles y se esperaba la llegada de una nueva partida para el tendido a un paso de 16 kilómetros promedio a la semana. En abril de 1887 se calculaba que para fin de año la línea se enlazaría con el Ferrocarril Central con la Villa Lerdo.

Cuando todo indicaba que el Ferrocarril Internacional Mexicano llegaría a la estación Lerdo, la Rapp Sommer y Compañía vendió a la empresa ferroviaria una franja de 70 metros de ancho para el tendido de sus vías, atravesando los terrenos de la hacienda de San Antonio del Coyote, con una longitud de 22 kilómetros, llegando a los linderos de la Villa de Matamoros y por el lado opuesto hasta los límites con Durango. El trazo del proyecto original del Internacional incluía a las ciudades de Piedras Negras (Porfirio Díaz) con dirección a la Villa de Lerdo, que se enlazaría con el Ferrocarril Central Mexicano, y no a Torreón porque no existía estación alguna, pues ésta se encontraba en la municipalidad de la cabecera de la Villa de Matamoros, Coah. En La Laguna recibieron la noticia del Proyecto del Ferrocarril Internacional, con lo cual los comerciantes y empresarios de Torreón se comunicaron con Andrés Eppen, nombrándolo su vocero. Estos personajes de inmediato fraguaron para que el Ferrocarril Central construyera su estación principal en el Rancho el Torreón, y que no se conectara a la Villa Lerdo como era manejado por los ingenieros ferrocarrileros; a pesar de que originalmente la empresa del Internacional tenía proyectado llegar a la mencionada Estación Lerdo.

Mientras el Internacional Mexicano empalmaría a su línea a la del Central, situación que no se dio porque los propietarios de la Hacienda de Torreón tuvieron la idea de controlar el segundo centro ferroviario principal del país para sus negocios, donde finalmente afectó a la Villa Lerdo de Tejada del Estado de Durango. Los Empresarios ofrecieron todas las facilidades para el empalme con el Ferrocarril Central, pero a través de una estación que se construiría en lado de Coahuila, razón por la cual la Casa Rapp Sommer al participar de lleno en el proceso judicial contra el Ferrocarril Central Mexicano, no sólo pensaba apropiarse de lo que quedaba del gran latifundio del Sr. Leonardo de Zuloaga, sino más bien, tramó un plan para que el mencionado Central le recuperara la Estación que se había comprometido de acuerdo con un convenio hecho con anterioridad, la que había sido instalada en lugar de Mieleras, a la cual le pondrían el nombre de Villa Matamoros.

Para el 10 de diciembre de 1887, en un evento muy singular se fijó el último clavo y se dieron por concluidas las obras del Ferrocarril Internacional Mexicano en la región Lagunera, uniendo las vías a las del Central Mexicano colocando en el Rancho el Torreón su estación en la hoy avenida que se le conoció con el nombre Ferrocarril, entre la Juan Antonio de la Fuente y Zaragoza. Poco después en 1888 el Ferrocarril Internacional Mexicano llega a estas localidades, con lo cual hubo comunicación con otro punto importante de la frontera norte, Ciudad Porfirio Díaz (Piedras Negras) y Durango, Dgo. Con ese nuevo sistema de comunicación dio un apuntalamiento para que se aumentara el tráfico comercial y de viajeros, integrándose así en forma definitivamente al mercado nacional e internacional; lográndose de tal manera el centro del transporte, también lo fueron del abastecimiento, financiamiento y comercialización; además de la diversificación de intereses y la canalización de ganancias hacia áreas relacionadas con o derivadas de las actividades principales. Más adelante, hábilmente Andrés Eppen pensó en establecer un nuevo centro poblacional en la unión ferroviaria el 20 de enero de 1888, con el establecimiento de dos estaciones del Ferrocarril, posteriormente resultando de este desarrollo el nacimiento de la "Villa Torreón" el 24 de febrero de 1893.

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