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domingo 28 de octubre 2018, actualizada 10:32 pm


Lerdo, destruir y amenazar, forma de desgobierno

El tema versa sobre principios, orden, aplicación de valores y cumplimiento de las leyes, no sobre si estaba o no dañada la estructura emblemática con valor histórico local de la batalla de puente blanco, alusiva a la gesta revolucionaria que le dio nombre a la plaza de la Revolución.

Escasa capacidad de raciocinio demuestra quien destruye para instalar un obelisco donado. Lástima por esta buena intención, la mala decisión y la forma equivocada para instalarlo obscurecen el evento del mal logrado “obelisco de la destrucción y el autoritarismo”.

Igual o mayor incapacidad demuestra para explicar el motivo que le llevó mandar destruir la parte histórica de la plaza, destrozando incluso árboles afectando con ello la ecología.

La munícipe debe entender que Lerdo le pertenece a la ciudadanía, no es feudo de su propiedad, tratándose del patrimonio histórico de nuestra ciudad, tiene la obligación de consensuar todo acto que se realice sobre este tema.

Tratar de restar importancia por medio de la prensa a este inverosímil acto de barbarie artística e histórica, sólo demuestra su escaso conocimiento y el desprecio que tiene sobre nuestra historia y sus manifestaciones.

Los habitantes de la ciudad no podemos estar supeditados a las ocurrencias, o benevolencia del tirano en turno - tirano es quien manda y no cumple la ley-.

En nuestra democracia la Constitución y las leyes derivadas existen para defender a los particulares del gobierno, quienes lo ostentan temporalmente tienen la obligación de cumplir y hacerlas cumplir, nunca de violarlas.

Un factor crucial en la salud y adaptación del ser humano es el mantenimiento de un grado razonable de flexibilidad y entendimiento.

La observación permite saber que el poder trastorna, la objetividad nos enseña que el poder no otorga la infalibilidad menos aún la verdad universal.

Lastima y ofende la forma poco responsable que ha distinguido a la administración en su mal lograda gestión. Su destacado interés personal y familiar se encuentra polarmente opuesto al interés ciudadano, pero sobre todo a la conciencia popular y al beneficio colectivo.

En el servicio público la convicción de servir es una condición sine qua non. Por ello la administración tiene que trabajar con propósitos generosos, en proyectos provechosos para nuestro municipio lo que nos permitirá vivir con armonía en un Lerdo próspero.

Georgina Solorio de Olazábal

Lerdo Próspero, A.C.

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