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Nosotros

Inundaciones en la Comarca Lagunera (segunda parte)

SIGLOS DE HISTORIA

ALEJANDRO AHUMADA RODRÍGUEZ
TORREÓN, COAH, domingo 23 de septiembre 2018, actualizada 10:13 am

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1903. Otra gran inundación

Cada año, la corriente del Nazas traía la duda de saber si sería suficiente la cantidad que llegaría a los campos para su siembra o que fueran éstas en demasía y provocaran tragedias y perjuicios. El crecimiento de La Laguna en todos los ámbitos hizo que el sector agrícola incrementara en su superficie de siembra, ampliando la infraestructura hidráulica en sus canales y pequeñas presas, haciendo igualmente necesaria la creación de presas con mayor tamaño para tratar de lograr una mejor distribución del agua. En este año de 1903, apenas en abril, se daba la noticia sobre el encargo a Federico Wulff del remiendo a la presa del Cuije dañada por el paso de fuertes corrientes en el Río Nazas en el año anterior. La temporada de lluvia de ese año era esperada con ganas deseando que fuera la suficiente para así lograr buenas cosechas, en especial por el algodón, que presentaba un excelente precio internacional. El Nazas, como todos los años, cruzaba la región con los inicios de las lluvias en la serranía de Durango, el clima en la Comarca no avizoraba grandes lluvias que pudieran provocar problemas, sin embargo, todo cambió súbitamente. No hubo tiempo para noticias o avisos escritos, las noticias llegaron después de lo sucedido y a continuación transcribo lo que se leyó en la prensa nacional, después de algunos días.

DIARIO DEL HOGAR, OCTUBRE 11 DE 1903, CIUDAD LERDO PRÓXIMA DESAPARECER

Del lado del norte tomamos algunos datos sobre la última inundación ocurrida en Ciudad Lerdo, a causa de haberse desbordado el Nazas. El 28 del próximo pasado septiembre el jefe político de Mapimí, recibió el siguiente mensaje de su colega del partido del Nazas: " río fuera de casa, viniendo más agua que el 94". La noticia era por demás alarmante, pues llevando el Nazas mayor cantidad de agua del año citado, la ciudad de Lerdo se encontraba en inminente peligro de sufrir una nueva inundación.

El Imparcial, 4 de octubre de 1903

LAS GRANDES CATÁSTROFES

UNA AVENIDA DEL NAZAS - TRES POBLACIONES AMENAZADAS - ALGODONALES DESTRUIDOS - PERDIDAS INMENSAS -ALARMA GENERAL

A las ocho de la mañana del martes 29 de setiembre de 1903, la gente se agolpaba a los bordes del Río Nazas, que arrastraba una corriente impetuosa y que por momentos iba creciendo, amenazando desbordarse, lo que no tardó en suceder.

EN GÓMEZ PALACIO

Cuando el agua rebasó las riberas ya había destruido los puentes de Arcinas, Santa Cruz y Sacramento y una de las casetas de la presa de Calabazas, de manera que en su corriente arrastraba gran cantidad de piedras, materiales, árboles y una gran cantidad de frutos, especialmente calabazas y sandías, que son los productos de la región.

Inmediatamente, los vecinos de Gómez Palacio, comenzaron a hacer algunos trabajos para escapar de la inundación, que era de tal manera formidable que en pocos momentos el agua corrió hasta más de medio camino entre esta población y la de Torreón. De manera que los dos quedaron incomunicados por la impetuosa avenida del Nazas sobre el que seguramente se había descargado en las montañas donde tiene su origen, una o varias trombas que eran las que habían producido aquel aumento en el caudal de las aguas, pues que de otra manera no se explica la enorme cantidad de líquido que ha puesto e intransitables los caminos inundando las sementeras (lugares de siembra) y causando desperfectos por valor de algunos cientos de miles de pesos. Los puentes del camino carretero fueron destruidos, pero en cambio, la inundación dio lugar a que la curiosidad se despertaba entre los vecinos de manera que los carros eléctricos conducían una infinidad de gente desocupada que iba a divertirse, no sin peligro, contemplando el imponente aspecto que presentaba el río crecido.

CIUDAD LERDO INUNDADA

En la ciudad de Lerdo, reinaba verdadero pánico, pues el río había penetrado a los suburbios de la población y derribó en los primeros momentos algunas casas humildes de adobe, dejando sin hogar a varias familias. La gente del pueblo fue la que más se atemorizó en esta población, de manera que muchos de ellos huyeron hasta los cerros de San Isidro, que queda fuera de la población y más allá del panteón municipal. Más tarde, la inundación creció de punto, pues los bordes del río comenzaron a desmoronarse y entonces el pánico fue tan general, que muchas familias, imitando a la gente del pueblo, se pusieron también en fuga yendo a refugiarse a la villa de Gómez Palacio.

UN MATRIMONIO EN APRIETOS

Se tienen noticias que muchas familias han estado a punto de perecer y que auxiliarlas se hacía difícil por la impetuosidad de la corriente. Un matrimonio se encontró de pronto con su casa rodeada completamente por el agua y entonces el marido no encontró manera de salvar a su esposa que la de subirla sobre su caballo y quedarse él con el agua más arriba de la cintura, aguantando el empuje del agua que poco a poco iba subiendo de nivel amenazando tragarse al grupo. Muchas personas pretendieron acercarse al afligido matrimonio a nado, pero ninguno pudo conseguirlo. A toda prisa se construyeron algunas balsas de madera para acudir en auxilio de las gentes que se encontraban en peligro y ya se logró salvar a muchas de una muerte cierta.

OTRAS INUNDACIONES

Los vecinos más antiguos del lugar no recuerdan haber visto o no tener noticias de otra inundación semejante, pues que, aunque la del año noventa y siete fue muy grande, no llegó con mucho a igualar a la presente que se tenía fuera mayor, pues se esperaba otro golpe de agua para el mediodía.

LOS VECINOS DE TORREÓN

La alarma no fue menor en Torreón donde hay muchos tajos de río, especialmente el llamado de Cobián (actualmente, Canal de la Perla) que atraviesa la villa pasando por la plaza principal. Nuestro corresponsal de Lerdo no habla más de Torreón diciendo que como estaba incomunicado con Torreón no se tenía más noticias.

EN LAS RANCHERÍAS

A medio día se comenzaron a recibir alarmantes noticias de las rancherías ribereñas del desbordado río. Las primeras noticias se recibieron del rancho de San Juan, donde la corriente había destruido por completo las casas, obligando a sus habitantes a ir a refugiarse en los cerros, destruyendo el agua también por completo toda la siembra de algodón, de manera que la pérdida fue muy considerable para los agricultores y han ocurrido algunas desgracias personales. En el rancho llamado Raymundo, se encontró una familia entera que se había guarnecido en la mitad de un islote en el centro de río y como a quinientas leguas de la villa, haciéndose desesperados esfuerzos por salvarla. Una carreta cargada de pacas de algodón que salió de Lerdo para Gómez Palacio fue alcanzada por la corriente a la altura del rancho de San Juan y arrebatada como si fuera una pluma. La gente que desde la orilla contemplaba el aspecto terrible del río vio pasar a tres personas ahogadas y a dos hombres que hacían desesperados esfuerzos por mantenerse a fuerza del brazo sobre la impetuosa corriente, pidiendo a gritos que se le prestara un auxilio que se hacía imposible. El tajo de San Antonio que pasa a espaldas de la fábrica de la Amistad, comenzó a desbordarse y su puente fue destruido.

LABORES DESTRUIDAS

Después de la una, se recibieron noticias de que habían sido arrastradas y totalmente destruidas las labores de La Loma, San Juan de Castro y la de Avilés. Esta inundación se debió a que los tajos fueron arrastrados y se unieron con el de Santa Cruz, inundando no sólo las labores citadas, sino muchas otras. En el rancho Cuba Libre de la propiedad de Don Pedro Badillo, fue destruido completamente y el agua puso en peligro también de ser destruida la planta de la Compañía Industrial Ladrillera e inundó por completo al rancho las Leocadias.

LAS AUTORIDADES DE CIUDAD LERDO

A las dos de la tarde, se hizo una visita al barrio que en la Ciudad Lerdo llevaba el nombre de San Fernando, las autoridades pudieron ver muchas desgracias personales en este lugar, pero nada de cierto se pudo averiguar por qué los habitantes supervivientes se habían puesto en fuga fuera de sus hogares. Las autoridades trabajaron todo cuanto fue posible para contener la corriente y centenares de hombres al mando de ellas, estuvieron levantando a toda prisa los bordos en los puntos que parecían más débiles, reforzándolos con cortinas de tierra. La medida dio un resultado magnífico, pues el agua no llegó a entrar a la población gracias al refuerzo que se le dio a las compuertas del tajo de San Fernando.

MÁS DESTROZOS

Desde la calle principal se veía el agua que había inundado la parte baja de la población y que además del de Lavín procedía del desbordamiento de los tajos Arcinas, Sacramento y Santa Cruz, llegando el agua hasta dos cuadras más allá del mercado y por el lado de la Fábrica de Diamante. El agua inundó hasta más allá de un kilómetro de la referida fábrica. Los tajitos del "Perímetro" también se desbordaron, inundando por completo la vía de los ferrocarriles eléctricos, en donde causaron serios desperfectos, de manera que el tráfico entre Gómez Palacio y Lerdo quedó interrumpido completamente desde las dos de la tarde.

Varios puntos de la compañía del Ferrocarril Central fueron igualmente destruidos, quedando solamente en pie, pero en condiciones peligrosísimas, los grandes puentes de esa compañía que están minados en sus cimientos y a la simple vista se puede notar los desperfectos que han sufrido.

EL CERRO DE TRINCHERAS

A las cuatro de la tarde, el cerro de trincheras estaba completamente cubierto de gente, que se preparaba a vivaquear (acampar de noche al aire libre) en este sitio, donde se consideraba segura por la altura que alcanza este cerro. Tiendecillas de campaña, fondas con lonas o petates fueron construidas a toda prisa para resguardar a las familias, muchas de las cuales había ya visto o derribar a sus casas. La alarma fue disminuyendo por la tarde cuando a las siete dispusieron las autoridades que se rompiera los dos grandes bordos que habían construido las empresas del Central y de los trenes eléctricos, a fin de que pudieran por esas compuertas salir las aguas que inundaban los suburbios de la ciudad de Gómez Palacio y que efectivamente se precipitaron impetuosamente sobre la llanura en una cantidad difícil de calcular.

CHINOS DENTRO DEL AGUA

Además de los desperfectos de que ya hemos dado cuenta, debemos contar el que sufrieron algunas huertas fincas y establos que habían levantado o cultivado unos asiáticos precisamente en el sitio que el agua invadió con más ímpetu. Al desbordarse el tajo, la huerta fue inundada completamente y los chinos se salvaron milagrosamente de una muerte que se consideró como inevitable. La huelga invadida era de tal magnitud, que sola surtía de verduras a toda la ciudad, que ahora van a padecer de estos productos por algunos días, pues la huerta quedó totalmente arrasada y las plantas han sido arrastradas por el agua a distancias enormes.

UNA NOCHE ESPANTOSA

La fatiga de los vecinos y autoridades durante todo el día no cesó con la llegada de la noche, pues quien a las nueve de ella la corriente aunque decrecía lentamente era siempre impetuosa y amenazadora y el agua que salía por los cortes que habían mandado hacer las autoridades seguía entrando por los tajos arrasados que ya mencionamos. A las nueve, la autoridad política de Gómez Palacio recibió aviso telegráfico de Nazas que el río comenzaba bajar notablemente, ya al saberse esta noticia comenzó a renacer la confianza de que el peligro había desaparecido. Hasta esas horas, la población que más había sufrido era la de Lerdo, pues se había derrumbado tres o cuatro cuadras completas de calles y estaban destruidos grandes números de huertas y siembras que se encontraban en las afueras de la población.

CON TREINTA HORAS DE ANTICIPACIÓN

Esta avenida que repetimos, en la más formidable que se ha registrado en esos lugares, fue anunciada con más de treinta horas de anticipación, de manera que podían tomar algunas medidas que después resultaron insuficientes. Comenzó como a las dos de la madrugada y a las ocho de la mañana había llegado su máximum. Son incalculables los perjuicios que ha causado, más que los que dejamos sentados en estas líneas y son de algunas noticias que con dificultades se habían recibido en Gómez Palacio. Las haciendas algodoneras sufren pérdidas grandísimas. Por más que no puedo desde luego valuarse el monto de esas pérdidas, se calcula que son de más de trescientos mil pesos sin tener en cuenta el valor de las propiedades destruidas y de los objetos que el agua arrastró de los campos y habitaciones.

NO HAY MAL QUE POR BIEN NO VENGA

Ahora cabe mencionar este adagio, pues que sí es cierto que la inundación ha causado terribles perjuicios, también lo es que los terrenos han quedado perfectamente preparados para la siembra, pues hay mucho que nunca habían sido regados, de manera que la cosecha del año próximo será espléndida y bastará para resarcir con creces a los agricultores de las pérdidas que ahora han sufrido, con más razón si, como es de esperarse el precio del algodón sigue subiendo, pues actualmente allegadas en tan alto que gracias a eso, hasta la fecha, habían podido los agricultores hacer frente a la escasez de agua que al principio de la temporada mucho perjuicio causó en las sementeras. Los más favorecidos serán seguramente los de los ranchos abajeños, particularmente los de San Pedro, que forma la cuenca más rica de los terrenos.


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