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EDITORIAL

¿Frenará AMLO sus impulsos?

Actitudes

JOSÉ SANTIAGO HEALY
viernes 24 de agosto 2018, actualizada 9:02 am


A pesar de los disparates que frecuentemente expresa el presidente electo Andrés Manuel López Obrador y buena parte de sus colaboradores, pareciera que una buena parte de los ciudadanos de México están felices y encantados por la llegada de un nuevo partido a la Presidencia de la República luego de los gobiernos recientes del PRI y el PAN.

Nos decía un sagaz analista que es tanta la satisfacción de los votantes que decidieron por Morena -más del 50 por ciento a nivel nacional- que están dispuestos a perdonar no uno sino dos, tres o hasta más errores del nuevo Tlatoani azteca.

Y no es para menos, los mexicanos están hartos de los gobiernos corruptos, desastrosos e ineficientes de los años recientes y no solo a nivel nacional sino también en los estados y municipios del país.

Muy pocos gobernantes se salvan de salir reprobados por la ciudadanía. Fox decepcionó porque no cumplió con las expectativas planteadas, pero además ni siquiera pudo desmantelar las anquilosadas redes del poder y la corrupción.

Calderón tuvo mejor actuación a su antecesor, pero tampoco logró llegar lejos y para colmo se le complicó el combate al narcotráfico que terminó en una lucha campal en todo el país.

De Peña conocemos bien sus fracasos, desde la creciente inseguridad y la galopante corrupción, hasta la complacencia en el surgimiento de poderosos cotos de poder tanto de grupos políticos como del crimen organizado en distintas regiones de la República Mexicana.

Podemos decir que México ya no está dividido por estados donde cada gobernador manda y controla. Hoy en día son regiones que son dominadas políticamente por grupos locales pero maniatados por las mafias del narcotráfico y de la alta delincuencia.

López Obrador llegará al poder porque los ciudadanos se enfadaron -luego de 18 años- de escuchar las mismas promesas, de ver las mismas caras y de escuchar las mismas excusas además de sufrir los excesos y abusos de quienes han dirigido al país.

El PRI, el PAN y el PRD fueron la misma gata, pero revolcada. De otra manera no se explica que Fox apoyara al PRI en las últimas dos elecciones, que el PAN se aliara con el PRD y que surgieran tantos gobernadores ladrones, principalmente priistas, aunque también el PAN y el PRD tuvieron los suyos.

Ahora llega López Obrador en medio de gigantescas esperanzas lo que le permite prometer y prometer, además de anunciar proyectos espectaculares que necesitarán recursos cuantiosos cuando las finanzas de México están más que raquíticas.

El desencanto llegará a los mexicanos tarde que temprano, al menos que el futuro gobierno recapacite y una vez en funciones ponga freno a los planes faraónicos que ha lanzado con tan evidente irresponsabilidad.

El tren maya, la descentralización de las secretarías federales, los programas de ayudas a jóvenes y ancianos, la creación de delegados federales y regionales, son solo algunos de los tantos proyectos de AMLO que no cuentan con una sólida planeación financiera.

Sin embargo, debemos reconocer que el poder de difusión y propaganda del nuevo gobierno será tan extenso que bien podremos vivir dos o tres años engañados como ya sucedió en los tiempos del populismo de Luis Echeverría y José López Portillo.

Los mexicanos en general, y en especial los líderes de la sociedad civil, deberán vigilar y seguir escrupulosamente las acciones del próximo régimen para denunciar en su momento los errores, excesos y manipulaciones.

Lamentablemente no habrá contrapeso en los partidos de oposición que serán meras comparsas del poder, con suerte surgirán opositores con escasa fuerza. Incluso buena parte de los medios de comunicación capitalinos quedarán sujetos al control oficial como fue la costumbre en tiempos de la hegemonía priísta que semeja mucho a la que Morena desea implantar.

Tiempo al tiempo.

 

NOTICIA FINAL…

Mala semana para el presidente Donald Trump: su ex abogado Michael Cohen fue declarado culpable por violar los financiamientos de campaña y por comprar el silencio de dos ex supuestas amantes del mandatario, situación que podría implicar a Trump en un delito. También su ex jefe de campaña, Paul Manafort, resultó culpable por delitos financieros en el caso relacionado con la presunta injerencia de Rusia en las elecciones. La pregunta es: ¿por qué tantos delincuentes en el entorno del presidente norteamericano?

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