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Al Larguero

GAMPER

ALEJANDRO TOVAR
martes 14 de agosto 2018, actualizada 9:09 am


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Muchos personajes de la ficción están tomados de la vida real, porque el pensamiento no es más que un relámpago entre dos largas noches, pero este relámpago lo es todo. Como la vida del genial Hans Max Gamper (1877-1930), nacido en Suiza, jugador del Fussballclub Basilea, que se instaló en Cataluña y se enriqueció en negocios de finanzas pero que fundó el FC Barcelona en 1899, para luego ser su goleador desde ese tiempo hasta 1904, marcando 119 veces.

Se cuentan varias historias de la casaca. Unos comentan que Gamper quiso los colores de su Basilea, gualda y azul; otros, porque son los tonos de los techos de su tierra materna y otros más que eran los únicos pinceles que tenía el artista encargado. Joven y sabiendo que el carácter es el árbitro de su fortuna, hasta cambió su nombre por algo más catalán, varió a Joan Gamper.

Como presidente del 'Barsa' y mire que lo fue cinco ocasiones, enfrentó la soberbia y arrogancia de Ricardo Zamora, arquero maravilla a quien apodaron "El Divino", que fue el primer jugador profesional en tener un auto descapotable. No soportado por Gamper, Zamora se marchó al Espanyol y posteriormente, al Real Madrid pero no obtuvo del Barsa la alta ficha solicitada.

Gamper lo fue todo en el Barcelona como igual ese equipo lo fue todo para él. Jamás llegó a imaginar que había fomentado un club mayúsculo que al paso de los años se convertiría en un gigante del futbol mundial. El marcó la ruta, haciéndolo como sus negocios, brillante e icónico, hasta que sintiéndose más catalán que los propios, se inclinó por la tendencia regional en la dictadura de Primo de Rivera, que sin miramientos lo expulsó de España. Se fue al exilio.

Eso derribó su ánimo, su salud y sus empresas. Cuando volvió al país, recién el crack financiero de Wall Street de 1929 que golpeó al mundo entero había sacudido a España y quedó en la ruina, le habían prohibido regresar al Barsa y prefirió darse un tiro el 30 de julio de 1930 en la ciudad que amó. Una verdadera multitud le dio un inolvidable adiós. Se había ido el forjador de sueños.

Detestado por el franquismo, éste impidió que el Camp Nou llevara su nombre cuando abrió en 1957, un estadio para 120 mil espectadores, que con modificaciones posteriores (se eliminaron las tribunas de pié) quedó, a partir de 1982 en cien mil. Su nombre oficial es Estadio de FC Barcelona y eso de campo nuevo es en catalán para sustituir al que Kubala y su máquna dejaron chico, el viejo y hermoso Les Corts, donde el húngaro brillaba con Basora, César, Moreno, Manchón y Ramallets.

Desde 1966 el Barsa homenajea a su fundador con el trofeo que lleva su nombre, un hermoso artefacto en plata y mármol con detalles en oro. Esta vez lo competirá con Boca Juniors y quedará en el recuerdo eterno Joan Gamper y la hilera interminable de ídolos que fueron tantos desde él mismo con astros como Cruyff, Ronaldo, Iniesta, Messi, Maradona, Xavi, Kubala, Koscis, Quini, Pereda, Bosch, Samitier, Zamora, Platko, Liniker, Romario, Zegarra, Zaldúa...

Es una pena que Aretha Franklin (76) ya se ande despidiendo de este mundo, porque al marco maravilloso del aniversario de Gamper, con el significado de su obra y la magnitud del protagonismo azulgrana en el mundo, no pueda exhibir la Reina del Soul un poco de su arte singular que enmarcaría el significado de una historia hilvanada de una ilusión de futbol.

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