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EDITORIAL

Verdades y rumores

EL AGENTE 007
miércoles 04 de julio 2018, actualizada 8:16 am

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Aunque uno de los principales derrotados en la elección del pasado 1 de julio en Coahuila es el priismo moreirista, no todo está perdido para la cabeza de dicho grupo. Y es que el resultado, inesperado debido a lo abrumador del triunfo de los candidatos de Morena producto del efecto AMLO, representó para el PRI del exgober Rubén Moreira, quien todavía decidió varias candidaturas, un duro golpe ya que los tricolores no sólo volvieron a quedar en segundo lugar en la votación del Senado, sino que perdieron cinco de los siete distritos de diputados federales y se quedaron sólo con 18 ayuntamientos, es decir, menos de la mitad, e incluso perdieron bastiones importantes como Piedras Negras, algo inusitado en las contiendas electorales. Todo esto da la percepción de que la maquinaria tricolor ya no es suficiente para sacar adelante los comicios y que la fuga de votos hacia Morena fue considerable.

A pesar de ello, dicen los que saben que don Rubén alcanzará una curul en la cámara baja por la vía plurinominal, con lo que podrá mantenerse vigente en la grilla por lo menos tres años más. Por el contrario, quien no logrará colarse a una pluri del Senado es la exprimera dama coahuilense, Carolina Viggiano, por lo que será una de las afectadas por el naufragio priista. Pero el resultado del domingo también le pega al emergente priismo riquelmista, ya que el retroceso en La Laguna para el tricolor continúa. Matamoros, Madero y San Pedro han dejado de ser priistas para ser morenistas los dos primeros y panista el tercero, además de que en Torreón la merma de votos fue aún mayor para el PRI en esta elección que en la de 2017. Pero también perdieron un distrito que hacían ganado, el 06 (antes 05), en donde Miguel Mery no pudo una vez más salir avante e hila su segunda derrota consecutiva, luego de su intento fallido por conquistar la alcaldía torreonense.

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Otro de los grandes perdedores de la jornada electoral en Coahuila es el panista Guillermo Anaya, quien suspiraba por regresar al Senado tras su derrota en los comicios por la gubernatura en 2017, que jura y perjura que él ganó pero que le arrebataron a la malagueña. Don Memo y su compañera de fórmula, Esther Quintana, no sólo no lograron sumar los votos suficientes para alcanzar la mayoría y así entrar los dos a la cámara alta, sino que se fueron hasta el tercer lugar, detrás de la coalición del PRI, que pudo por lo menos colocar a Verónica Martínez como primera minoría. La caída de Anaya no es un asunto menor, ya que representa su tercera elección perdida, tras los dos intentos fallidos de alcanzar la gubernatura. Pero lo más importante es que han comenzado a surgir voces dentro del PAN que apuntan a que es necesario ya un relevo en el grupo que ha controlado el partido en esta provincia prácticamente desde que los Moreira asumieron el poder. Incluso se habla de que ya se está configurando lo que será la gran disputa por el control del instituto político y que, por cierto, quedará entre laguneros, ya que los cuadros de Saltillo están de capa caída tras la derrota del domingo, en la que la Urbe de Adobe emergió como el principal bastión del PRI en el estado. Nuestros subagentes disfrazados de matracas blanquiazules nos dicen que serán Luis Fernando Salazar, virtual diputado federal electo, y Marcelo Torres, diputado local con licencia, los que buscarán hacerse de las riendas del panismo coahuilense con la idea de iniciar una reestructuración que les permita encarar primero las elecciones locales y federales intermedias y luego la contienda por la gubernatura. A propósito de esta última, hay voces que dicen que tras su triunfo holgado con el cual logró la reelección en la alcaldía, Jorge Zermeño no se descarta para pelear por segunda vez la Silla Máxima de la provincia.

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En donde dicen que ha iniciado una lucha intestina es en el PRI de Francisco I. Madero luego del estrepitoso fracaso en la contienda por la alcaldía. Y es que Bibi Delgado, exesposa del exalcalde David Flores Lavenant, vio frustrado su sueño de sentarse en la silla de la alcaldía por el arrastre del efecto López Obrador, que llevó a Jonathan Ávalos al triunfo. Al confirmarse el resultado, comenzó el reparto de culpas entre el alcalde priista Modesto Alcalá y don David que ha derivado en un pleito que, según los subagentes de aquellas tierras, terminará en una limpia de toda persona vinculada a Flores en la Presidencia Municipal. Y es que dicen que don Modesto, en los seis meses que le quedan de administración, quiere pintar su raya con la pasada administración y todo lo que huela a “lavenantismo”, aunque dicen que hubo gente que dese dentro del ayuntamiento operó a favor de Ávalos. Como quiera que sea, las cosas se vienen duras para don David, cercano al gober Miguel Riquelme, ya que a él se le pude achacar buena parte de la responsabilidad de la debacle del PRI en La Laguna, puesto que fungía como coordinador regional del partido. Además, el exmunícipe se quedará sin la posibilidad de entrar a la Cámara de Diputados federal porque el candidato del cual era suplente, Ricardo Aguirre, se quedó a dos puntos de ganar la diputación federal.

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También en San Pedro la cosa está que arde en el tricolor. Nuestros subagentes sampetrinos nos reportan que hay gran alboroto en el partido oficialista porque detectaron que la estructura del exalcalde Juan González estuvo operando a favor de la candidata del PAN, Patricia Grado, quien fue la que al final obtuvo el triunfo en las urnas. Dicen que el origen de este cambio de cachucha tiene que ver con la rivalidad que don Juan mantiene con el también exalcalde Jorge Abdalá, quien se sumó al proyecto de reelección de la alcaldesa Ana Isabel Durán, cosa que para nada gustó a González. Don Juan habría ordenado el cambio de pichada incluso luego de haberse sentado a un lado de Miguel Ángel Osorio Chong, operador del excandidato tricolor José Antonio Meade, cuando visitó el municipio de San Pedro en plena campaña. El asunto se pone más interesante con la especie que circula de que también la gente del expriista Javier Guerrero, ahora operador de Morena en la región, habría trabajado para doña Patricia. Específicamente los subagentes señalan a Armando Guerrero, excoodinador estatal del programa clientelar -perdón, social- Prospera, y sobrino de don Javier, como quien habría dado el empujón definitivo para que Grado llegara a la alcaldía.

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Y del otro lado del Nazas, luego de la estrepitosa derrota del PRI en la provincia duranguense, el ambiente político está muy revuelto y lleno de incertidumbre puesto que los del tricolor no se esperaban que el efecto AMLO fuera a arrasar con todas sus ilusiones y expectativas. La sorpresa fue mayor en el caso de las diputaciones locales, pues particularmente en los tres distritos que corresponden a Gómez Palacio, Sergio Uribe, Myrna Soto y Pedro Luna se sentían muy seguros de ganar bajo el arropo de la alcaldesa Leticia Herrera y sin una gran competencia, como estuvieron acostumbrados los priistas por décadas pues. Sin embargo, los morenistas Pablo César Aguilar (expriista), Elia Tovar y Ramón Román se vieron favorecidos por la votación en cascada sin siquiera hacer campaña. En el caso de la diputación federal por el distrito 02, a pesar de no contar con grandes activos, Marina Vitela resultó agraciada con las preferencias electorales, por encima de otros vinculados al herrerismo, Augusto Ávalos, de la coalición del PAN y la priista Anavel Fernández, quien apenas logró un tercer lugar; en este caso ya se preveía una derrota del tricolor aunque no tan marcada. En la senaduría, la fórmula encabezada por la exalcaldesa de Gómez Palacio, Rocío Rebollo, rival de la actual alcaldesa Leticia Herrera, se fue hasta el tercer sitio de la votación, por lo que quedará fuera de la cámara, también víctima del huracán Morena. Dicen los subagentes que estos resultados evidencian la operación política de los exgobers Jorge Herrera Caldera e Ismael Hernández Deras a favor de Morena en Durango, de ahí que se especula sobre el porqué la única diputación local priista haya sido ganada por Gabriela Hernández, hija del exmandatario. Hasta ahora, Leticia Herrera no ha emitido una postura sobre el resultado electoral, aunque algunos recuerdan lo que dijo en una reunión privada que se efectuó hace algunas semanas, en el sentido de que de ganar “ya sabes quién” se iría de la región con todo y empresas.

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