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EDITORIAL

El financiamiento del servicio médico a los maestros

JUAN ANTONIO GARCÍA VILLA
jueves 28 de junio 2018, actualizada 8:34 am


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El Servicio Médico para los Trabajadores de la Educación de Coahuila (SerMedTE) es "un organismo público descentralizado con personalidad jurídica y patrimonio propios", creado por ley del Congreso local. Este ordenamiento pone literalmente en manos de la Sección 38 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), el control absoluto y el manejo prácticamente a su antojo de esa institución de seguridad social.

Para la prestación de servicios médicos a los maestros tanto de los agremiados en la mencionada Sección 38 del SNTE como de quienes laboran al servicio de las Universidades Autónomas de Coahuila y la de Agricultura Antonio Narro, el SerMedTE recibe ingresos por el equivalente al 16.25 por ciento del total que mensualmente percibe cada uno de los trabajadores derechohabientes: 13.25 aportado por el lado patronal y el otro 3 por ciento como contribución del propio trabajador.

¿Es poco o es mucho ese 16.25 por ciento del total de la nómina magisterial para sufragar los gastos que implica el servicio médico que se presta a los maestros? Para tener una mejor idea al respecto, se hacen a continuación las comparaciones pertinentes con las dos principales instituciones de seguridad social en el país, que son el IMSS y el ISSSTE.

Empecemos por el ISSSTE. Su vigente ley establece en el art. 42 que el seguro de salud para el personal en activo que integra la burocracia federal, incluidos sus beneficiarios, se financiará con el 10.125 por ciento de su sueldo base, como sigue: 7.375 aportado por las dependencias donde laboran y 2.75 por ciento del propio trabajador. En el caso de los pensionados el porcentaje del sueldo básico asciende apenas al 1.345 por ciento, integrado así: 0.72 aportado por las dependencias y 0.625 por ciento por el pensionado.

Por lo que hace a la ley del IMSS, ésta dispone en su art. 106 que para financiar el seguro de enfermedades y maternidad el patrón pagará mensualmente, por cada uno de sus trabajadores, una cuota diaria equivalente al 13.9 por ciento de un salario mínimo general diario para el DF.

Ahora bien, cuando el trabajador perciba un salario base de cotización superior a tres veces el salario mínimo general para el DF, se aportará entonces un 8 por ciento de la diferencia entre el salario base de cotización y el equivalente a tres veces el salario mínimo general para el DF, así: el 6 por ciento a cargo del patrón y el otro 2 por ciento lo pagará el trabajador.

Cabe precisar aquí que tanto en el caso de los asegurados por el ISSSTE como de quienes lo son por el IMSS, el Gobierno federal cubre una "cuota social" diaria por cada trabajador, equivalente también al 13.9 por ciento de un salario mínimo general vigente, actualizado en el tiempo en términos del índice nacional de precios al consumidor, es decir, de la inflación.

De lo arriba expuesto se advierte claramente que el seguro de enfermedades y maternidad en ambos regímenes federales de seguridad social, IMSS e ISSSTE, cuando mucho anda en alrededor del 10 por ciento de la percepción total del trabajador, es decir, muy por debajo del 16.25 por ciento previsto para el financiamiento del servicio médico de los trabajadores de la educación en Coahuila.

¿Significa la anterior disparidad en los porcentajes de financiamiento, entre 16 y 10 por ciento del salario de los asegurados, que el servicio médico que reciben los maestros coahuilenses es muy superior, notoriamente mejor al que se proporciona a los afiliados al IMSS y al ISSSTE? Todo parece indicar que no, y a ello obedece la gran irritación que se observa entre el magisterio estatal.

¿A qué obedece lo anterior? A la desastrosa administración, por decir lo menos, que ha tenido el SerMedTE, como lo veremos en el siguiente artículo.

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