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Siglo Nuevo

Amargo sabor

MARCELA PÁMANES
jueves 28 de junio 2018, actualizada 1:17 pm

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Bourdain, un cocinero, tuvo la capacidad para relacionar su quehacer con los fenómenos sociológicos y psicológicos de la existencia humana. Tenía algo de filósofo.

Él nunca lo supo. No creo que le hubiera interesado gran cosa saberlo. Lo perseguía incesantemente, lo buscaba con ganas. Lo admiré por su sinceridad, porque reconocía sus debilidades humanas, por su desfachatez, su garbo. Sus ojos iban aquí y allá tratando de verlo todo, de probarlo todo, aunque sólo fuera una vez.

En la etapa de mi vida en que lo conocí la cocina me interesaba especialmente, me volví una consumidora obsesiva de programas, portales, libros. Sí, sé de cocina, en teoría.

Había algo en él que era cautivador, tenía una sensibilidad peculiar y no la ocultaba, quedaba patente en sus crónicas gastronómicas: los niños pobres, la discriminación, el agua sucia con la que cocinan muchos pueblos. Lo mejor de su vida era su hija.

La muerte de Anthony Bourdain me duele. Debe ser que lo invite a formar parte de mi vida. “Viajé con el” a Nueva York, a Vietnam, a Corea, a Europa y África. Me encantó el respeto que tenía por la comida mexicana, le entró con alegría a los tacos, al chile, al mole, entendía lo que la cocina decía de los pueblos. Bourdain, un cocinero, tuvo la capacidad para relacionar su quehacer con los fenómenos sociológicos y psicológicos de la existencia humana. Tenía algo de filósofo.

Muere, y no de causas naturales, se suicida, se ahorca en un lujoso cuarto de hotel en Francia. Eso me conduce a hacer supuestos, de los que solemos conjeturar sobre la vida de los demás: seguro estaba deprimido, tal vez la soledad en compañía fue demasiada, ¿y si el pasado de adicciones hizo de las suyas?, quizá resolvió que ya no había nada nuevo por degustar, por saborear, no hay que descartar un diagnóstico fatídico, o una bipolaridad libre de medicamentos. Tal vez, simplemente, decidió que era un buen momento para morir. Nunca lo sabremos.

Otros dos suicidios de gente notable fueron incluidos por estos días en las notas periodísticas: la diseñadora Kate Spade tomó el mismo camino. En Argentina, la hermana de la reina Máxima de Holanda también se fue por decisión propia. Al escribir ésta frase no puedo menos que pensar en cuánta capacidad de decisión poseían en esos fatídicos momentos.

El suicidio está entre las tres primeras causas de muerte evitable a nivel mundial para personas de entre 15 y 44 años, son alrededor de 900 mil casos anuales según la Organización Mundial de la Salud. En esos expedientes prevalece el desprecio por el yo; estudios afirman que un número considerable de suicidas tiene antecedentes de abuso en sus diversas manifestaciones.

Bourdain rebasaba los sesenta años de edad, estaba activo, era exitoso, no cocinaba desde el 2000. Colgó el delantal, tomó la pluma y el micrófono en sus manos. En algún momento confesó ser una mala persona, en sus ataques de ira maltrataba a sus subordinados, eso le llenaba de culpa, le hacía pensar que no merecía vivir.

¿Cómo se puede ser tan exitoso en la vida profesional y al mismo tiempo tan vulnerable en la vida personal? Suena a incongruencia, pero no es inusual. La violencia interna no suele ser reconocida; los reproches, culpas y confrontaciones son las armas que utilizamos para auto herirnos.

Si nos violentamos a nosotros mismos, no habrá trabajo personal suficiente para pacificar la mente y tocar con mas claridad los estados de serenidad, requisito indispensable si queremos acercarnos a la felicidad y la esencia espiritual.

La muerte está cada vez más cerca de mí. La veo, la toco, la huelo... Es natural, conforme ganamos años, nos acercamos a ella. ¿Hoy? La mamá de tu amiga. ¿Mañana? El tío, el maestro, el médico. Por más que ves morir no te acostumbras a ella. Extrañaré a Bourdain y lo que representó: rebeldía, sensibilidad, profesionalismo, humildad. Él nunca lo supo, pero en muchas ocasiones fue mi mejor compañía. La muerte suele obsequiar, en principio, un amargo sabor, mas el paso del tiempo puede convertir cada bocado en un dulce recuerdo.

CONTACTO: @mpamanes

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