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M.V.Z. FRANCISCO NÚÑEZ GONZÁLEZ Domingo 24 de jun 2018, actualizada 11:25am ... Anterior 3 de 6 Siguiente ...

Pequeñas especies


EL ÚLTIMO DESEO

"Danna" había empezado el trabajo de parto el viernes por la mañana y sólo había logrado expulsar a un cachorro, y por la tardanza de salida de los demás perritos, todo indicaba que enfrentaría un parto difícil. Se trataba de una perrita de nueve años de edad, criolla con algún linaje de pastor alemán, de excelente carácter. Sus dueños la llevaron a consulta el lunes por la mañana, y para entonces, ya habían transcurrido más de 72 horas desde el inicio del parto, se encontraba en condiciones delicadas, presentaba deshidratación, decaimiento y un abdomen considerable, a la palpación había más cachorros en su vientre.

Todo parecía indicar que la cesárea era el único recurso, la inyecté para tratar de estimular las contracciones uterinas y tuviera a sus cachorros por sí sola y así evitar la cirugía, aunque de antemano sabía por el tiempo transcurrido que sería difícil. Por la edad y el estado de deshidratación, expliqué a los propietarios que los riesgos de la cirugía se incrementarían, su dueño, médico de profesión, comprendió la situación y dio la autorización para la cesárea.

Al momento de la cirugía, al incidir el cuerno uterino y extraer el primer cachorro, me di cuenta de que no sería suficiente realizar la cesárea, tenía que extirpar el útero por el proceso infeccioso que se encontraba en la matriz a causa de uno de los cachorros en estado de descomposición. Se dificultó un poco la extracción de los cachorros por la consistencia del útero, en total fueron tres los animalitos que se encontraban atrapados en la matriz, aunque sólo uno de ellos se encontraba sin su placenta y era el que se encontraba putrefacto, incluso estaba por salir, pero debido a su enorme tamaño, no lo había logrado.

Cuando realizamos este tipo de cirugías al momento de extraer los cachorros, inmediatamente estimulamos la circulación y respiración para que inhalen por primera vez oxigeno después de haber cortado el cordón umbilical y de haber retirado la placenta de cada cachorro; en esta ocasión fue diferente, al ver el color del endometrio, su textura y el olor que despedía uno de los cachorros, inmediatamente los depositamos en un recipiente junto con su placenta, dando por hecho la muerte por asfixia debido al tiempo transcurrido de que había iniciado el parto. Al ver el estado del útero, decidí extirparlo y lo deposité junto a los tres cachorros muertos. Espero que mis colegas que me hacen el favor de leer estén de acuerdo con la decisión tomada.

Habían transcurrido cerca de treinta minutos de que iniciamos la cirugía; cuando estaba por terminar, me pareció haber oído un leve sollozo, pero no le presté importancia, creyendo que era mi imaginación. Después de unos minutos, mi asistente me preguntó muy extrañada: ¿Doctor, no escuchó algo? Respondí sorprendido: ¿Será posible que se encuentre un cachorrito aún con vida? Inmediatamente, la doctora revisó a los cachorros encontrando uno que empezaba a respirar. Atiéndelo, por favor, sólo falta suturar piel y termino.

Se trataba de un cachorro macho, son de esos casos raros que logran sobrevivir después de tanto tiempo de haber iniciado el parto, afortunadamente cada cachorro cuenta con su propia placenta y ésta se conservó intacta protegiendo al perrito.

Después de haber terminado la cirugía, "Danna" fue puesta en una jaula con suero intravenoso, se encontraba en condiciones estables, se le aplicaron los medicamentos usuales post parto.

Recuerdo que una de las indicaciones de sus dueños fue hablarles inmediatamente después de la cirugía para dar informes sobre su mascota, les dije que se encontraba estable, hubo necesidad de extirpar el útero y necesitaba que vinieran a la clínica para recoger a un cachorro que había logrado sobrevivir, también fue grande su sorpresa.

No pasaron cinco minutos después de haber hablado por teléfono cuando la doctora entra muy alarmada a mi oficina y me dijo: ¡Doctor, ya no respira! Lo primero que se vino a la mente fue el cachorro, y le contesté: ¿Le administraste respiración artificial al cachorro? ¡No, Doctor! "Danna" es quien no está respirando. Salté de la silla, le administré un estimulante respiratorio, respiración artificial, pero todo fue inútil, su viejo corazón no resistió la operación.

Me vino a la mente un cierto remordimiento, tal vez no le hubiese quitado la matriz, me contestaba a la vez, pero era indispensable. ¿Y si la hubiese operado mañana? No, no creo que hubiese resistido un día más, repasaba los momentos de la cirugía, ligué bien los vasos sanguíneos, no presentó hemorragia alguna, ¿sería alérgica a algún medicamento?

Más me angustiaba pensando que de un momento a otro llegaría su dueño el doctor, de seguro me pedirá mostrarle los órganos que extirpé, o tal vez quiera que realice la necropsia a su mascota para verificar si hubo alguna negligencia médica.

Al llegar el matrimonio a la clínica, fui al grano y les dije: Les tengo malas noticias, acaba de fallecer su perrita. Los dos se asombraron y me dijeron: ¿El cachorrito que acaba de nacer? Esto va a ser peor de lo que parece, pensaba. No, "Danna" fue quién murió.

Me di cuenta que no les extrañó la noticia, en fin, dijo su dueño, ya descansó la pobrecita. Al tomar en sus brazos al cachorro, les dio mucha ternura y no me pidieron explicación alguna, los invité a pasar para que vieran a "Danna" y así explicarles la causa de su muerte, y su dueño me dijo: Prefiero recordarla en vida doctor, no se preocupe, dígame por favor sus honorarios.

La clínica veterinaria en las pequeñas especies es hermosa e impredecible, no cabe duda que todos los días aprendemos algo nuevo de nuestros clientes y pacientes, la comprensión y el gran sentido humano del dueño de "Danna", que en ningún momento dudó de mi trabajo y su condescendencia fue mayor de lo que yo me hubiese imaginado, y qué puedo decir de mi paciente, jamás había visto traer al mundo un cachorro vivo en las condiciones en que se encontraba los órganos de su madre, como esperando intercambiar su vida por la de su hijo, siendo ése "Su último deseo".


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