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El Siglo de Torreón Lunes 7 de may 2018, actualizada 4:12am ... Anterior El Siglo 2 de 3 Siguiente ... El Siglo

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¿Democracia?

¿Has pensado en que se ha convertido la democracia? Si es definida como el gobierno de las mayorías, ¿puede pensarse que éstas toleran los grandes índices de corrupción que existe en el país? ¿Puede afirmarse que la gran hazaña ha sido ir desapareciendo la clase media para que la distancia entre la baja y la alta se ensanche? ¿La democracia es la perdida de esperanza en un futuro, un conformismo con productos de menor calidad a más alto precio? ¿Es tener menos opciones para elegir? ¿Es una economía basada en el consumismo de productos que no son necesarios y que se fabrican para que dejen de ser funcionales en poco tiempo para que tengas que comprar otros nuevos? ¿Es un sistema que ha convertido al propio hombre en un producto de explotación? ¿Es que las mayorías permitan que unos pocos piensen por ellos y les impongan sus decisiones a rajatabla haciéndote pensar que son las decisiones de un pueblo más que nada platónico? ¿Es la imposición de una opinión pública que muy pocos intentan manejar? ¿Es permitir que las nuevas tecnologías sirvan para la enajenación cerrándote las posibilidades de alimentar tu conciencia con productos humanos que puedan elevar tu sentido de la vida? ¿Es dejar que los pocos se enriquezcan en aras de una libertad que existe para aquellos que la pueden comprar y cambiar a su favor? ¿Es creer que la modernidad consiste en alimentarte con productos chatarra? ¿Es soportar que los servicios populares sean insuficientes y algunas veces ineficientes? ¿Es perder el sentido de comunidad donde el individualismo se impone? ¿Es haber convertido la política en un medio de vida que no compromete al político en nada con su comunidad? ¿Es dejar que la demagogia te consuele contándote las mentiras que uno se cree porque nos da flojera pensar y es mejor dejar que otros resuelvan los problemas que nunca llegan a resolver? El discurso político y el religioso se parecen en cuanto te hacen sufrir en aras de un tipo de vida del cual ni siquiera estas seguro.

¿En que hemos convertido a la democracia? En algo que podemos sobornar. En poner en un puesto a un hombre desde el cual puede lucrar a su beneficio: desde el transito que te pide para las cocas o el juez que te pone trabas para realizar los juicios según justicia. Desde el estudiante que no cumple con sus obligaciones y trata de amenazar, dar lástima, o simplemente seguir en el sistema hasta que se lo permitan, mientras que sus padres no se den cuenta de que ya lo han echado. O el maestro que se acopla al sistema dando lo mínimo nada más para permanecer, pero no porque tenga vocación, como la tabla que viene a salvar al mal profesionista o al fracasado.

En este sistema, vivimos y no nos queremos dar cuenta que la cuerda se rompe por el hilo más delgado y que aún podemos estar peor.

A la democracia no le gusta saber historia. No se pregunta el por qué Hitler, Lenin y otros dictadores llegaron al poder. No se pregunta porque los franceses siguen a Napoleón hasta que es derrotado. Tampoco se cuestionan la razón de que Fernando VII haya perdido América, ni la razón de que los tlaxcaltecas y otras tribus se hayan aliado al poder de Cortés en contra de los Aztecas.

Vivimos en una democracia que carece de información, y así decide con lo que le dicen que debe de creer. Puede comerse los paraísos terrenales que en el papel son imposibles. Los números no pueden ser la última verdad. La democracia viene a demostrar que la razón del hombre, en muchos campos, no progresa. ¿Cómo se puede decidir en campos donde no se tiene información? Es imposible.

Lo que es cierto es que la democracia no es la panacea. En el ejército, no hay democracia a la hora de tomar decisiones en el campo de batalla. En el deporte, un capitán y un entrenador conducen al equipo en el juego y los del equipo deben de acatar las órdenes. La democracia ha tergiversado la verdad sobre la libertad. El hombre no es tan libre desde el momento en que nace en una sociedad ya establecida que tiene leyes, usos y costumbres que se le van a imponer. El hombre no es tan libre desde el momento en que vive rodeado por otros hombres en interdependencia.

La educación se corrompió desde que puso demasiado énfasis en la libertad de los estudiantes y dejó de conducirlos, dejándose conducir por ellos. Dejó de funcionar cuando no pasaba nada si no cumplías con tus obligaciones como alumno. Ya ni siquiera es posible castigar. El joven se acopla al sistema y lo vuelve a su favor. Hasta la universidad pública se va convirtiendo en un gran club social. El alumno se queja en voz alta: ¿Y usted quiere que me aprenda todo eso? A mí me lo dijeron.

La democracia es un sistema muy corruptible, se basa en el hacer creer, en esconder la realidad, en confundir. La verdad es que muy pocos han leído El príncipe de Maquiavelo, aplicable también a la democracia.

  Por: José Luis Herrera Arce




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