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Internacional

Promete continuidad de Revolución cubana

RAÚL CASTRO SEGUIRÁ A LA CABEZA DE LAS DECISIONES MÁS TRASCENDENTES

EFE
LA HABANA, CUBA, viernes 20 de abril 2018, actualizada 8:48 am

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Miguel Díaz-Canel se convirtió ayer en el nuevo presidente de Cuba con la única promesa de garantizar la continuidad de la Revolución y el legado de la generación histórica, sin prescindir de su mentor, Raúl Castro, quien seguirá a la cabeza de las decisiones más trascendentes para el país.

A punto de cumplir 58 años, Díaz-Canel fue proclamado presidente de los Consejos de Estado y de Ministros por la Asamblea Nacional de Cuba, tras resultar elegido con los votos de 603 diputados de los 604 presentes, lo que representa un 99,83 por ciento de apoyo.

El parlamento ratificó también el resto de la candidatura al Consejo de Estado (máximo órgano de gobierno del país, cuyo primer vicepresidente es el veterano Salvador Valdés Mesa, también designado para el mismo cargo en el futuro Consejo de Ministros.

Un consejo de ministros cuyo nombramiento se ha aplazado, por decisión de Díaz-Canel, hasta el primer período de sesiones de la nueva Asamblea Nacional, previsto para julio.

Con traje gris y corbata roja, el primer gobernante civil de la Revolución recogió el testigo de su antecesor brindándole un saludo militar al ocupar su nuevo puesto en la cabecera del Parlamento, seguido de un apretón de manos y un abrazo entre los aplausos de la Cámara.

Díaz-Canel estrenó su Presidencia, y con ella la etapa poscastrista, leyendo un discurso de apenas media hora, cuyos ejes centrales fueron su apuesta por la continuidad, la exaltación del legado de la generación histórica y una extensa glosa dedicada a su antecesor.

Sin salirse del guión y sin anunciar medidas concretas para el país, subrayó que el mandato "del pueblo" a la nueva generación que toma el relevo es "dar continuidad a la Revolución en un momento histórico crucial".

La nueva etapa estará marcada "por todo lo que logremos avanzar en la actualización del modelo económico y social, perfeccionando y fortaleciendo nuestra labor en todos los ámbitos de la vida de la nación".

"No vengo a prometer nada, como jamás lo hizo la Revolución en todos estos años. Vengo a entregar el compromiso de trabajar y exigir con el cumplimiento del programa que nos hemos dado como Gobierno y como pueblo en los lineamientos del partido y la revolución a corto, mediano y largo plazo", destacó.

Con expresiones similares a las empleadas por Raúl Castro en sus discursos, el nuevo presidente dejó claro que en su mandato "no habrá espacio para los que aspiran a una restauración capitalista" y que la misión es seguir perfeccionando el socialismo.

En su primer discurso como presidente, Díaz-Canel rindió homenaje tanto a Fidel Castro como a los "históricos" (algunos de los cuales se mantienen en su gobierno) y elogió el perfil y la obra de Raúl Castro, que según dijo se mantiene "por legitimidad y mérito propio al frente de la vanguardia política".

"El compañero Raúl, como primer secretario del Partido Comunista de Cuba, encabezará las decisiones de mayor trascendencia para el presente y futuro de la nación", aseguró.

Según anunció ayer el propio Castro, su sucesor al frente del Gobierno también lo será en el PCC: Díaz-Canel será nombrado en 2021 primer secretario en el VIII Congreso de la formación, cuando culminaría el traspaso de poder a la nueva generación de dirigentes.

El continuismo también marcará la política exterior de Díaz-Canel, quien ratificó que se mantendrá "inalterable" y recalcó que Cuba no hará concesiones contra su soberanía e independencia, no negociará principios, no aceptará condicionamientos y no cederá a amenazas o presiones.

Sin citarlo, aludió a EE.UU. como "el poderoso vecino imperialista" al que advirtió que en Cuba no hay lugar "para una transición que desconozca o destruya el legado de tantos años de lucha".

"Afuera hay un mundo que nos mira con más interrogantes que certezas porque ha recibido el mensaje equivocado de que la Revolución termina con sus guerrilleros", indicó Díaz-Canel quien alertó de la habilidad que han tenido los "adversarios" de la isla para mentir y tergiversar en la era de las telecomunicaciones.

Un insulto a democracia: exiliados

Los exiliados cubanos en Estados Unidos coincidieron ayer en calificar de "insulto a la democracia", "farsa" y "arbitrario" el relevo en la Presidencia cubana, tras la ratificación de Miguel Díaz-Canel por la Asamblea Nacional como sucesor de Raúl Castro en el cargo.

Apenas vislumbran esperanzas de apertura democrática, pues la continuidad del modelo está asegurada y "ratifica un sistema impuesto en Cuba desde hace 60 años sin que sus ciudadanos hayan sido consultados", dijo Antonio Díaz Sánchez, secretario general del Movimiento Cristiano de Liberación (MCL), fundado por el fallecido opositor cubano Oswaldo Payá.

Mientras no se produzca un cambio de ley electoral, algo que viene reclamando esta organización mediante la campaña "Un cubano, un voto", todo el proceso de comisión de candidaturas y elección presidencial no es más que un "fraude electoral, un embuste".

"Esa es la esencia del fraude y la farsa que se ha realizado para colocar un sucesor (a Raúl Castro) que sostenga la continuidad del régimen", apostilló el activista.

Acogen cubanos sin sorpresa al nuevo líder

Los cubanos de a pie, preocupados por vivir decorosamente su difícil día a día, acogieron ayer sin sorpresas y con esperanzas de que “algo mejore” la ratificación de Miguel Díaz-Canel como nuevo presidente, sucesión que “se veía venir desde hace rato” y que marca el inicio de la era poscastrista en Cuba.

“Eso estaba cantado. (Díaz-Canel) ha estado saliendo mucho en el televisor, al lado de Raúl (Castro)”, dijo Yorjandy, en referencia al frecuente protagonismo del hasta ahora “número dos” del Gobierno cubano en los medios oficiales, visto como una señal inequívoca de su probable ascenso.

Para el joven de 26 años, “no importa quién sea el presidente, mientras haga algo por mejorar esto”, aunque reconoció que “no se le ocurre alguien más” para tomar el testigo de Raúl Castro, que deja la primera línea política tras doce años de mandato.

“Me gustó mucho que en su discurso Díaz-Canel rindiera homenaje a los que lucharon por la Revolución. Que no se olvide lo que hicimos y por qué estamos aquí”, comentó la octogenaria Argelia, quien estuvo “pegada al televisor” para no perderse nada desde su hogar en la barriada habanera de Miramar.

En las calles de La Habana, donde el calor reina y la “tragedia del transporte te consume”, según Cristina, una maestra de 47 años, la realidad cotidiana se impone y la euforia queda en otro plano, acallada por la “lucha diaria del cubano”.

Porque mejorar la situación económica y lograr la anhelada prosperidad para los isleños será el principal reto del nuevo gobernante, y también su mejor baza para obtener el respaldo de una ciudadanía preocupada porque sus bajos salarios apenas les alcanzan, el transporte funciona mal y las viviendas están muy deterioradas.

“Yo tengo tanta o más incertidumbre que ayer antes de los discursos de Díaz-Canel y Raúl”, apuntó por su parte el joven periodista y emprendedor Alejandro.

“No creo que Díaz-Canel se salga del guión raulista” vaticinó Alejandro, quien recordó que “Castro ha dejado bien claro que no piensa dejar de seguir planificando todo, sin contar con la participación del pueblo” y “sin tener en cuenta a los líderes populares”.

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