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EDITORIAL

Política y moral

ARNOLDO KRAUS
domingo 04 de marzo 2018, actualizada 12:33 pm


La idea de Andrés Manuel López Obrador es adecuada. Crear una "Constitución moral" para regenerar a nuestra nación es ingente. No hay índices internacionales de moralidad para calificar la marcha de las naciones. Si los hubiese, México, como sucede con el "Índice de Percepción de la Corrupción", el "Índice Global de Impunidad" o el "Índice de Impunidad en Asesinato de Periodistas", ocuparía posiciones vergonzosas. En todos reprobamos y cada año obtenemos peores calificaciones.

Somos una nación extraña: hasta hoy seguimos sin tocar fondo. O el fondo mexicano es inalcanzable o nuestros políticos son brillantes y cada vez que nos acercamos al fondo excavan más, y al excavar roban más, huyen más y escapan a la justicia. Nuestra realidad semeja el mito de Sísifo. Sísifo, personaje de la mitología griega, irritó sobremanera a los dioses debido a su extraordinaria astucia. Como castigo, se le condenó a empujar perpetuamente un peñasco hasta la cima; cuando la alcanzaba, caía de nuevo al valle donde debía recoger la roca y empujarla indefinidamente hasta la cumbre. Sísifo nunca llegó a la cúspide. Así nuestro país: cae, cae cada vez más, pero no llegamos al final del precipicio.

Tocar fondo es crucial. A partir de ese momento renace la esperanza. Así sucedió en Rumania cuando colgaron a los esposos Ceausescu, cuando ejecutaron a Mussolini o cuando encarcelaron a algunos militares argentinos. En México, la renovación moral es mera entelequia. De ahí la idea de AMLO: "el país necesita una revolución moral y una suerte de nueva Constitución para fortalecer una convivencia futura sustentada en el amor para alcanzar la verdadera felicidad". El candidato a la Presidencia por el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) expresó su idea durante el acto en el cual fue electo, en forma simbólica, como candidato del Partido Encuentro Social (PES).

La ideología del PES es conservadora. Se caracterizan por ser el "partido de la familia". Entre otros postulados se oponen al matrimonio entre personas del mismo sexo y al aborto. Antes de aliarse con Morena, en 2007, se asoció en Baja California con el Partido Acción Nacional y el Partido Nueva Alianza. La unión fue fructífera: el PES consiguió una diputación estatal. En Baja California, el PES tiene estilizado en su logo un ichtus. El ichtus, en griego pez, es un símbolo secreto utilizado por los primeros cristianos. Un símbolo nada adecuado para Morena, movimiento social de izquierda. ¿Pueden PES y el partido de López Obrador trabajar al unísono? ¿Pueden los simpatizantes liberales asumir el ideario de un partido cuyo corazón está repleto de guiños religiosos? Religión y política es una mezcla incombustible. Lo sabe la historia, lo saben los muertos víctimas de políticas dominadas por idearios religiosos.

Hugo Eric Flores ha calificado a AMLO como el nuevo Caleb que camina hacia la conquista del Monte Hebrón, elogio, a todas luces incompatible con la filosofía de un partido de izquierda. Armar un nuevo código ético en un país donde la rapacidad política no tiene coto y donde la corrupción y la impunidad sepultan todos los principios éticos es indispensable. Armarlo para ganar votos en el norte y en el centro del país aupados por un partido que agrupa a bautistas, evangélicos, metodistas y presbiterianos contradice el ideario de Morena.

¿Cómo gobernar cuando las diferencias, amén de las posturas en temas cruciales como aborto y matrimonios entre personas del mismo sexo, son abismales? En 2017 Encuentro Social votó de forma contraria a Morena en la discusión de leyes como la Ley General de Desarrollo Forestal Sustentable, la Ley General de Vida Silvestre, la Ley de Seguridad Interior y la Objeción de Conciencia. La aprobación de la Objeción de Conciencia contraviene principios éticos laicos al permitir al personal médico y de enfermería rechazar la prestación de servicios como el aborto o empujar a favor de la eutanasia. En octubre de 2017, 8 de los 9 diputados del PES apoyaron a los 166 diputados del PRI para modificar la Ley General de Salud.

Buscar votos de partidos ideológicamente distintos no favorece la imagen de Morena. No la fortalece y no puede ser parte de una nueva "Constitución moral" cuando se contradicen los principios éticos del partido. La unión de Morena con el PES es, desde la ética laica, inadecuada. Los morenistas deberían releer el mito de Sísifo.

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