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Internacional

Crece más la trama rusa en EU

ENFRENTARíA UNA PENA DE ENTRE 57 Y 71 MESES, PERO EL FISCAL ROBERT MUELLER PODRíA PEDIR REBAJARLA

EFE
WASHINGTON, EU, sábado 24 de febrero 2018, actualizada 1:01 pm

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Rick Gates, quien fuera el "número dos" de la campaña electoral del presidente de EU, Donald Trump, se declaró ayer culpable de los cargos de conspiración y falso testimonio en el marco de las investigaciones sobre la posible injerencia rusa en las elecciones presidenciales de 2016.

La declaración de culpabilidad de Gates puede ser el paso previo para que acepte colaborar con la Justicia estadounidense y poder negociar así una reducción de su pena.

Según los documentos judiciales, Gates enfrentaría una pena de entre 57 y 71 meses, pero el fiscal especial para el caso, Robert Mueller, podría pedir rebajarla en caso de que se confirme su colaboración.

Según la acusación presentada ayer por el fiscal especial poco antes de que Gates se declarara culpable, el consultor político mintió a los investigadores federales sobre el contenido de una reunión ocurrida en marzo de 2013 en la que se discutió sobre Ucrania.

Gates mintió deliberadamente al negar que en dicho encuentro se trataran asuntos vinculados a la política ucraniana, una reunión en la que también se encontraba el exjefe de campaña de Trump, Paul Manafort, un cabildero y un miembro del Congreso.

Gates mintió a las autoridades sobre ese asunto el pasado 1 de febrero, el mismo día en que sus abogados presentaron una moción para retirarse como su defensa.

De acuerdo con la sentencia, Gates podría enfrentar casi seis años de prisión, pero Mueller podría solicitar al tribunal que reduzca su tiempo de condena en base a su cooperación con los investigadores.

La fecha de la sentencia no se ha establecido públicamente, aunque el tribunal programó provisionalmente una audiencia informativa para el 14 de mayo.

Gates, de 45 años, inicialmente se declaró no culpable de los cargos que pesaban en su contra desde el pasado octubre, incluidos los de lavado de dinero, mientras que este jueves le fueron imputados otros 32 nuevos cargos vinculados al fraude bancario.

En una comunicado emitido después del cambio de declaración de Gates, Manafort dijo: "Sigo manteniendo mi inocencia".

"Esperaba que mi colega de negocios tuviese la fortaleza para continuar la batalla para demostrar nuestra inocencia. Por razones todavía por aclarar, eligió hacerlo de otra manera. Esto no altera mi compromiso de defenderme contra los falsos cargos acumulados que contienen las acusaciones contra mí", dijo Manafort.

Gates cobra así un rol fundamental en las pesquisas sobre la trama rusa al poder proveer de información a la oficina de Mueller sobre la implicación de Manafort u otros asesores de campaña de Trump en la presunta injerencia del Kremlin en los comicios presidenciales de 2016.

 

AVALANCHA DE ESCáNDALOS

Hasta el día de ayer, Gates siempre había sido fiel a Manafort, le ayudó a manejar las operaciones diarias de la campaña de Trump y cargó con algunos de sus errores más sonados.

Por ejemplo, Gates recibió una fuerte reprimenda por no haber supervisado correctamente el discurso que pronunció la ahora primera dama, Melania Trump, durante la Convención Nacional Republicana y que guardaba grandes similitudes con otro que dio en 2008 su antecesora, Michelle Obama.

Varios medios estadounidenses, como CNN, acusaron a Melania de "plagio" y Gates tuvo que aguantar la tormenta.

Poco a poco, Gates se convirtió en un superviviente y logró seguir en la campaña de Trump a pesar de la salida de Manafort, que renunció tras descubrirse que había ocultado a las autoridades un pago de 12.7 millones de dólares por asesorar al expresidente ucraniano Víktor Yanukóvich (2010-2014), vinculado a Rusia.

Gates resistió, siguió en el círculo de Trump y se convirtió en uno de los aliados más cercanos del multimillonario Thomas Barrack Jr., un viejo amigo del actual mandatario que se encargó de organizar la transferencia de poderes con su antecesor, Barack Obama (2009-2017).

Con Trump en la Casa Blanca, Gates pasó a asesorar a Thomas Barrack Jr. y se unió a la organización "EU primero", dedicada a recaudar fondos e impulsar la agenda legislativa del presidente.

Fue en marzo de 2017 cuando las cosas comenzaron a torcerse para Gates, puesto que fue expulsado del grupo "EU primero" y comenzó a recibir incómodas presuntas del fiscal especial Robert Mueller.

Finalmente, el 30 de octubre de 2017, Manafort y Gates supieron que el equipo de Mueller ya había presentado cargos en su contra, así que decidieron entregarse al FBI y en la corte del Distrito de Columbia, en medio de una gran expectación mediática, se declararon no culpables.

Eran los primeros imputados dentro de la trama rusa y, aunque los cargos en su contra no están relacionados con las actividades que llevaron a cabo para la campaña, sí revelan importantes lazos con Rusia entre 2006 y 2017, un periodo que coincide con el trabajo que desempeñaron para Trump.

Mueller imputa a Manafort

Paul Manafort, el exjefe de campaña de Trump, fue imputado con nuevos cargos la semana pasada acusado de pagar a antiguos políticos europeos para utilizar sus influencias en nombre de intereses prorrusos en Ucrania.

Los cargos presentados, que fueron hoy desclasificados, alegan que Manafort pagó a un grupo de “antiguos políticos europeos de alto rango” para tomar posiciones favorables a Ucrania, a pesar de que sus actividades debían parecer independientes.

Manafort supuestamente usó “al menos cuatro cuentas en el exterior para transferir más de 2 millones de euros (2.46 millones de dólares) para pagar al grupo de expolíticos”, según rezan los documentos judiciales.

El grupo de políticos, conocido como “Hapsburg Group”, también ejerció presión en territorio estadounidense, pero debía aparentar independencia en sus análisis aunque de facto eran cabilderos pagados de forma secreta por Manafort.

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