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Finanzas

¿Qué pasa con la economía?

2018 ES CONSIDERADO PARA MUCHOS ANALISTAS UN AÑO DE INCERTIDUMBRE

AGENCIAS
CIUDAD DE MÉXICO, lunes 12 de febrero 2018, actualizada 9:34 am

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Este año que apenas inicia tiene un común denominador: La incertidumbre. Las mayores elecciones en la historia mexicana, la aplicación de la reforma fiscal en Estados Unidos, la negociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), la inflación a la alta y algunos otros factores hacen que 2018 sea un año en el que muy probablemente las familias del país sufrirán una vez más golpes a su poder adquisitivo, más golpes de los que ya sufrieron en 2017, cuando el costo del transporte tanto público como privado y los energéticos como gas doméstico y gasolina, se elevaron, lo cual implicó ya de por sí que a los mexicanos les alcanzara para menos.

Apenas hace unos días, la encuesta levantada por el Banco de México de manera mensual en la que consultan analistas del sector privado, arrojó que la inflación va a aumentar más de lo que tenían previsto para este año (de 3.85% a 4.06%) y la economía va a crecer menos. El pronóstico se ajustó a la baja para pasar de 2.30% a 2.28%. El factor que genera esta incertidumbre y que más podría obstaculizar el crecimiento de la economía: La política interna.

¿De qué nos tenemos que cuidar? Las amenazas vienen por varios frentes. Primero, de la reforma fiscal en Estados Unidos. Ésta no sólo afectará a las empresas mexicanas, sino que generará una cadena desafortunada que terminará pegando a la economía familiar.

La cadena empieza así. La parte más importante de la reforma es la reducción de impuestos para las grandes empresas, las cuales pasarán de pagar una tasa corporativa de 35% a 21%, esto, con el objetivo, según Donald Trump, de que se traduzca en mejores sueldos y más empleo para los estadounidenses.

Pero no sólo se redujeron los impuestos para las empresas, sino también para las personas físicas. Así, de manera automática, México se vuelve menos competitivo frente a Estados Unidos, lo que puede implicar a mediano plazo menores empleos e inversiones para México.

Pero la reducción de impuestos nos puede pegar y pegar duro.

"Ante este panorama, uno de los caminos que México podría seguir es el de reducir su tasa de impuesto corporativo, aunque esta situación necesariamente implicaría un incremento en las tasas de impuestos indirectos o en las tasas de impuestos a las personas físicas", explica Deloitte en un texto al respecto. O sea, podrían subirnos los impuestos a las personas físicas.

Por desgracia, el daño no termina aquí, sino que precisamente, con este mismo afán de volvernos más competitivos, es también probable que nuestro banco central, el Banco de México, decida subir la tasa de referencia (esto hace que a aquellos que vengan a invertir a México se les vaya a pagar más por su inversión), lo cual, indirectamente afectará a todo aquel que tenga una deuda a tasa variable, porque las tasas variables precisamente lo son y varían con base en la de referencia. Si sube una, sube otra.

"Si yo tengo una tarjeta de crédito, porque éstas están sujetas a una tasa variable, lo más seguro es que mi deuda se va a incrementar", explica Francisco Lerín, presidente de la Comisión de Finanzas y Sistema Financiero del Colegio de Contadores Públicos de México. Lo que muy probablemente va a suceder es que Estados Unidos también suba su tasa de interés, por lo que México también podría hacer lo mismo. Por la misma razón, para no perder más competitividad frente a nuestro vecino del norte.

 LA RENEGOCIACIÓN DEL TLCAN

Por ejemplo, en el sector vivienda. Se espera que durante 2018 el precio de la vivienda suba entre 6% y 7%, debido a la inflación y al alza en el precio de insumos como cemento y acero. Además, también se espera que las tasas hipotecarias de la banca puedan incrementarse un punto porcentual en promedio, para pasar de 9.5% a 10%, según la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI).

¿Cuál es la razón de fondo? Ambos aumentos tienen origen en la incertidumbre que generan, tanto las elecciones presidenciales como lo lentitud con la que se está renegociando el TLCAN, según explicó hace unos días en conferencia, Alejandro Kuri, presidente de la AMPI.

El 29 de enero pasado concluyó la Sexta Ronda de Negociaciones y el mismo representante comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer, reconoció que si bien esta ronda fue un paso hacia adelante, se está progresando lentamente, eso sí, en un estado de incertidumbre.

Por ahora, más que definiciones, quedan pendientes y se han prolongado las negociaciones que versan sobre los aspectos más técnicos del acuerdo, tales como las reglas de origen (el porcentaje de contenido regional que debe contener los vehículos producidos en los tres países); la solución de controversias y la propuesta de Estados Unidos para revisar cada cinco años la vigencia del tratado; y si bien hay muchas voces optimistas sobre una conclusión exitosa, la posibilidad de ruptura todavía está latente.

"Éste sería el escenario más desastroso o al menos el que tendría mayor impacto inmediato en las finanzas, porque ante una salida abrupta del tratado, los inversionistas se pongan nerviosos y podríamos tener una devaluación del dólar, la cual impulse el tipo de cambio a eso de los 25 pesos", pronostica Lerín.

 INFLACIÓN

Ya los especialistas la pronosticaron al alza. En 2017 sufrimos la inflación más alta en 17 años, cuando esta tasa repuntó hasta 6.77%. La inflación se entiende como el aumento sostenido de los precios de productos y servicios y éste precisamente refleja el encarecimiento de precios de energéticos y productos que se vivió en 2017. Según cálculos del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC), en 2017 las familias mexicanas afrontaron un incremento de 39% en gas doméstico, 8.9% en transporte público y 17.5% en gasolina.

En este sentido, el precio de la gasolina es otro de los factores que pueden afectar nuestra economía, porque su incremento puede elevar los precios. Si de por sí los precios son inestables, así puede ponerse peor. Y es que desde que entró en vigor su liberalización de precios, éstos no han hecho más que subir.

Lo mismo sucede con la disminución de valor del peso frente al dólar. Si bien estas fluctuaciones las suelen absorber las empresas (principalmente gracias a seguros que tienen contratados especialmente para ello), un incremento mayor o prolongado podría reflejarse en el precio final de productos y servicios, lo cual afectaría en última cuenta al consumidor final.

"Las previsiones sobre el tipo de cambio se mantienen básicamente iguales, con el peso mexicano (MXN) cerrando el año en aproximadamente 19.48 por USD, pero es importante considerar que se espera una alta volatilidad en la moneda, debido a la incertidumbre inusualmente elevada que existirá en el entorno económico", señala un reporte de Scotiabank.

 LAS ELECCIONES

Es el proceso electoral más grande de la historia mexicana y su resultado puede generar afectaciones en la economía mexicana cuyos resultados pueden verse reflejados en nuestros bolsillos. Por ejemplo, Scotiabank hace unos meses pronosticó que un posible triunfo de AMLO, podría impactar a las inversiones y al crecimiento económico del país.

Ya la aseguradora de créditos Coface colocó a México (debido a las elecciones) en 61% en el Índice de Riesgo Político, el cual mide el grado de inestabilidad y conflictos en un país con base en factores como desempleo, corrupción y clima electoral, entre otros. Es decir, que existe más de 60% de probabilidades de que estalle algún conflicto social.

Para la economía mexicana, el futuro es incierto en 2018. "Desde una perspectiva pesimista, podría darse la tormenta perfecta si se presenta una desafortunada combinación de factores; por ejemplo, que el TLCAN se cancele, el proceso electoral se vuelva áspero y la inflación aumente", señala el reporte de Scotiabank.

El presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Juan Pablo Castañón, informó que, a casi un mes de instrumentada la reforma fiscal de Estados Unidos, "estamos buscando una serie de medidas que pueda tomar México para proteger las inversiones, fomentarlas e incentivarlas".

Expuso que se espera que durante el primer trimestre del año se puedan tener conclusiones, por lo que se instalaron mesas de trabajo con autoridades de Hacienda para analizar el tema.

Se analizan en el sentido fiscal algunas medidas de incentivos, atracción, retención y fomento; en el sentido financiero de promoción de la inversión, sobre todo de pymes y tecnología; y en el sentido de la economía sobre todo en trámites y facilitación de la gestión, comentó en entrevista.

Explicó que se trabaja en dos sentidos: el primero "comprendiendo que ya hay un paquete fiscal, por lo que tiene que ser con base en ahorro, no en deuda, y que eso nos obliga a ser muy responsables en las propuestas y en los acuerdos que tomemos con la Secretaría de Hacienda".

Por otro lado, las medidas tienen que ser interesantes y suficientes para que la inversión se fomente en México; tanto la inversión extranjera hacia el país como la propia aquí.

Expresó que se trata de cuidar el empleo a través de proteger e incentivar la inversión, por lo que espera que antes de que termine el primer trimestre se tengan una serie de medidas que puedan darse e implementarse de inmediato.

Comentó que la reforma fiscal de Estados Unidos tiene ciertos efectos porque no sólo es una disminución del 35 al 21 por ciento de impuestos, sino una reducción de deducibilidades que antes eran factibles.

21POR CIENTO será la tasa de ISR que cobre Estados Unidos a las Empresas.
19.5PESOS se estima el tipo de cambio con relación al dólar.
7POR CIENTO estiman que crecerá el precio de las viviendas.

Analizan medidas

El presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Juan Pablo Castañón, informó que, a casi un mes de instrumentada la reforma fiscal de Estados Unidos, “estamos buscando una serie de medidas que pueda tomar México para proteger las inversiones, fomentarlas e incentivarlas”.

Expuso que se espera que durante el primer trimestre del año se puedan tener conclusiones, por lo que se instalaron mesas de trabajo con autoridades de Hacienda para analizar el tema.

Se analizan en el sentido fiscal algunas medidas de incentivos, atracción, retención y fomento; en el sentido financiero de promoción de la inversión, sobre todo de pymes y tecnología; y en el sentido de la economía sobre todo en trámites y facilitación de la gestión, comentó en entrevista.

Explicó que se trabaja en dos sentidos: el primero “comprendiendo que ya hay un paquete fiscal, por lo que tiene que ser con base en ahorro, no en deuda, y que eso nos obliga a ser muy responsables en las propuestas y en los acuerdos que tomemos con la Secretaría de Hacienda”.

Por otro lado, las medidas tienen que ser interesantes y suficientes para que la inversión se fomente en México; tanto la inversión extranjera hacia el país como la propia aquí.

Expresó que se trata de cuidar el empleo a través de proteger e incentivar la inversión, por lo que espera que antes de que termine el primer trimestre se tengan una serie de medidas que puedan darse e implementarse de inmediato.

Comentó que la reforma fiscal de Estados Unidos tiene ciertos efectos porque no sólo es una disminución del 35 al 21 por ciento de impuestos, sino una reducción de deducibilidades que antes eran factibles.

Apuestan por una buena renegociación

El equipo mexicano está más interesado en hacer una buena negociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) que en agilizarla, aunque esto implique postergarla hasta después de julio, aseguró el director general del Comce, Fernando Ruiz Huarte.

"No hay prisa. Lo importante es hacer una buena negociación que permite a la región de Norteamérica ser más competitiva y tener un mayor crecimiento para los tres países", expuso en entrevista con Notimex el director general del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior (Comce).

Expuso que en la séptima ronda de renegociación, programada para finales de febrero, se buscará avanzar en los temas más críticos entre México, Estados Unidos y Canadá, como, por ejemplo, las reglas de origen en el sector automotriz, la solución de controversias, la temporalidad del sector agrícola y la cláusula de extinción quinquenal del tratado comercial.

De lograr avances entre los tres equipos, indicó el dirigente empresarial, la negociación podría tener un cierre en una segunda o tercera ronda más que tendrán lugar antes de celebrarse las elecciones presidenciales en México.

"Pero si no avanzamos, difícilmente vamos a poder cerrar antes (de julio) y, por tanto, la negociación se alargaría", manifestó Ruiz Huarte, quien comentó que el tratado trilateral mantendría su vigencia a pesar de aplazarse para después de esa fecha.

Confió en que la delegación estadounidense siga con la misma voluntad y flexibilidad de mantener en función el TLCAN, como lo demostró durante el sexto encuentro realizado en Montreal, Canadá, cuando se consiguió cerrar el capítulo Anticorrupción.

"Nosotros creemos que sí vamos a seguir con avances. Hace un par de meses teníamos muchas dudas sobre la continuidad del acuerdo y hoy tenemos muchas menos", argumentó el director general del Comce.

El cambio de expectativas es en parte a la estrategia de fortalecimiento hecha a través de un intenso cabildeo en el Congreso estadounidese, donde los senadores han enviado cartas al presidente Donald Trump para exponerle los riesgos que traería la culminación del tratado, comentó.

"Pero si el presidente quisiera hacerlo ahora, aparentemente, no tendría respaldo mayoritario del Congreso estadounidense", concluyó el directivo.

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